Alice Smith Estaba... Harta, si harta es la palabra correcta. Morgan me había obligado a ir con ella al café de sus padres, luego de que claramente le dije unas diez veces que no podía (cosa que no era cierta, pero no quería ir), igualmente me termino obligando a ir. Decidimos que primero cada una iría a su casa a cambiarse y ducharse y luego nos encontraríamos allí, para según ella "reponer el tiempo perdido" Y ahora mismo estoy en mi auto dirigiéndome a aquella cafetería que ni siquiera me sé el nombre a verme con una chica con la que ni siquiera quiero estar. — ¿Sera muy tarde para dar la vuelta y decir que mi perro se enfermó y lo tuve que llevar al veterinario?— me pregunté a mi misma cuando me detuve en un semáforo. — Ni siquiera tienes perro Alice. — me respondí. Suspire

