"Un gran padre"
La preocupación consume diariamente a Matt Wilson, un padre soltero de 35 Años, quien se hizo cargo de su pequeña al notar como su esposa era cruel con la beba recién nacida, ahora Paula es una pequeña de cinco años quien está en una edad en la que pregunta todo lo que sucede a su alrededor, como lo era en este preciso momento mientras su padre la estaba retirando del colegio.
—Papá, ¿Por qué vienes a buscarme a la escuela diariamente y no lo hace Silvano tu asistente? — ella con sus ojos cargados de miles de preguntas y un sinfín de emociones mira a su padre fijamente.
Matt siempre estaba preparado para responder cada una de sus preguntas, jamás dejaría que su hija se quedara con la duda y perdiera su tiempo en sacar conclusiones por sí misma.
—Por que me gusta venir por ti, eres mi princesa adorada, ahora acomoda tu postura y camina hacia el auto— Matt corrige insaciablemente a la pequeña para que sea esa mujer grande que él está educando como si fuese un gran proyecto de su empresa.
Los niños miran como Paula es tratada, tiene una atención de muñeca de porcelana al ser su padre quien personalmente la retira y la lleva diariamente al colegio, niños de familias respetables y eran enviados con choferes, poco sus padres se preocupan por ellos, siendo este acto un gran detonante para lo próximo eventos en la vida de Paula Wilson.
Cada vez que miro a Paula mi corazón de piedra se derrumba ante su belleza y dulzura, mi hija es una niña tan amable y respetuosa, su personalidad me ha permitido llevarla a la empresa luego de sus clases, así puedo tenerla bajo mi supervisión.
Paula sentada aún en una silla de niños para su seguridad, miraba hacia la ventanilla del auto, era tan emocionante como ella disfruta del paseo diario, con su lindo uniforme y los moños realizados por las grandes manos de su padre.
—Vamos princesita, hemos llegado— Matt ofrece su mano a la pequeña, quien era la envidia de muchas mujeres dentro de la empresa, solo ella tenía la oportunidad de un acercamiento a ese empresario incansable.
La atención de Matt hacia su hija era elogiada por muchos.
—Gracias papito— mientras sujeta la gran mano de su padre.
Matt ayuda a colocar los lentes oscuros a su pequeña para protegerla del sol y los fotógrafos que no faltan para capturar a la hermosa flor que cada día está más hermosa.
Conduciendo a su hija hacia el interior de la empresa, ellos suben en un ascensor privado hasta el último piso en donde se encuentra la oficina del CEO, Silvano espera en la puerta del ascensor para informar a su jefe de todo lo sucedido, al abrirse la puerta él no paró de hablar hasta que entraron a la oficina.
—Señor buenas tardes, la reunión con los empresarios de México será en media hora, todo está preparado, luego tendrá una video conferencia con los empresarios de Panamá, la niña Paula tiene la visita al pediatra al final de la tarde—
Matt escucho cada palabra atentamente y luego levantó la mano para que Silvano parara de hablar, no quiere aturdir a su pequeña.
—Ve por la merienda de mi hija—
Silvano corrió en busca de la merienda de la pequeña, tenía un menú adaptado por un nutricionista, ella estaba viviendo una vida de princesa, su padre era un supervisor constante, pero al ella no conocer más que eso en su vida, no podría sentir la presión de ser controlada totalmente, aún con todo el control de su padre, Paula tenía permiso de jugar y ver comiquitas.
—Papito, puedo pintar un ratico—
Aun con su mano unida a la de su padre, Paula observó el rostro serio de Matt, pero ella no le tenía miedo alguno, para ella era el rostro habitual de su padre diariamente, otras personas al ver el rostro de su padre tiemblan del miedo.
—Ve a tu mesa— Matt retiró las gafas de su hija y la dejó ir hasta la pequeña mesa que él mismo mandó a instalar para ella, ahí Paula puede estar las dos horas que él estaría trabajando junto a ella.
Pero estos días era molestos para él, no quiere exponer a su hija a una reunión de socios, por lo que opta a dejarla dentro de la oficina mientras la supervisa por las cámaras instaladas en su móvil, una vez trato de que las secretarias se hicieran cargo de ella en esas dos horas, pero siempre sucedía lo mismo, esas mujeres quisieron aprovecharse de la niña y llegar a su padre a través de ella.
Paula como una niña educada y tranquila se sentó en su área diseñada totalmente para ella, su mundo era feliz y perfecto, ella no conoce más que eso, desde pequeña ha asistido a esa gran torre empresarial, muchas veces su padre le tocó trabajar con ella en brazos.
Silvano llegó rápidamente con la merienda de la pequeña y se la entregó a su jefe.
—Señor, he tardado solo un poco—
Matt lo miró y fue suficiente para que Silvano abandonara la oficina, como todo padre responsable Matt subió las mangas de su camisa y sirvió meticulosamente la comida de su hija, Paula debía demostrar que era la niña educada que su padre crío por cinco años de su vida.
—Coloca primero la servilleta Paula— la niña sabe que cuando su padre la llama por su nombre ella tiene que prestar el doble de atención.
—Si papito— ella colocó la servilleta y empezó a comer delicadamente.
Matt era feliz al ver lo que logró con su hija, ella era una niña tan madura, tenía la certeza que ella podría acompañarlo a cualquier evento y comportarse como una niña buena, Paula era el orgullo del apellido Wilson, para Matt la ausencia de su ex esposa no era importante.