-Tal vez, ¿Cuáles son las que te gustan a ti? -Le pregunté. -No me gustan las flores. -Negó. -Chico malo. -Bromeé mientras seguía tocando los pétalos de las dimorphotecas. Él se acercó y cortó una de ellas para dármela. Sonreí aceptándola. -Gracias. - Murmuré llevándomela a la nariz para olerla con discreción. Aun teniéndolo tan de cerca conmigo se acercó más dando un paso hacia mí. Bajé la flor con lentitud. Él se fue acercando, y yo lo hice también. Al estar tan cerca iba a cerrar mis ojos... -Chicos, Edna pregunta si quieren ir a cenar al restaurante de su padre. -Escuchamos a Rose recorriendo la cortina. Nos habíamos alejado de un salto, por lo que ella no notó nada raro. Alec asintió sólo una vez, entonces yo igual lo hice con una pequeña sonrisa. Rose nos sonrió también y siguió

