CAPÍTULO 42 No mido lo que sale de mi boca herida y raciocinio nuboso, tan solo escupo entre la ira con los ojos empañados de las gotas de agua mezclándose de un revoltijo de emociones que no entiendo muy bien. Es como si todo se hubiese acumulado para explotar y la cavidad han sido nada más y nada menos que mis lengua ofensiva. Nunca había visto a Oliver tan callado, su primera impresión es de entero desconcierto y sus facciones delatan el estupor, abriendo la boca como si no estuviese creyendo lo que sucede. Sus brillantes ojos mielosos se mantienen sin moverse, hasta que su faz se ve desfigurada por algo que parece ser la gruesa línea que separa la risa y la molestia. Él está justo allí, sin predilección, entre ambas. ¿Se está burlando de mí? Y, ¿Por qué se ve tan enojado? Aquí la euf

