VERONIKA
Aveces me quejaba en la vida por ciertos cambios, pero es que aveces son necesarios. Durante días estuve divagando en mi cerebro tratando de entender a Edison, él se veía extraño. Por dentro yo sentía de que algo me estaba ocultando, pero no supe que era. Me encontraba llegando al instituto, cuando de pronto me topé con Sam, el más lindo de la clase y en ese momento me caí en cuenta de que la magia que había entre él y yo había desaparecido. Yo me estaba enamorando de Sam o lo estaba, pero actitudes de él me hicieron decepcionar. Lo quería sólo como un amigo nada más.
—Veronika... —me sonrió y rodó su brazo derecho hacia mí.
Yo le sonreí.
—¿Será posible que un día podríamos salir tú y yo? —me preguntó Sam y me dejó pensante.
—Lo pensaré.
—No lo pienses, mami.
—Sam... En serio. Yo no quiero problemas futuros.
—Escúchame, ya te he dicho de que de que en verdad me gustaría estar contigo. Quizás podríamos llegar a algo más serio luego.
Por un instante me quedé pensando en su proposición, pero es que no me agradaba para nada meterme en la relación de nadie. Y quería dejar las cosas bien en claro.
—Sam. Las cosas hay que pensar las antes de hacerlas. Si me dice que quieres sexo, yo te podría entender perfectamente. Pero proponerme una relación en un futuro creo que es una decisión muy seria. O al menos que tú quieras engalarme —me expresé sinceramente—. ¿Será que podemos conversar esto más a fondo luego de terminada las clases?
—Sí, claro.
—¿Tienes clases hoy en la universidad?
—Sí, tengo. Pero puedo complacerte hoy. Podemos conversar hoy mismo cuando quieras.
—En ese caso todo bien.
Continuamos conversando de otras cosas mientras íbamos aproximándonos a nuestra aula. Cuando llegamos al aula Yariel nos vio llegar y de una vez reaccionó.
—¿Y ustedes? —cuestionó muy sonriente y curioso—. Vienen juntos... —pausó—. ¿Se podría saber dónde durmieron anoche?
—Yo dormí en mi casa, no sé él.
Sam no dijo nada y continuó movilizándose. Me senté junto a Yariel y conversamos temas pendientes.
Horas más tarde ya a la final de la jornada de clases Sam y yo nos trasladamos hacia un centro de comida rápida, allí comimos pero por alguna razón u otro el asunto pendiente decidí que fuera hablado en un lugar privado. Nos desplazamos hacia mi casa, no había nadie y era el lugar perfecto. Juntos en la sala decidimos tomar vino mientras conversábamos.
—Recuerda Sam que esto no es para emborracharse —sonreí mientras yo observaba hacia adelante.
—Pero podemos. ¿Por qué no? Veronika y dime... ¿Qué piensas sobre lo que hablamos?
Suspiré al instante. Yo necesitaba reflexionar, pero no podía tomar una decisión adrede y mucho menos sin amor. Sam al principio me flechó pera esa magia se había ido. Y yo no podría iniciar una relación sin amor. Era mejor decir la verdad.
—Sam yo creo que debemos de ser sinceros. Yo no iniciaría una relación sin amor.
—Pero en un futuro podrías enamorarte de mí.
—No lo sé. Además no pienso meterme en tu relación.
—Yo te voy a decir la verdad. Creo que siempre te quise, y creo que nunca es tarde para empezar.
Me puse a pensar en lo que había dicho, pero no era suficiente.
—No dejes a tu novia por querer estar conmigo. Soy una mujer llena de líos. Podremos tener sexo mientras tanto y si luego consideró de que debemos de tener una relación, entonces te lo haré saber.
—Perfecto.
Continuamos tomando y hablando sobre varios temas, el momento fue agradable y muy provechoso hasta que llegó mi mamá. Sam sintió como vergüenza y se marchó de mi casa.
***
Días después Edison me había invitado a salir, su prometida se encontraba visitando su país de origen y él me había dicho que se encontraba solo y aburrido. Pasó él mismo a buscarme. Una vez en el trayecto del camino me habló de algo que me había dejado pensativa, así que decidí indagar.
—¿Será que yo debo saber de algo Edison? Últimamente te encuentras muy extraño. Puedes confiar en mí para lo que tú quieras o vayas a necesitar.
—¿Necesitar yo? —pausó y escuché una risa proveniente de él—. Me gustaría secuestrate por par de días.
—Ah. ¿Y por qué no lo haces?
—Porque tienes clases de alemán y sé lo importante que es para ti estudiar ese idioma.
—¿Sabes que pienso viajar a Alemania de vacaciones?
—¿En serio Veronika? Yo quiero ir. Espero de que no me dejes. ¿Está claro?
—Bien. Y creo que sería pronto. Ya se acerca la semana santa y ese es el momento perfecto para irnos a vacacionar.
—Wow, de verdad que sí. ¿Y qué cuentas sobre tu vida amorosa?
—Edison, tú muy bien sabes de que yo no tengo vida amorosa.
—¿No me estarás mintiendo? O estarás esperando a Leandro.
Me enojada escuchar ese nombre.
—De verdad que no miento. Y no quiero escuchar el nombre de Leandro, por favor.
Se rio y me pareció de mal gusto.
—Eres un impertinente —le reproché entre dientes y lo miré de mala gana—. Me dan ganas de tirarte por ese puente que estamos atravesando.
—¿En serio? Aprovecha —se rió—. Ya olvida el pasado amiga. Se sabe que Leandro es una lacra, pero no es para tanto.
—Me has provocado y no pienses que voy a bajar porque tú me lo estás pidiendo. Aveces eres insoportable, Edison.
—No siquiera se a donde llevarte. Aunque creo se me está ocurriendo una idea —pausó por unos segundos—. ¿Qué tal si vamos a la casa que tengo fuera de la ciudad?
En seguida mis sentidos se alarmaron.
—No me gustan los lugares muy retirados y lo sabes —le recordé una vez más—. ¿Por qué no vamos a otro lugar? E incluso hasta a tu apartamento. Recuerda que tu novia no se encuentra en la ciudad.
—Uy, es cierto Veronika. Olvidaba ese detalle. ¿Será que no habrá ningún problema contigo?
—De verdad que no. Además amo tu jacuzzi.
—Mmmmm... ¿Nos bañamos entonces?
—Sí, Edison.
—Te está gustando comerte este caramelo.
—Y a quien no. Eres sexy, hermoso, dulce... Quien diría...
—¿Te estás enamorando de mí Veronika?
Me reí al instante.
—No, Edison. Eso quisieras tú.
—Imagínate tú y yo de pareja. Sería genial.
Volví a reír.
—Estás mal de la cabeza. ¿Sabes?
Escuché un suspiro de parte de él y después de ahí no volvimos a decir más nada.
Ya en su apartamento me acomodé en unos de los muebles mientras Edison corría las cortinas de los ventanales. Se veía tan sexy. Luego vi que se desplazó y tomó una botella de whisky seguido de dos vasos y llegó hacia mí sentándose a mi lado. Extendió su mano y me dio un vaso, después me echó un poco de whisky e hizo lo mismo para él.
—¿Qué harás tú sólo aquí sin tu novia? —le pregunté de repente.
Sonrió un poco con malicia y se giró a mirarme.
—Recuerda que tú estás aquí y te tengo aquí conmigo.
—Es increíble después de tanto tiempo de amigos ahora somos amantes. ¿Qué locura no?
—Locura sería no saber aprovechar el momento. Creo que eso de no hacer una cosa por algo; es algo que las personas deben de dejar atrás. Además nuestra amistad nunca morirá suceda lo que suceda. ¿Cierto Veronika?
—¿Y por qué tendría que morir? Creo que nuestra amistad es algo más que una costumbre. Además después que te cases no veremos muy poco.
Se quedó mirándome por unos segundos como si estuviera pensando.
—Es cierto, tú tienes razón. No te había dicho esto, pero... —pausó—. Creo que me iré del país.
En seguida mi humor cambió, yo iba extrañar a Edison con todo mi corazón, no pude evitar sentirme un poco triste. Habíamos sido muy unidos desde hacía ya unos años.
—Entonces ya no tendré conmigo —me expresé triste—. ¿Video llamadas?
Él asintió.
—Vendré de vez en cuando. Aveces hay que cambiar de rumbo y tomar decisiones sin uno querer.
—¿Sucede algo contigo Edison?
Se quedó mirándome ante mi pregunta y eso aún me preocupaba más.
—No es nada grave —susurró y le dio un sorbo al whisky.
Obviamente algo estaba ocurriendo con mi amigo.
—Te he notado raro desde hace varios días —me di un trago—. No sé que ocurre contigo. Espero de que seas feliz.
—Gracias.
Al rato Edison se pegó a mi y deduje lo que él quería. Empezó a darme besos por mi cuello, mi cuerpo reaccionó al toque de sus besos y de sus manos sobre mi piel. Poco a poco nos fuimos desprendiendo de la ropa y tuvimos mucho sexo allí. Ninguno de los dos tuvimos algún tipo de remordimiento por lo que habíamos hecho, simplemente éramos dos adultos con ganas de vivir la vida y de tener sexo.