Capítulo 17. Un nuevo comienzo.

1483 Palabras
 Una extraña y linda chica entra sin decir nada a mi habitación de hospital de una forma mística y misteriosa, afirmando que, en mi lecho de muerte, yo había aceptado un pacto demoniaco lo cual era algo que no recordaba, yo no era ingenio, no sabía, que era lo que esta mujer quería obtener, pero no iba a caer en sus palabras. -          Jamás hice un trato contigo, eres una embustera y una zorra al quererte burlar de mí, y de mi hija. Estaba molesto, aunque no entendía muy bien lo que sucedía, no iba a dejar que una chica extraña, se burlara de mi hija. Luna de forma sincera, sonríe levemente, como si supiera lo que iba a decir. -          Lo dices como si no me creyeras, pero es verdad, tú y yo tenemos un trato. Decido arrojarle a luna un jarrón con flores ya que me enfurecía el escuchar sus palabrerías. -          QUE TE CALLES.   Luna de una forma sobre natural, desparece y reaparece sobre mí agarrándome del cuello, estrujándome hasta empezar ahogarme. -          Una simple jarra, no hará que me retracte, ahora viste lo que en verdad soy, así, que, más vales que me escuches o te arrancare la tráquea para no me interrumpas más. Luna no estaba dispuesta a soportar mis alaridos, ella no tenía tiempo que perder, así que fue drástica y usando su magia, mi voz se desvaneció, ya no podía ni siquiera gritar por ayuda, estaba aterrado y confundido; ¿Quién era luna? Y ¿Qué era ella? Luna después de paralizar mis cuerdas bocales, simplemente se levanta de mi camilla y se sienta en el sillón de alado. -          Odio tratar con humanos, como sea, te explicare algunas cosas, para que así entiendas más. Luna se sirve un poco de agua y bebe antes de hablar. -          Ha, tenía sed, en fin, aunque no lo parezca, trabajo para una entidad secreta, llena de monstruos, seres poderosos y misteriosos como yo, encargados de proteger a la sociedad humana de los seres malignos que habitan en las profundidades de este cruel mundo. Luna toma una foto de mi hija, y me dice. -          Aunque no lo creas, tú y yo, ya nos habíamos conocido, hace siete años, cuando decidiste salvar a Carol y su hija, yo fui quien te susurro al oído que la ocultaras de tu hermano. ¿Luna era la voz que me susurro aquella noche? No lo podía creer, ella era la responsable, de que yo pudiera escapar con isabela de las comunas de Kevin hace más de siete años. -          Te observe durante un tiempo, ya que tu vida, era interesante de observar, pero en la noche en la que tú y tu hija murieron de forma horrible, tú me llamaste con un alarido desgarrador, que solo los demonios y los ángeles podemos escuchar. Luna se acerca y coloca su dedo en mi pecho. -          Tu alma grito de ira, todo tu ser, solo sufría, y rogaba por una segunda oportunidad, la cual, pude escuchar y cumplir, no eres un humano, eres, un demonio en el cuerpo de un humano, tienes emociones, sientes dolor y tu humanidad sigue vivía, pero, si no me ayudas, esa humanidad desaparecerá y tu hija, no regresará jamás. Luna usa su magia para regresarme la voz. -          ¿entonces es posible que ella regrese? -          Claro, primero ayúdame a vencer algunos monstruos, y yo personalmente, traeré a tu hija de regreso a este mundo, decide. -          Yo solo quiero vengarme y recuperar a mi hija, sin importar a lo que tenga que enfrentarme, lo haré por ella. -          Y lo harás, pero primero, veré si tu humanidad, muere o sobre pasa mis expectativas, recuerda que, aunque no lo creas, tu también eres una amenaza.  Luna desparece en un vórtice rojizo al decir esas extrañas palabras, dejándome solo y con dudas de sus frases; ¿A qué se refería, con la muerte de mi humanidad Luna un ser demoniaco y paranormal, desapareció de mi habitación de hospital como una flama ardiente color carmesí que se esparció hasta el techo en cuestión de segundos. No sabía realmente cual era mi nuevo destino, tampoco sabía que era yo exactamente, hombre o demonio, sea cual sea mi verdadera identidad, ya no sería nada comparado con lo que estaría por venir. Cuando estaba solo en mi habitación, de forma inmediata comencé a sentir extraños sucesos en todo mi cuerpo. -          ¿Qué me está pasando? Todo mi cuerpo, comenzó a dolerme como si mis huesos se partieran a la mitad y mi carne fuera triturada por una prensa hidráulica, pero de repente, ese agonizante e intensó dolor, desaprecio, como si no hubiera pasado nada, como si el dolor fuera psicológico, pero en ese momento, algo más comenzó a pasar. Mis manos comenzaron a esparcir un extraño humo n***o de forma incontrolada, como si mis palamas estuvieran siendo quemada desde adentró de mi piel, era un humo muy intenso, como si una noche eterna habitara dentro de mí; poco apoco la habitación entera, se llenó de ese extraño humo n***o, y poco apoco comencé a preocuparme. -          ¿Qué me está pasando? Mis manos no dejan de esparcir esta cosa negra.  No sabía que era lo que me estaba pasando, no era normal que algo así me estuviera pasando, creía que me incendiaba por dentro; el humo n***o que se esparcía por todo el pasillo, llamo la atención de un enfermero, el cual se preocupó de que mi habitación estuviera en llamas. -          SEÑOR, SALGA DE AQUÍ, HAY UN INCENDIO. El enfermero no lo podía entender, la habitación estaba completamente oscura por culpa del humo n***o que esparcían mis manos, pero, aunque él no me podía ver nada por la oscura y temible niebla que descendía de mi ser, yo por alguna razón podía verlo clara mente como si fuera de día, era raro que mis ojos pudieran a travesar el espeso humo, pero más extraño fue ver que no solo podía ver a ese enfermero con increíble calidad, sino que también yo lograba penetrar su piel, podía ver sus huesos, sus órganos y su carne, e incluso su alma. El enfermero, estaba intentando encontrarme en medio del humo, gritaba y me pedía salir, pero mis ojos, me mostraban algo que hacía que unos extraños instintos en mí, despertaran. -          Señor, si me escucha, salga de qui, llamaremos a una ambulancia. Miedo, desesperación, maldad, egocentrismo, soberbia, crueldad, castigo, etc.… El enfermero, a pesar de preocuparse por mí, en realidad no era un buen tipo, una mancha negra brotaba de su espalda y mis ojos me mostraban las cosas horribles que el enfermero cometió a lo largo de su vida. -          ¿Señor? ¿está aquí? Su nombre completo, es Felipe Sánchez, nacido y crecido en los suburbios, sus pecados varían desde, asesinatos, hasta violaciones y p*******a; no entendía cómo yo sabia esas cosas, pero después de sentir la maldad de esos pecados, un incontrolable sentido de hambruna, comenzó a brotar dentro de mí, tenía hambre, quería alimentarme de algo, y ese algo, era la masa nagra que brotaba en la espalda de aquel enfermero. Sin darme cuenta, lentamente extendí mi brazo derecho, hacia el joven enfermero y cuando cerré mis ojos, la niebla negra como si fuera un fiel sirviente, de inmediato entra por la boca de aquel enfermero, como si fuera una aspiradora y en el segundo en el que el enfermero absorbió parte de mi niebla oscura, su corazón se paralizo, matándolo de inmediato. El enfermero cae y dando sus últimos respiros, este me dice… -          ¿Que eres tú? -          No… no losé. No lo pude resistir, mi cuerpo se movía por si solo y la extraña niebla negra solo seguía mis órdenes mis emociones y mis deseos…  Después de matar al enfermero, mis manos, dejaron de producir humo, como si ya no fuera necesario. Aunque lo más perturbador había pasado, aún faltaba algo; la mancha de masa oscura que brotaba de la espalada del cadáver frio y tieso del enfermero, comenzó a susurrarme en mi cabeza. -          Ven, aliméntate de mí, hasta fuerte y aliméntate de más personas. Esos extraños susurros, me tentaba, me hacían sentir, deseoso, hambriento, y desesperado, así que, sin poder controlarlo, extiendo mi mano izquierda hacia la masa oscura, y de inmediato, la absorbo como si fuera una planta nutriéndose de la tierra. Después de absorber la masa nagra del antes vivo enfermero, mi pecho se llenó de lagrima, como si una pisca de tranquilidad o de paz comenzara a invadirme, me sentía más fuerte, más poderoso, más ágil e inteligente, sentía que era superior a los demás, como si yo fuera el carnicero y los demás solo fueran el ganado. Una pregunta rondaba en el interior de mi ser una pregunta que ya había escuchado… -          ¿Qué soy yo?.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR