No pude concentrarme en toda la clase, por qué mi cabeza estaba en las nubes y no donde debería. Los recuerdos me invadían como tormenta y no sabía que hacer para quitarlos, aún sabiendo que lo que estaban explicando iba a ser para un examen. Ya habían pasado cinco días desde que Theodore volvió de Estados Unidos, aún esperando que su familia viajara y esas noches habíamos vuelto a recuperar parte de las costumbres que tuvimos de niños. A pesar de que seguía sintiéndome diferente y que su presencia me causaba escalofríos, en parte estaba feliz de tenerlo, aunque no fuese por mucho. Lo ayudaba a dormir, como también él lo hacía conmigo y ninguno de los dos se explicaba por qué era así. Aunque hubiésemos hablado de nuestras experiencias, yo seguía sintiendo que habían muchas cosas qu

