GIUSEPPE
Estamos llegando al puerto pero algo no me gusta.
-Nos están siguiendo.
-Sí, y desde hace rato.
-¿Qué hacemos?
-Tu sigue, vamos a ver a hasta donde llegan.
De repente todo pasa demasiado rápido, justo en la curva antes del puente se atraviesa una camioneta, trato de dar marcha atrás pero no logro hacer nada. El carro que nos seguía también nos corta el paso. ¡Cazzo!
Vemos cómo se bajan de la camioneta con las armas que curiosamente son del calibre del camión que se perdió.
-Abajo y es mejor que no se pasen de listos, il mio capo solo quiere hablar de negocios.
Nos miramos y Gian me hace el gesto de que salgamos. Bajamos y nos llevan a la camioneta, nos tapan la cara con una bolsa negra y nos amarran las manos.
-Esto es un poco hostil para querer hablar solo de negocios Bartolini.
-Mantovani, mejor cállate antes de que mis ganas de matarte sean mayores a las de querer cumplirle a mi Boss.
Ambos nos callamos y esperamos hasta que la camioneta se detiene 1 hora después. Nos bajan de la camioneta y nos llevan a un sitio donde se oye el eco de nuestras pisadas así que debe ser algún galpón o algo así. Nos desamarran pero nos esposan con los brazos arriba.
-Mira mira, a quienes tenemos aquí, ai favoriti, ahora si podré negociar.
-Y tú crees que ella va ceder… jajaja no sabes nada de ella, ella no negocia sino le da la gana y si te metes con la familia ella misma te aplastará como un puto gusano.
-Mantovani que sorpresa…
-Carmelo….
-Yo sabía que cuando el rio suena es porque piedras trae…
-Si que son intuitivos. Tenía tantas ganas de tenerte así Mantovani. No sabes cuánto.
-Ya sé que me tienes ganas Calabrese pero lamentablemente yo ya tengo dueña.
-Muy gracioso, pero no, no es por eso. Es porque quiero a ese bombón rebelde para mí.
Veo como Gian endurece su rostro.
-Nunca será tuya imbécil.
-Eso lo veremos
Entonces se acerca a Gian y comienza a golpearlo con saña, y luego va conmigo. Este cobarde de mierda, si estuviésemos desatados lo muelo a palo.
-Eres un cobarde, mi mujer te trituraría en un segundo.
-Cobarde no, inteligente, lo mio no es la fuerza bruta, lo sé, soy más inteligente que eso.
Nos lanzaron agua helada y nos dejaron ahí un buen rato casi desmayados. Espero que lleguen pronto porque por cómo están las cosas, si no nos liberamos nos van a matar.
-Gian, tenemos que soltarnos de aquí.
-Lo sé, solo déjame retomar fuerza, este hijo de puta supo donde dar, en algo tiene razón hay golpes que joden más por el sitio que por la fuerza.
REBECCA
Estoy que me llevan los nervios, pero luego de tanto años y tanto entrenamiento he aprendido a manejarlos y hacerlos a un lado para hacer lo necesario y poder rescatarlos.
-Bueno Dante, este es el perímetro, no sabemos exactamente qué tanta construcción hay, esta puede no ser una imagen actualizada del satélite, pero sé que hay algunas colinas necesito un par de francotiradores ahí, el resto necesito la brigada táctica. Para distraerlos vamos a entrar nosotras con Dante y Darío, él no se espera toda esta operación. Estoy segura que cree que sin ellos no soy nada.
En parte es cierto, todo lo que sé lo aprendí de ellos, pero también es cierto que tengo mi toque y ese es el que precisamente él no toma en cuenta.
-¿Estas segura Rebecca?
-Que sí y vámonos de una vez que son tres horas de camino.
En eso recibo una imagen, la veo y me lleno de colera. Suena mi teléfono y lo tomo.
-Bellissima, tengo un par de cosas que son tuyas, i tuoi favoriti. Cómo vez les estoy dando el trato que se merecen, pero no te preocupes que solo los haré sufrir un poquito, mientras llegas. Te mandaré la ubicación.
-¿Qué carajo quieres Barese?
-Sabes lo que quiero, este hijo de puta mató a mi sobrino y quiero venganza, a menos…
-A menos que hagamos negocios.
-Oh, eres buena, belleza, sí, digamos que tengo un par de peticiones.
-Sabes que voy a joderte como no tienes idea. La única persona que puede torturar a i miei favoriti soy yo figlio di puttana.
-Si empezamos así, empezamos mal, te voy a dar una oportunidad, te espero princesita.
Y trancó la llamada.
-Muévelo Dante que los quiero enteros.
GIANCARLO
Estoy tratando de recuperarme para soltarnos de aquí y así poder ayudar a Rebecca en cuanto entre, sé que no estará sola, pero igual no me confío.
-Pepe ¿Cómo estas, puedes moverte?
-Si, creo que a mí no me dieron tanto como a ti.
-Si, ya sé que me tiene un cariño especial, no te pongas celoso.
Se ríe pero luego se queja, sé que también lo golpearon duro. Empiezo a ver mi entorno, necesito estudiar el perímetro. Veo mis manos y gracias a Dios nos ataron con cuerdas y no con grilletes, entonces empiezo a mover mis manos a ver que tan bueno es el nudo, cuando de repente escucho ruidos a lo lejos, los hombre de Barese se alerta y empieza el caos.
-Parece que la fiesta empezó antes Mantovani, la princesita sí que es una caja de sorpresa.
-No es una princesita, es la puta ama, el Ángel de la mafia que vino a aplastarte como un maldito gusano Calabrese.