Capítulo 10

2150 Palabras
AMBER ¡Dios! está ha sido increíble. Estamos mirándonos a los ojos mientras recuperamos el aliento. Va saliendo de apoco de dentro de mí y yo ya siento el vacío en mi interior. -¿Estas bien? -¿Y me vas a preguntar eso?, ¡Dios!, estoy más que bien, estoy en las nubes. Ambos nos reímos de mis ocurrencia y me acerca a él, mientras él se acomoda en la cama. Yo me recuesto en su pecho, escuchando cómo retumba su corazón. -¿Y el postre cuando lo comeremos? Se ríe y me ve a los ojos. -Parece que he creado un monstruo. -No cariño, el monstruo ya estaba, solo lo liberaste que es diferente. -MMMMM me gusta eso. Entonces me vuelve a besar y se levanta y me tiende la mano para ir hasta donde esta nuestro postre, nos volteamos a ver el testimonio de que ahora soy suya por la mancha de sangre en la sabana y me braza para respirar el aroma de mi cuello. Llegamos a la mesa y me sienta en una de las sillas y toma una fresa, la muerde mirándome con deseo y yo ya estoy mojada y lista para él, y por lo que veo él también está listo para mí. Luego toma un poco de chocolate de la fuente con el pedazo de fresa que le quedó en la mano y me lo acerca al mi boca, primero lamo el chocolate y luego muerdo la fresa sin quitar mi vista de sus ojos. Luego toma otra fresa la vuelve a untar y la pasa por el medio de mis senos, dejando un rastro, luego lo pasa primero por mi pezón derecho y luego por el izquierdo y yo ya estoy jadeando. Vuelve a mojar la fresa en la fuente y sigue con su camino hacia el sur de mi cuerpo llegando hasta el valle entre mis piernas. Mete la fresa entre mis pliegues y la mezcla entre la textura del chocolate todavía tibio y la fresa fría el choque de temperatura hace que mi clítoris si hinche para él, ¡Dios! No tengo palabras para describir lo que estoy sintiendo. Él toma la fresa y se la mete a la boca y así mismo empieza limpiar con su lengua el rastro que fue dejando con el chocolate, a este punto yo ya estoy a punto de llegar a mi 4to orgasmo y somo me ha penetrado una sola vez, en definitiva para esto hay que tener talento y él lo tiene tanto físicamente como en experiencia e imaginación. Cuando por fin llega a mi intimidad empieza a saborear el chocolate que dejó ahí y yo la estoy casi perdida, trato de contener un poco más el orgasmo porque la verdad me encanta cuando me hace sexo oral, todo lo que me hace me fascina. Entonces empieza a meter dos de sus dedos mientras sigue torturando mi clítoris con su boca y ya no puedo retener más el orgasmo y me derramo en su boca gritando su nombre feliz de que de ahora en adelante mis orgasmos le pertenezcan solo a él. Cuando se incorpora me da un beso y ahora soy yo quien lo hace sentarse en la silla. Alza una ceja pero se ríe con una sonrisa pícara. Tomo la fresa y hago el mismo recorrido que él me hozo con la diferencia que antes de llegar a su pene me como la fresa y llenando mis manos con un poco del chocolate ya esparcido en su cuerpo tomo su pene para masajearlo arriba y abajo para llenarlo también de chocolate y así luego lamerlo como una chupeta. Veo que cierra sus ojos y hecha la cabeza hacia atrás entregándose a las sensaciones que le provoco con mis caricias y mi boca que va bajando de apoco por el camino dejado anteriormente. Llego a su amigo y él me observa mientras relamo mis labios haciéndole ver lo mucho que disfrutaré metiéndolo en mi boca. Paso mi lengua por su glande si romper el contacto visual, se por mis libros que eso a los hombre les encanta, luego un poco más osada, aunque es mi primera vez, me lo meto en la boca poniendo en práctica la teoría que había leído anteriormente con respecto a relajar mi garganta para hacerlo entrar lo más posible, sin embargo es tan grande que no entra completo, entonces ayudada con mis mano comienzo a entrar y salir mientras que también le acaricio entre sus bolas para incrementar las sensaciones. Siento como comienza desesperarse por llegar al orgasmo al comenzar a mover sus caderas. -Amber estoy a punto de llegar si no quieres que lo haga en tu boca es momento de sacarlo. Me dice esas palabras que lejos de amilanarme me dan la señal para intensificar mi movimiento porque sí, quiero que se derrame en mi boca y quiero tragarme hasta la última gota de su esencia. -¡CARAJO AMBER! ¡DIOS!. Siento como explota en mi boca y lejos de darme arco, me encanta y me lo trago hasta la última gota. Lo veo con satisfacción sabiendo perfectamente que le encantó lo que le hice. -Dime por favor que lo buena que eres se debe solo a la teoría. Me rio y lo miro de nuevo a los ojos. -Tu eres mi examen práctico Santoro. -Bendito sea Dios por enviarme a un ángel tan único como tú. Ven preciosa vamos a ducharnos. Vamos al baño nos metemos en la ducha y ahí me toma de nuevo esta vez desde atrás con mis senos pegados a la fría pared, es una sensación totalmente distinta. ¡DIOS! Nunca me cansaré de esto. Luego del baño nos acostamos bajo las sabanas y seguimos hablando de nosotros, de lo que nos gusta de lo que no, mientras nos acariciamos y nos besamos hasta que el sueño nos vence y caemos dormidos. GIANCARLO Luego que Pepe se fuera volví a la habitación y la vi pensativa, como perdida en la bruma de su mente. Acuesto a Alessio en su cuna y es cuando ella retoma el contacto conmigo. -Ciao amore. -Ciao ¿Estas bien?, te noto en las nubes. -Estoy bien, solo que hay algo que hablé con Pepe que me dejó pensativa. Me tenso porque cada vez que esos dos hablan yo ya no sé qué esperar, me están volviendo loco. -No pongas esa cara, la verdad es algo bueno, o eso creo. ¿Podemos hablar en el jardín? la verdad necesito un poco de aire. -Claro. La ayudo a levantarse y vamos tomados de la mano hasta el jardín ella se sienta y yo me siento a su lado pero mirado hacia ella. -Gian, quiero hablar de cuando estábamos casados la primera vez. -¿Para qué? ¿quieres atormentarme? -Claro que no, yo te he dicho que yo nunca te haría eso. -¿Entonces? -Hay algo que quiero confesarte y que nunca me atreví hasta hoy. Se queda callada un momento y a mí ya me está temblando la pierna. Pone su mano en ella para que la relaje. -¿Sabes que te amo? Asiento, no quiero que deje de hablar. -Lo que no sabes es desde cuándo. Arrugo mi frente. -No entiendo.- Me hace callar con su dedo en mi labio. REBECCA Tomo una bocanada de aire para continuar. -Nuestro comienzo fue terrible para mí, lo sabes, fue una pesadilla… Pero dentro de la pesadilla… hubo cosas que tu no recuerdas que me hicieron de alguna manera no dejarme ganar por la depresión. Sigo esperando sin entender nada. Cuando llegamos aquí, cuando teníamos unos 6 meses de casados, una noche llegaste totalmente borracho, yo estaba aterrada porque me imaginé que borracho iba a ser todo peor que cuando estabas sobrio, pero no fue así. cuando entraste tambaleándote yo estaba en la cocina y tu me viste, pero me viste diferente a cómo me habías visto hasta ese momento. Flash Back Lo veo acercarse, en sus ojos no está ese odio, ese resentimiento, solo hay dolor, tristeza. Acaricia mi rostro, yo cierro los ojos entregándome a la sensación de la caricia. -Eres tan hermosa… no sé qué me pasa contigo últimamente, sé que soy un hijo de puta… Jah y lo digo en forma literal. Te pido perdón por eso. Abro mis ojos con impresión porque nunca esperé esto de él. -Yo no sé cómo lidiar con esto que estoy sintiendo pero sshhhh no le digas a nadie, porque si sabe que me estoy volviendo loco por ti me van a querer joder y eso no puede pasar nunca. Se acerca más a mí. -¿Sabes que amo de ti? Sentí mariposas en mi estómago cuando dijiste eso. Niego con mi cabeza porque no me atrevo a hablar. -Tus labios, son increíblemente carnosos y sedosos, son tan dulces, ¿Puedo besarlos? Afirmo porque la verdad es que no me atrevo a decir que no. No se qué tanto sea por miedo y que tanto por curiosidad. Entonces siento sus labios pero es diferente a todas la veces anteriores, este beso se siente tierno, delicado y triste. Siento como gime en mi bosa y algo en mí cambia, mis manos toman su cabeza enterrando mis dedos en su cabello rubio. Y el me pega a su cuerpo rodeando mi cadera. Cuando nos despegamos para retomar el aire el me ve de nuevo a los ojos. -Ojala pudiera amarte con libertad pero estoy tan lleno de mierda que te estoy ensuciando y lo siento, lo siento tanto. Entonces se derrumba y empieza a llorar sin control con un niño pequeño y yo no puedo sentir otra cosa más que compasión, porque si algo he sabido es que las personas más agresivas son las más rotas por dentro. Lo abrazo y él entierra su cara en mi abdomen y llora hasta quedarse dormido. Fin del Flash Back GIANCARLO La veo sin creer lo que me está contando. -Después de esa noche vinieron muchas más en las que llegabas borracho y amoroso conmigo, al menos una o dos veces por semana. Poco a poco fui sintiendo cosas por ti, y sin darme cuenta deseaba que esa noche hubieses bebido para estar a tu lado. Me di cuenta que no lo recordabas porque al día siguiente que despertaste yo quise abrazarte y té me dijiste si quería asesinarte, que de cuando acá te abrazaba, entonces comprendí que no recordabas lo que me decías. Por eso a veces intentaba que tomaras pero tú lo interpretabas de manera errónea y entonces me golpeabas. Se que suena masoquista, ahora lo entiendo, pero estaba encerrada en un infierno así que cualquier aliciente para sentirme menos miserable era mejor que la alternativa. Con lo que no contaba y no acepte hasta ahora es que en ese momento me enamoré de esa parte de ti que me amaba, era como estar con el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, pero al contrario, empecé a amar a Mr. Hyde. A este punto no me di cuenta que estaba llorando. Ella limpio una de mis lágrimas y continuó. -Por eso nunca pude sacarte del todo de mi vida, porque aunque tuve mi historia con Pepe, siempre estuviste en mi corazón, porque sabía muy en el fondo que había alguien adentro de ti a quien poder amar, y cuando te oí en el cementerio esa parte de mí que te amaba desde antes despertó y fue la que te trajo de vuelta a mi vida. La hago levantarse para abrazarla porque lo necesito, no puedo creer que siempre me haya pertenecido que siempre me haya amado a pesar de haber sido y verdadero hijo de puta, de verdad no la merezco. -Hay otra cosa. Me alejo para verla a los ojos. -Los gemelos no fueron concebidos la última vez que estuvimos juntos, fue unas semanas antes, la última vez que llegaste borracho. Me hiciste el amor como nunca, nos entregamos mutuamente y fue hermoso, fue especial, fue diferente. Solo que después casi me matas y bueno… puedo más mi instinto de supervivencia que mi amor en ese momento, además estaba consciente que si no me alejaba en una de esas perdería a nuestros hijos y ahí si me hubiese ido con ellos. Me arrodillo ante ella. -Gracias gracias gracias, yo no se cómo pagarte esto que estás haciendo, sé que no lo merezco pero me has quitado un peso de encima. Me torturaba pensando que había concebido a nuestros hijos desde la rabia y el dolor pero no y te lo agradezco, por amarme, por decírmelo, por salvarlos de mí. Te amo Rebecca, te amo de aquí a la eternidad, soy completamente tuyo en cuerpo y alma y nada ni nadie me volverá a alejar de ti. -También te amo Gian, mi Mr. Hyde. Nos besamos en medio de risas y lágrimas de felicidad.
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