Mientras conducía de regreso a casa, en una parada, pude notar, como la noche, mas oscura y misteriosa del año, estaba cobrando vida, niños y adultos disfrazados, pedían dulces, cumpliendo con la tradición de Halloween, parecía que la noche concluiría con un broche de oro, hasta que sucedió la tragedia.
Cuando estaba esperando luz verde del semáforo, un chico con una mascara de conejo, se acerca a mi auto, y de inmediato mi pecho se lleno de preocupación, cuando saca un arma y me apunto con ella.
- Baja del auto idiota.
El agresor, pensaba robarme el auto, sin saber que tenía a mi hija, dormida en el asiento trasero; yo entre en pánico, y de inmediato aceleré para escapar del ladrón, pero en mi afán de escapar, la rueda delantera de mi auto, pasa por encima del pie del ladrón, lastimándolo por completó.
- AAA!!!!...
El ladrón gritaba de agonizante dolor, ya que su pie, literalmente fue aplastado por mi auto, me sentía mal por lo que había hecho, pero no me detuve, ya que simplemente continúe mi camino dejando a ladrón echado en el pavimentó, mientras se retorcía de dolor.
- AAAH, MALDITO, NO ESCAPARAS, ¡¡¡IRE POR TI!!!
Logré alejarme de ese sicario y después de unos minutos, isabela se despierta, sin saber lo que había pasado.
- Papá, ¿termino la fiesta?
- Si, te quedaste dormida, es todo.
- Mmm, ¿estas bien? Te vez algo pálido.
- Nada, importante, fueron solo emociones de la noche, intenta dormir, llegaremos a casa en treinta minutos.
- Como digas, te quiero papá.
Pero de la nada, tres motociclistas comienzan a acercarse a nosotros, yo no entendía porque nos estaban ordenado, hasta que.
- ¡¡¡TE DIJE QUE IRÍA POR TI.!!!
Yo usando el espejo retrovisor, pude ver, que, en la parte trasera de uno de los motociclistas, estaba el ladrón al cual yo le había aplastado su pie, apuntándome nuevamente con un arma.
- ¡¡ISABELA AGÁCHATE!!
Los motociclistas de inmediato, comienzan a dispararnos como si fuera un juego, yo sin tener idea de que hacer, decido acelerar a toda velocidad, en busca de alejarme de ellos, pero eso era inútil, ya que sus motos eran más rápidas que mi auto; en medio de la persecución, isabela gritaba asustada por las balas que entraban al auto, algunas de ellas lograron herirme, tenía miedo, estaba asustado, sentía que mi vida, estaba a punto de cambiar.
Isabela lloraba, preocupada y asustada.
- ¿papá, que está pasando?
No tenía palabras, mis cuerdas bocales, se paralizaron, mi cabeza solo podía dar una sola orden, “conduce a toda marcha, hasta escapar” las balas me rosaba e incluso rompían parte de mi disfraz, isabela estaba asustada, a tal punto que podía respirar; yo estaba herido, no podía mantenerme concentrado en el camino, no sabía ni siquiera como calmar a mí hija.
Decido utilizar la pantalla de navegación de mi auto, y usando el GPS tomo un atajo para escapar de los sicarios, pero…
Al tomar el atajo, tenía fe, de que podría salvarnos, pero, de repente, un perro callejero, se cruza en mi camino, haciendo que perdiera el control del vehículo y termine estrellándome contra un edificio en construcción. El auto choca de tal manera, que yo, salí disparado contra el para brizas, hiriéndome gravemente contra el suelo; en ese momento, perdí la conciencia por un instante, pero al abrir mis ojos, vi una escena, que marco mi final y mi principio.
- No… por favor…
El auto, estaba incendiándose, junto con isabela a dentro.
Isabela murió de inmediato gracias al choque, mientras que yo estaba impactado al ver su cuerpo, calcinándose por las llamas del auto.
- NO… no… no, por favor…
De intento ponerme de pie, pero estaba tan herido, que solo podía arrastrarme al auto, intento acercarme desesperadamente para salvar a mi hija, la cual ya estaba muerta. Pero en cuanto me pongo de pie, los sicarios, que me estaba siguiendo, me disparan en ambas piernas, para que sufriera de dolor.
- AAAA!!!
Ellos solo se reían, de mí y de mí sufrimiento, ellos solo querían vengar lo que hice con su amigo.
- Hahaha, miren, miren a este idiota, el cual no sabe cómo conducir.
- ¿creíste que ibas a escapar de nosotros, cabron?
- Miren, esta sangrando, pobrecillo.
- ¿te duele idiota?
- Ojalá que aún no te mueras, porque aún tienes que pagar, por aplastarme el pie.
- Vamos a golpearlo.
Ellos sin tener una pisca de piedad, comienzan a patearme como si yo fuera un costal de papas, hasta que los huesos de mis costillas de partieran.
- AAAA!!!!
Yo solo podía gritar de dolor. Mientras ellos reían de mi sufrimiento.
- Hahahahaha.
Mi dolor, no era físico, no me importaba que mi cuerpo, mis huesos y mi carne, fueran usados como simples sacos de arena para golpear, mi dolor, provenía de mi pecho, isabela poco a poco, se desvanecía con el fuego, mientras que yo no podía hacer nada.
- Que pena, se esta muriendo, como sea, creo que hasta qui llegaste imbécil.
Uno de los sicarios, toma una pistola automática y me dispara ocho veces en el pecho, matándome de una forma cruel y sanguinaria.
- Hahahaha.
Mientras ellos se reían y se marchaban, en mis últimos segundos, pude ver, el cadáver incinerado de mi hija.
- Isabela… no…
Me desangre rápidamente, mirando el cielo, viendo como el humo provocado por el auto en llamas, opacaba las estrellas en el cielo…
- Los odio…
Y después de eso, todo fue oscuridad, y rabia; mientras estaba muerto, en lo mas profundo de mi ser, solo gritaba de ira.
“Odio todo, odio a mi hermano, odio a las personas que son crueles, odio la injusticia y me odio a mí mismo por no proteger a mi hija.”
Ira, rabia, odio, tristeza. Todo lo sentí incluso en mis últimos segundos de vida.
Después, sin saber cómo, o porque, me vi a mi mismo, podía verme a mí, echado, muerto y maltratado, tirado en mi propio charco de sangre; mi espíritu seguía en pie, al lado de mi cadáver, mi ira, y mi colera, evitaba me que fuera al más allá, tenía tanta rabia que mi espíritu gritaba como loco, invocando así, a la chica de capucha roja.
- Moriste en terrible sufrimiento, tu injusticia, es lo que mantiene tu alma, atrapada en este mundo, no podrás descansar en paz jamás, por lo que acabas de vivir, pero te ofrezco algo.
La chica de la capucha roja, me hablaba, como si ella fuera una guía espiritual, cómo si no se sorprendiera de verme en mi forma astral, en mi forma espiritual, de mi alma, ella no era humana.
- ¿Quién eres tú?
- Soy aquella, que te dará la oportunidad de elegir.
- ¿elegir?
- Así es, tú eres un espíritu en pena, eres un alma que desea venganza, y por esa razón, no puedes encontrar la paz, pero te daré la oportunidad de ir al más allá y reunirte con tu hija por toda la eternidad, o, puedo darte un poder, que te hará revivir de entre los muertos, para que así puedas cobrar venganza, contra aquellos que te causaron tu dolor.
¿poder? ¿revivir entre los muertos? ¿vengarme? bueno ya nada me importaba,
- ¿Qué tipo de poder?
- Un poder, el cual no solo te dará la oportunidad de matar humanos, si otros seres malignos descendientes del averno; si me ayudas a derrotar a aquellas creaturas, yo y mi superiores, haremos que rencarne tu hija, para que así, ella pueda tener una segunda oportunidad y vivir la vida que se le arrebató, en esta oscura noche,
“Vengar la muerte de mi hija, o irme almas allá y estar con ella por toda la eternidad.”
Yo estaba muy enfadado, quería destruirlo todo, y si hacia el trato, con este ente, de ojos rojizos y labios color escarlata, podría vengar la muerte de isabela, sin importar que tan caro sea el trato.
- aceptó el trato, quiero traer a mi hija de regreso y vengar nuestras muertes.
- Entonces es un trato, pero recuerda, que partir de ahora, eres mío y ya no serás él mismo.
La chica se acerca lentamente hacia mí y con sus labios rojos, ella me besa de una forma apasionada y oscura, sus labios ardían como el infierno, y su lengua, parecía un averno oscuro.
El beso desato mi origen, el origen de una creatura, despiadada, sanguinaria y muy peligrosa; después del beso, apasionado y maldito, yo, en mi forma astral, fui arrastrado violentamente hacia mi cuerpo, el cual de forma inexplicable comenzó a respirar, y a sanarse por si mimos, yo estaba vivió, había regresado a la vida.
Tiempo después, llega la ambulancia y los paramédico deciden socorrerme, aun impresionados de que aun estuviera vivo después de tantos golpes y disparos.
- No puede ser, este hombre sigue vivo.
- Tenemos que llevarlo a emergencia, ahora…
Los paramédicos me montan en la camilla de la ambulancia y me llevan a toda velocidad hacia el hospital mas cercano, los enfermeros, paramédicos, cirujanos y todo el personal que me socorrió, estaban impresionados, era imposible que un humano siguiera vivo después de tanto agravio; mi cuerpo, resistiera a todos los procedimientos quirúrgicos que se me hacían, para sanarme, uno de los doctores principales aun no podía creerlo.
- Ningún humano podría resistir ocho disparos a quema ropa.
- No, pero este, si, pudo resistir las cirugías y los procedimientos, ahora está en coma, pero se recupera de forma exitosa.
- Increíble, en mis cuarenta años, nunca vi a un hombre tan resistente.
- ¿Es un milagro, de que ese hombre siga vivo? doctor Luis.
- Un milagro o una maldición… sea como sea, este hombre ya no será el mismo.
Después de las cirugías, pase tres semanas en coma y durante todo ese tiempo, solo podía tener pesadillas sobre el accidente y sobre una creatura, encapuchada con una cara macabra y con una guadaña en su espalda, el cual siempre se burlaba de mí; durante el coma, Vanesa nunca dejo de visitarme, ella estaba devastada por la pérdida de Isabela, ella estaba muy triste por todo lo que había sucedido, ella sufría como nunca, pero, aun así, siempre estuvo a mi lado.
Una tarde lluviosa, abrí los ojos, cuando desperté, me sentía hambriento, débil y con sed. Vanesa estaba sentada al lado de mi camilla, ella de inmediato se sorprende al verme abrir mis ojos.
- ¿Qué sucedió?
Pero eso no importo, ella de inmediato salta sobre mí, abrazándome con todas sus fuerzas, llorando y repitiendo mi nombre.
- Agg, me duele el cuerpo.
- Perdón José, te lastime.
Vanesa estaba feliz, pero su sonrisa y sus lágrimas rápidamente desparecen, cunando le hago una simple pregunta.
- Vanesa, ¿dónde está mi hija?