—¿Entiendes de lo que soy capaz con tal de quedarme a tu lado? —cuestinó y tensé la mandíbula—. Viví por años resignado a ti, pero si hubiese vuelto antes o arreglado las cosas después de que la residencia terminó, habría dejado a mis padres hace mucho —sus iris brillaban—. De hecho, desde que cumplí la mayoría de edad he vivido solo. —Yo no sé si habría podido aceptarlo años atrás, no era como ahora —suspiré—. No está bien esto, y nunca lo estará —terminé de decir, antes de girarme hacia la puerta de su habitación con intenciones de marcharme. Si detenía los latidos insistentes de mi corazón por él a tiempo, probablemente no llegaría al punto de sufrir. No me dí el tiempo de coger el pomo de la puerta, cuando esté con su fuerza impresionante me levantó del suelo con un solo brazo, o

