Capítulo 11

1347 Palabras
6 meses después. GIUSEPPE Llego al polígono de tiro, veo como Amber aun está en entrenamiento, pero cada vez esta mas diestra, más experta, a veces ni siquiera tiene que pensarlo. Nuestra relación ha ido muy bien, pero nos lo estamos tomando con calma, sobre todo por todo el entrenamiento que conlleva, está siendo entrenada como mano derecha del capo, porque según palabras de Rebecca si ella será parte de la familia y además será madrasta de su hija debe ser tan capaz de defender a la familia como ella misma, y Amber así lo acepto y en definitiva a dado la talla. -Hola cariño, ¿resolviste lo de esta mañana?. -No, sigo investigando ya hay dos camiones desaparecidos, Rebecca esta que hecha chispas, hoy tenemos que ir Giancarlo y yo al puerto de embarque a ver que carajo esta pasando con la mercancía. -¿y de qué son los camiones? -Uno de drogas y el otro de armas de alto calibre. El segundo es el que más me preocupa. -¿y sospechan ya de alguien? -Giancarlo si pero Dante dice que es porque esta celoso, pero Rebecca ni lo ha defendido pero tampoco le ha dado la razón, yo creo que ella vio algo que nosotros no estamos viendo. -¿Y tú qué crees? ¿De quién estamos hablando, de Calabrese? -Creo que cuando el río suena es porque piedras trae. Si Rebecca esta callada es porque ya tiene una idea. Ella es así, tal cual como una serpiente, cuando crees que está muerta, zasss te muerde y te mata. Y si es de Calabrese de quien hablamos. Ven hermosa, cámbiate vamos a comer algo que el viaje esta noche es largo. Y quiero despedirme como es debido. REBECCA Llevo toda la mañana dándole vueltas y vueltas al asunto. Si algo me enseño Vito es a estar atenta en las expresiones de la gente, gestos que pueden durar un micro segundo son los perfectos delatores ante el ojo de un experto. Y sí puede que a Giancarlo lo muevan los celos pero también hay instinto, el vio algo que los demás no y eso me tiene en alerta. -Hermosa, nunca he visto una capo te preciosa cómo tu. -Eso es porque soy única Carmelo y mejor abstente de esos comentarios, sabes cómo se pone Gian. -Tu marido es un amargado la verdad y desde que volvieron a “celebrar” el matrimonio para hacerlo legal después del divorcio con Pepe se ha puesto más insoportable. Sí luego del divorcio con Pepe y después de que Alessio cumplió los dos meses nos volvimos a casar pero solo fuimos donde el juez y formalizamos de nuevo sin tanta parsimonia. Pero en algo tiene razón eso enalteció a Giancarlo más si cabe y esta que no cabe en su arrogancia pero sólo hacia los demás, conmigo y con sus hijos sigue siendo el mismo padre y esposo amoroso que ha aprendido a ser desde que le di una segunda oportunidad y por eso es que lo amo. Porque su lealtad a su familia es innegable. -Y tu más fastidioso. Ponte serio Carmelo que el segundo camión que se perdió es el que más me preocupa. Justo cuando dije eso un ligero, pero minúsculo tirón en su sonrisa se hizo presente antes de hacer ver su cara fingida de preocupación y justo son esos gesto que me mantienen en alerta en cuanto a él. -Por cierto, ¿cómo te fue con Gaetano Gatusso? Se que quería una alianza. -Esta complicado pero lo estoy manejando. -Bien. Tomo mi arma de la gaveta mi bolso y me dispongo a salir. -¿A dónde vas? -Voy a coordinar con Pepe y Gian que salen esta noche al puerto a cazar una rata. Y ahí está de nuevo una micro expresión que pasa del desconcierto al asombro y que me hace dudar cada vez más. -Bien yo entonces me voy a encargar de hablar con los contactos en la ciudades vecinas para ver si han visto movimientos extraños. -Ok, nos vemos mañana entonces. -Te aviso. Puede que mañana tenga asuntos que atender. Me le quedo viendo y un sensación en mi columna vertebral me dice que tenga el doble de cuidado. Llego a casa y encuentro en la sala a tres personas con las que quería hablar. Mientras que les hago señas que vayamos al despacho, llamo a mi experto en tecnología Sandro Barese para que venga a mi casa, tenemos cosas de qué hablar. Entramos al despacho y me dispongo a cerrar la muerta pero un ligero movimiento cerca del escritorio llama mi atención. -Nico, si no sales en este instante del escrito te las vas a ver conmigo. -Pero mamá., si esta vez me escondí bien. -Ay hijo mío es capo y tu mamá. No te puedes esconder de ella. -Pero papá yo quiero escuchar y aprender. -Todo a su debido tiempo, aun no tienes ni 10 años, por favor, ya bastante hago con dejar que tanto como tu papá Gian como papá Pepe les enseñen a disparar para que también empieces a escuchar conversaciones que no te competen. -Si sabes que Sandro me está enseñando a jaquear sistema. -Si lo sé y también le dije que si llega a descubrir que en tus actividades extracurriculares te metes en donde nadie te llama tiene orden de decirme y yo soy su jefa a quien crees que va a hacer caso. -UFA mammá. Y sale del despacho cómo el niño que aún es. -Bien a lo que vinimos. Creo que en definitiva Carmelo está metido hasta el cuello y su socio es Gaetano Gatusso, ese imbécil le tenía ganas a Vito y fue el `primero en oponerse a que tomara el mando. -Si y Carmelo quiere lo que es mío. Pongo los ojos en blanco por el comentario de Giancarlo porque aunque tenga razón, me importa un pepino lo que quiera, su deseo jamás será concebido. -Bien entonces ustedes van a puerto y Amber y yo nos quedamos a monitorear desde aquí, cualquier cosa pónganse en contacto conmigo, con Amber y con Dante. -¿y Dante donde esta? -Esta investigando unas cosas de Carmelo que le mandé a confirmar. -Perfecto, entonces vamos Santoro que no me gusta estar fuera de mi casa mucho tiempo. Gian me da un beso más que inocente antes de irse y Pepe hace lo mismo con Amber. Que Dios los proteja, sí soy mafiosa pero también creo en Dios, somos católicos, valga la ironía, pero no creo que se más ironía que la de la santidad de los curas… creo que yo soy santa al lado del muchos del clero de San Pedro. Espero que estemos haciendo lo correcto pero algo en mis huesos me dice que no la tendremos fácil. Cuando ellos se van llega Sandro y lo ordeno conectar la computadora del servidor que está conectado con el rastreador de Giancarlo, desde que pasó lo de Pepe me puse paranoica y le mande instalas chip localizadores a la familia más estrecha incluyendo a los hombres de confianza como Dante, Darío y el mismo Sandro. Una vez conectada solo queda esperar. Tres horas han pasado y nada que sabemos de ellos. Esta casi que me da un infarto. -Sandro verifica por favor, quiero saber los localizadores del auto, de ellos, dime todo lo que tengas. Un silencio se instala en el despacho cuando veo la cara de impresión de mi experto en tecnología. -Capo, algo pasa. El auto se detuvo en la carretera antes de llegar a puerto y ahora los puntos del Sr Pepe y el Sr. Gian se están moviendo a gran velocidad. Carajo, veo la pantalla y tiene razón, veo a Amber y hay una comunicación implícita entre ambas de que a nuestro hombre los tocamos solo nosotras y mientras llamo a Dante para que reúna un escuadrón de nuestro hombre más preparado con cuidado de no alertar a Carmelo, Ella y yo nos alistamos para nuestra primera batalla juntas. Sobre mi cadáver me dejan sin marido de nuevo.
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