Capítulo 1

2063 Palabras
VERONIKA Había desbloqueado mi móvil una tarde y veía que algunas personas estaban contentas porque le aprobaron sus solicitudes de inscripción para estudiar alemán. En mi caso decidí inscribirme en una sección de avanzado. Necesitaba mejorar, perfeccionar mis cualidades y aprender más profundamente sobre el idioma ya que en dos años terminaría la universidad y quería viajar a Alemania para hacer una maestría allí. —Uy... ¡Qué emoción! Ya fue aprobada mi solicitud de inscripción. Muy emocionada contacté mi amigo Edison que se había inscrito como yo, pero en el se inscribió en otro instituto, le mandé la captura de la aprobación de mi solicitud, ya que él hizo lo mismo horas antes. Los dos estábamos felices por el simple hecho de entrar al programa. Comencé a prepararme mentalmente como llevaría el rumbo de mi vida y mis estudios desde ese momento. Tenía que analizar y organizar un buen horario entre la universidad y dejar espacio propio ya sea para un trabajo o diversión. Organicé en mi mente las cosas que compraría. «Aprovecharé este curso al máximo y veré si conozco a alguien que me llegara a interesar para si ver si me olvido de Leandro de una vez por todas». Esa misma tarde me tumbé sobre la cama un buen rato, pero me despertó el sonido de una llamada entrante. Visualicé que era Edison. —Aló. —Hola amor. Quería saber si podríamos vernos hoy. ¿Puedes? —Hoy no. —¡¿Pero por qué?! Aprovecha que después no vamos a tener tiempo para nada, sólo para respirar. —Otro día. ¿Sí? —No. —Edison, por favor. —Como digas, aburrida. Colgó. Luego me escribió un mensaje: «No me importa que los días pasen algún día serás mía». Me eché a reír. La amistad entre ambos no impedía de que él interara conquistarme. ****************************** Las ganas de tener sexo me consumía mucho mi imaginación, yo llevaba dos meses sin haber estado con un hombre, me encontraba soltera y yo tenía que buscar la manera de satisfacción carnal, pero la masturbación aveces no era lo que yo realmente anhelaba, deseaba el roce y las caricias de alguien. Me vino a la mente badoo; una red social para ligar, y sentí curiosidad de indagar que yo podría encontrar. Charlaba con los hombre que me llegaban al buzón de mensaje, y entre ellos vi a un hombre muy guapo, por su nombre parecía turco. Resultó muy interesante y me metí a su perfil para ver las cosas que él había escrito sobre el mismo. Leí que era de origen turco nacido en Panamá, era muy guapo y por ultimo me di cuenta de que era policía. «Interesante». El policía se llamaba Osman y desde ese entonces nos mantuvimos en confianza entre ambos. Logré llamar la atención de un tipo que se veía bastante bien y me animé a salir con él. Coordinamos nuestra salida a un hotel. Llegamos al hotel tres días después de que habíamos conversado y acordamos en quedarnos allí hasta el día siguiente, me acomodé en un sofá lentamente mientras mi nueva conquista pedía una orden para cenar. —No te preocupes mucho por mí —respiré—. Suelo cenar tarde. Puedes dejar la orden para luego si es lo que quieres. —¿En serio Veronika? —En serio Pablo. —De todos modos no pienso detenerme. Es mejor alimentarse antes de tener acción —sonrió. No tenía deseos de comer nada, además ya yo me había alimentado muy bien antes de llegar al hotel. Pablo había esperado la orden y comió como un burro mientras yo tecleaba el móvil. Cuando sentí que ya era suficiente, tomé por el brazo a Pablo y lo llevé conmigo hacia la cama. —Mmmmm... —Pablo gemía sin ni siquiera haber llegado al coito—. Puedo percibir de que te mueves muy bien —sonrió con malicia—. Vamos Vero, demuéstrame lo mujeron que eres tú. Sonreí estaba cargada de mucho deseo y pasión. Me fui acomodando lentamente sobre él, cuando estuve cómoda me acerqué hacia sus labios y nos unimos en un beso apasionado donde las ganas y el deseo incrementaba. Despacio nos desprendimos de lo que teníamos puesto para luego desprendernos en el placer carnal en la cual nos devoramos durante toda la noche. ****************************** Llegado el primer día de clases, me dirigí temprano hacia el instituto, cuando llegué hacia el lugar de destino, no dejaron de entrar a nadie hasta que organizaron unos asuntos pendientes, una hora después abrieron la puerta. «Uffff por fin ya abrieron». Entré hacia adentro del lugar, los demás hicieron lo mismo, caminé curso por curso a ver cual era mi aula hasta que la encontré, entré hacia adentro y vi a varios adentro y me senté en la parte del medio. Continuaron entrando los demás. Las clases empezaron algo retrasada. De pronto aparece otro alumno nuevo, alzé la mirada para observarlo, se veía muy bien y me llamó la atención. «Wow». Mi corazón se paralizó cuando lo vi, era un tipo muy guapo, varonil, se veía por su porte que era adinerado, bien vestido y cuidadoso. En fin un tipo como nos gusta a las mujeres. Me puse nerviosa al ver ese tipo, desvíe mi mirada de él. Cerró la puerta, caminó hacia a mí y se sentó a mi lado. Los pupitres eran compartidos dos por cada uno. Eso me puso más nerviosa. Mis pensamientos se nublados. No sabía cómo actuar, todo dentro de mí se paralizó. —¡Ay Dios mío este tipo está a mi lado! —exclamé dentro de mí nerviosa. «Que voy hacer». Se quitó un gorro que llevaba puesto y se acomodó en el pupitre. El profesor volvió a entrar de nuevo, se presentó cordialmente y habló sobre los términos del instituto, normas, que hacer y que no hacer, eran muchas reglas. Llegado la hora del descanso nos retiramos hacia la cafetería, me senté donde habían dos chicas luego llegaron 3 chicos más y se sentaron al frente de nosotras. Nos presentamos unos a otros, cosas básicas en una conversación como desconocido conociéndose. Los chicos eran bien agradables, bien guapos. Luego llegó la hora de entrar ahí se acabó mi tranquilidad, me puse nerviosa otra vez, ese tipo si que me estaba dando duro en ese momento. —¿Me podrías prestar un bolígrafo por favor? —me preguntó el compañero. Voltée a mirar si era a mí y sí era a mí. —Sí —afirmé. Entre mis manos en mi mochila en busca de uno y se lo entregué en la mano. —Gracias —dijo con una hermosa sonrisa. No pude continuar de mirarlo a la cara. Se me era imposible. —De nada —le respondí. Al final de la clase me lo devolvió, y yo me devolví para mi casa. —Que sol —murmuré cuando llegué hacia mi casa. Cuando estuve adentro tomé mi móvil y revisé las notificaciones entre ellas estaban mensajes de Osman y de Pablo. Decidí salir de nuevo con Pablo pero para un lugar verde y tranquilo: el jardín botánico nacional. —Es aquí —le dije al taxista que me dejara en el lugar. Se detuvo y en seguida le pagué el viaje al taxista. Bajé del auto y llegué hacia donde se encontraba Pablo. Lo vi muy calmado frente a una fuente, no se había percatado de mí porque él estaba de espaldas a mí, me aproximé lentamente y cuando llegue hacia él, le di una palmada en la espalda. —¿Qué te inspiró invitarme aquí, Pablo? Se giró hacia mí y quedó observándome mostrándome sus dientes. —Suelo venir a este lugar, Vero. ¿Has venido antes? —La verdad es que no —respiré—. Es primera vez que vengo. Pero por lo visto parece un lugar muy agradable. —Pensé que quizás te podría agradar este lugar. —Por supuesto que sí, Pablo. Y gracias por la invitación. Sonrió. —Podríamos hasta escabullirnos entre los matorrales —sonrió con malicia—. Pero obvio que no somos tan enfermos para hacer eso. Me reí. —Tú tienes una mentalidad muy perversa Pablo, pero obvio que yo no me atrevería a hacer eso. Además es un lugar público, pero si fuera en un campo donde no hubiera personas transitando fuera otra cosa. —Así es. ¿Qué me dices de tu ex? —cambió de tema. En seguida se me fue el encanto del momento. —Ah, ese inútil —dije con pesadez y doblé mi rostro hasta mi derecha—. Debe de estar fumando marihuana. Me miró extrañado. —¿Cómo? —cuestionó incrédulo. Respiré profundamente y volví a mirarlo cara a cara. —Lo dejé por múltiples razones, y esa es una de ellas, es un vicioso además de patán —le expliqué. —Uf que mal, Vero. Pero dejemos de hablar de personas malas y vámonos a pasar un buen rato —sonrió, me tomó del brazo y me llevó con él hacia un establecimiento que había cerca. Compartimos por un muy buen rato donde nos desahogamos sobre la vida misma. ****************************** Traté de levantarme temprano al otro día para llegar temprano al instituto, me gustaba ser de las primeras en llegar a cualquier lugar, tenía esa manía de llegar antes que todo el mundo. La curiosidad me inundaba por pisar el centro y más por la emoción de cursar dicho curso. Hasta que... «Que rabia, unos alumnos habían tomado mi lugar del día anterior, ni modo a ubicarme en otro lugar». Seguí avanzando mis pasos para atrás, hacia el extremo derecho del aula. «Me sentaré aquí ahora». Los demás estudiantes continuaron entrando, yo tomé mi móvil y teclée el móvil. Luego se sentó alguien a mi lado era una muchacha rubia y alta, no tenía buena cara, me saludó con mala cara. Casi la hora de empezar la clase entró el muchacho que me había hipnotizado el día anterior. Lucía muy bien como el día anterior. «Uffff, calor». El muchacho se sentó próximo a mí en el pupitre de al lado y me envió un saludo, yo le correspondí cordialmente. Luego se acercó y me dio su mano. «¡OMG!». Sentí como la sangre me corría entre las venas. —Buenos días —sonrió—. ¿Cómo estás? —me preguntó. —Bien. ¿Y tú? —le pregunté como pude. —Bien, bien gracias. ¿Dónde vives? —Yo vivo en Las Cuernas, no lejos de aquí. ¿Y tú? —Vivo en La Lira, no tan lejos de aquí. Le hablé sin mirarle en los ojos no podía, no tenía el valor. Continuamos hablando cosas de nosotros como gustos hobbies etc. De pronto entró el profesor y tuvimos que parar la conversación. Traté de concentrarme en toda la clase pero... Ese muchacho me había dicho de que se llamada Sam, habría entrado en mi mente totalmente. En horario del receso me concentré en una esquina de la cafetería Siempre existe la timidez cuando no conoces a nadie en un lugar. La muchacha que se había sentado a mi lado en el aula me acompañó. —Ufff ahora si se llenará más la cafetería, mira viene otro grupo para acá —comentó Leticia. —Bueno, no sé podrá ni respirar —pronuncié—. Esto está muy lleno. —Pero. ¿Y ese tipo? —preguntó Laura señalando a alguien que estaba comprando algo. Nos echamos a reír parecía que tenía brillo de fregar en la cabeza. —OMG —dije. —No pero... Él debería de mirarse en el espejo antes de salir —sugirió Leticia. Hubo un silencio corto entre nosotros. —¿Ustedes que opinan del profesor? —preguntó Leticia. —Bien por ahora —respondí. —Es chévere parece un buen profesor —respondió Laura. Nos quedamos un rato en silencio otra vez, luego volvimos al aula y comenzó las clases de nuevo. Al terminar me apuré lo más rápido que pude, caminé rápido para que Sam no me llamara, me ponía muy nerviosa. No era que no quería saber de él, es que los nervios me traicionaban, hui como una cobarde, corriéndole pendejamente al Sam. No tenía el valor de mirarlo fijamente en la cara. Apenas hablabla con él apenada. Y trataba de controlarme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR