EXIGENCIAS

541 Palabras

El resto de la tarde transcurrió como una representación cuidadosamente ensayada. Altea regresó a sus aposentos escoltada por dos damas que hablaban de telas y bordados como si el mundo no pendiera de un hilo invisible. Cada paso que daba era un recordatorio de lo que acababa de ocurrir en el jardín: el beso aún le ardía en los labios, la certeza aún le latía en el pecho. Pero su rostro era una máscara impecable. Leander, por su parte, tomó el camino opuesto, obligándose a no mirar atrás. Sabía que cualquier gesto de más sería observado, interpretado, exagerado. En Ceviel, nada pasaba desapercibido. Menos aun cuando se trataba de la pareja que sostenía la esperanza de dos pueblos exhaustos. Esa noche, la corte se reunió para un banquete menor. No era una celebración, sino una de esas reu

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