Capítulo 8

1155 Palabras
VERONIKA Aún era de noche y Edison se movía dentro de mí, las ganas de tener sexo entre ambos era muy grande, de una manera que me llegué a asustar. Me sentía como si yo fuera una maniática y él ni se diga. En algún momento yo quería decírselo pero decidí quedarme callada. Luego de la última embestida, Edison se quedó encima de mí. Me imaginaba como nos veríamos desde el otro ángulo. Podría ser hasta romántico. —Acariciame la cabeza —me pidió y lo obedecí. Procedí a mover mis manos y con mucha suavidad iba rozando mis dedos sobre su cabeza. Mi amigo era muy tierno. Sentía como su corazón latía con mucha fuerza y me puse a pensar en muchas cosas. Después de un buen rato él se movilizó y se trasladó hacia el baño. Yo tomé mi móvil y le escribí a Gabriela contándole todo lo sucedido, la loca quería llegar allá rápidamente, me reí muchísimo con ella. Cuando Edison había salido del baño, le conté todo sobre lo que Gabriela y yo. habíamos conversado. Horas después me movilicé para mi casa y me sorprendí al ver a Gabriela justamente esperándome en mi casa. Mi mamá se encontraba viendo Tv, mientras Gabriela ojeada una revista. —¿Estás demente Gabriela? —en seguida ella se giró a mirarme y se rio—. ¿Cuál es el maldito apuro tuyo de querer saber más de la cuenta? Creo que tú y yo debemos de hablar muy seriamente. ¿Por qué no vas a disfrutas del sexo con tu vecino? —¿Acaso no tenías algo importante que querías conversar conmigo pesada? —Sí, pero no era hoy —le aclaré, la muy condenada se desesperó—. Además no es el lugar. —Pues, vamos a tu habitación —se movilizó y llegó hacia mí tomándome del brazo. Llegamos hacia mi habitación y no tuve más opción que contarle mi interrogante. Coloqué seguro a la puerta y me senté al lado de Gabriela. —Creo que Edison está enamorando de mí —fue lo que pude decir. —¿Qué? Respiré profundo. —Hay cosas en él que me hace pensarlo. Tú sabes que nosotras las mujeres podemos identificar ciertas cosas que los hombres no pueden. —¿En serio Veronika? —me preguntó Gabriela sorprendida. Asentí. —Wow —pausó por unos segundos—. ¿Y qué pasará? —Nada —en ese momento escuché una notificación a mi móvil, mientras yo iba desbloqueando el móvil, yo intenté de explicar a Gabriela del porqué era mejor dejar las cosas así—. Yo no lo amo. Él está comprometido y se va del país cuando se case. Así que se va a olvidar a de mí. —¡¿Estás loca?! —se levantó y yo la seguí con la mirada—. ¡¿Vas a dejar que Edison se case?! ¿Vas a desaprovechar esta oportunidad en tu vida? —me tomó de las manos y me hizo pararme—. ¡Mírame Veronika! Edison es un tipo rico, guapo, sexy, muy buena persona y está enamorando de ti. No me digas a mí de que vas a desaprovechar esta gran oportunidad. Te mereces ser feliz y de seguro te podrías enamorar de él. Si to fuera tú, hiciera que rompiera con su novia y que nos diéramos una oportunidad. —No soy como tú, Gabriela y no voy a romper la relación de nadie —le dejé bien en claro—. Él hace mejor en quedarse callado. Achicó los ojos. —Estúpida. Le di una sonrisa falsa. —No voy a hacer nada por impulso, querida. —Estás loca, Veronika —respiró frustrada—. Piensas desaprovechar una oportunidad como la que la vida te está otorgando en estos momentos. Tantas mujeres que queremos tener una oportunidad como la que tú tienes. —Relájate —rodé los ojos—. El tiempo dirá. —Claro que el tiempo dirá —fingió una sonrisa—. Espero que cuando tú vengas a reaccionar no sea demasiado tarde. *** No era de esperar las reacciones y reclamos de Gabriela. Todos los días me preguntaba por lo mismo y le pedí de que no le contara nada a Edison. Continué mis quehaceres diarios, ya la universidad había iniciado y yo tenía que concluir mis estudios por eso me preparaba diariamente en mis labores pendientes. Una noche de yo haber llegado de la universidad a mi casa, me encontré con Gabriela. Y lo primero que me vino a mente era de que iba ser mi pesadilla con esa loca. Yo quería que ella me dejara respirar y de que las cosas fluyan, no forzar como ella quería. —Gabriela —me pronuncié incrédula, respiré frustrada—. ¿En serio amiga? ¿Eres así de tóxica? ¿Por qué no puedes entender mis decisiones? —¡No quiero que cometas una locura y de que dejes pasar esta grandiosa oportunidad que la vida te ha presentado! —se expresó muy ella como solía hacerlo. Alcé una ceja. —Eres una loca —mascullé y la miré duramente, por unos segundos nos miramos desafiantes—. Ven y siéntate —le indiqué el mueble para que se sentará—. Necesito contarte algo y espero de que me puedas e tender. —Eso espero burra —se movilizó e hizo lo que yo le había indicado. Yo me desplacé colocándome frente a frente. —Hay alguien del instituto que me está gustado. Y ese alguien está enamorado de mí —le confesé parada frente a ella. Me miró incrédula. —¡¿Qué y no me lo habías dicho?! —hubo un silencio entre ambas—. Entonces Veronika... ¿Qué harás? —Espero que la vida coloque todo a su lugar. —Tú verdaderamente estás loca, amiga. Espero que puedas aclarar tu cerebro. Pero recuerda que Edison es un buen partido. —Lo sé, pero... Es mejor esperar. Edison estará luchando con su yo interior y tú sabes muy bien de que él es una persona difícil, no es tan fácil y sencillo —respiré—. Y el tipo es casi igual que él el ese sentido. Ambos tienen novia. —¿Qué? —cuestionó sorprendida—. Estas salada amiga. Debieras de tirarte al mar. Que mala suerte has tenido, Veronika. Dos tipos enamorados de ti y tiene pareja. ¿Entonces como quedarás tú en la historia? En verdad mi vida se había vuelto un caos. ¿Sería suerte lo mío o desgracia? Sentía como que la vida me ponía las cosas bien difíciles. —Hablemos de otra cosa. ¿Cuándo salimos? —Cuando aclares tu mente —me respondió Gabriela dejándome sorprendida. La fatal se movilizó y me dejó sola con la palabra en la boca, ella se retiró dejándome con la palabra en la boca.
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