Quedé curiosa al llegar a lo que creí sería la casa de Alec, pero en realidad era la florería en la que trabajaban los dos. -Alec, sube por favor. -Le pidió Rose más calmada mientras dejaba las llaves del auto dentro de un cajón. Sin decir nada, Alec atravesó una cortina y supongo que subió. Rose me dedicó su cálida sonrisa, pero yo notaba la tristeza en su mirada. -Regreso pronto. Ve las flores y revistas que quieras, Emi. -Ofreció. Le asentí lo más amable que pude. -Muchas gracias. -Murmuré. Me senté en un sofá, ella atravesó la cortina y yo me senté a a ver un catálogo de adornos florales. Después comencé a inspeccionar la florería con la mirada. Me levanté y vi varias flores de cerca, pero me ganó la curiosidad y caminé en silencio hacia la cortina. La deslicé cuidadosamente y entré

