VERONIKA
Yo me encontraba pensando en las cosas que Gabriela me había dicho anteriormente sobre que si yo debiera de hablar con respecto a Edison si o no. Pero decidí dejar todo al tiempo y me sentía confundida, también sentía un nudo en el corazón. Yo trataba de entretener mi mente con otras cosas pero yo no podía sinceramente. Yo sólo pensaba en Edison.
El lunes en la mañana que yo había llegado temprano al instituto, yo tuve la suerte de encontrarme con Sam. Respiré al verlo y este llegó a mí muy contento como siempre.
—Buenos días —me dio un abrazo y yo le correspondí.
—Necesito un abrazo tuyo aún más fuerte —fue lo que pude decir.
Sam se quedó mirándome extrañado mientras yo lo miraba divertida.
—¿Aún no reaccionas Sam? —sonreí—. Me gustaría que saliéramos a tú sabes que.
Este me miró emocionado y con una sonrisa de oreja a oreja.
—Hasta que por fin aceptas —concluyó Sam.
Nos movimos y caminamos hasta el aula, luego de salido por w******p estuvimos conversando y pausamos nuestra salida.
***
Dos días después Gabriela me había invitado hacia una fiesta de unos amigos. Dudé durante algunas horas sobre si ir o no porque yo tendría clases al día siguiente. Al final no pude negarme, Gabriela me había advertido de que iría por mí a buscarme y así lo hizo. Apareció en mi casa como en eso de las siete de la noche, durante el trayecto volvió a tocarme el tema de Edison, y se detuvo porque la noche era para disfrutarla.
En la fiesta me presentó a algunos amigos y al final me dejó sola. Yo observaba la fiesta y a las personas que estaban en ella. De un momento a otro mid ojos se detuvieron en una sola persona.
«Increíble».
Yo estaba sorprendida.
«Ese es...».
«Salomón...».
«Wow, que lindo él se ve».
Primera vez que veía a Salomón con buenos ojos. Pero de que era raro, él era raro. En un momento él se percató de mi presencia y se quedó observándome hasta que un tipo le topó y se giró a conversar con él. Aparté mi mirada de él y me concentré en una pasta que visualicé muy deliciosa, llegué hasta la mesa y me serví un poco. Luego salí hacia la parte trasera. Más tarde vi a Salomón con unos tipos detrás de él y se aproximaron a mí.
—Hola muñeca —me saludó el que estaba a la derecha.
—¿Por qué tan sola? —me preguntó el estaba a la izquierda.
—Mi amiga me invitó y se fue a bailar con un tipo —respondí.
—Ah, y.... —pausó el tipo de la izquierda—. ¿Podemos hacerte compañía?
—Por supuesto.
—Soy Jonathan —se presentó el de la izquierda.
—Y yo William —luego se pronunció el de la derecha.
Observé a Salomón y este me miraba. Me gustó verlo de frente, tenía una mirada dulce y hermosa. Sus ojos color miel muy bellos. Sus facciones de la cara solían ser perfectas, típica de un hombre que toda mujer desea.
—Hola Veronika —hasta que al fin Salomón dijo algo.
—Hola Salomón —le sonreí y vi que él hizo lo mismo.
Era la primera vez que yo lo veía sonreir, en el instituto él se veía siempre serio o de mal humor.
—Y... ¿Qué haremos? —preguntó Jonathan.
—¿Qué crees idiota? ¿Robarnos a Veronika? —refutó William y me sonrió—. ¿Qué quieres hermosa?
—Espero que dejen a Veronika fuera de liga. ¿De acuerdo? —se expresó Salomón.
—¿Por qué Salomón? —se giró William hacia él—. ¿Piensas follarla?
Vi como William alzó una ceja y miraba a William intensamente.
—No tengo los mismo pensamientos sucios como tú, idiota —le respondió Salomón a su amigo—. Así que búscate a otra para follarla.
Jonathan y William hicieron un gesto de burla. Se burlaron de Salomón, después hubo una pequeña y absurda discusión. Yo los observaba mientras ellos se desahagaban y hacían bromas.
—Vamos, dejen de discutir. Ya está bueno.
Los tres pusieron su atención en mí.
—¿Y qué nos cuenta de tu linda? —me preguntó William, yo coloqué mi mirada en él para responderle.
—Soy una mujer que lucha día a día por sus sueños —mi respuesta fue lacónica—. ¿Y qué me cuentan ustedes?
—Soy ingeniero en sistema, soltero, 25 años y sobre todo; muy interesante —me respondió William sonriente.
—Bueno, yo aún estudio en la universidad —contestó Jonathan y está vez me giré hacia él—. Soltero y tengo 22 años.
Después coloqué mi atención en Salomón.
—Yo... Estudio contabilidad, tengo novia y tengo 22 años —me respondió Salomón.
—Yo estoy soltera y tengo 22 años. Y estudio alemán con Salomón.
Escuché un silbido obviamente de parte de Jonathan y de William.
—¿Y qué hacemos aquí chicos? Vamos a bailar —sugirió Jonathan—. Allá adentro la cosa está más interesante.
Entonces yo iba a decir algo cuando de pronto mis ojos se detuvo en alguien que yo conocía, visualicé a Gabriela enganchada de un tipo, me quedé anonadada observando aquella escena, entonces fue cuando Salomón me hizo visajes con sus manos.
—Vero... —intentó Salomón sacarme de transe.
Reaccioné y lo miré.
—Disculpa es que acabo de ver a una amiga —pronuncié.
—¿Qué? ¿Viniste con una amiga? —me preguntó William.
—Wow está buena —se expresó Jonathan.
Me giré hacia Jonathan y vi que ya él la había visto, entonces fue cuando William se giró y se quedó mirando la escena. Pues Gabriela se encontraba muy acaramelada con un tipo que yo desconocía. Me sentí incómoda y crucé los brazos enojada con mi amiga.
—Me trajo aquí y me dejó sola como si yo fuera un trapo. Tanto que me insistió y allí está besuqueándose con un desconocido. La voy a matar —me expresé incómoda—. Debí de haberme quedado en mi casa.
De pronto William se giró hacia mí.
—No caramelo, no digas eso. Aquí estoy yo para hacerte compañía —se expresó William dulcemente—. Ven, si quieres bésame.
Salomón se giró y con el codo lo golpeó. William obviamente se retorció de dolor.
—Abusador —se quejó William.
—Para que respetes a Veronika —se pronunció Salomón.
—No peléen, por favor —les pedí.
Bueno quedamos en buenos términos, mientras nos conocíamos Gabriela se deleitaba. Decidimos tomar alcohol la noche restante. Y como a las doce decidí marcharme, los tres me dejaron en mi casa y se los agradecí.