Jake Williams
Me quede mirando el lugar por el que Alice había desaparecido hace apenas unos segundos, ella en verdad parecía una persona distinta cuando vio que un grupo de estudiantes se acercaron a nosotros.
¿Cómo describirlo?
Su semblante cambio a uno más falso antes de darme una última mirada e irse de allí, algo así como si se colocara una máscara, cosa que también note cuando nos encontramos a su amiga en los pasillos, su expresión gritaba incomodidad desde donde lo vieras, pero ¿Por qué yo era el único que al parecer se daba cuenta?
Suspire obligando a olvidar el tema y comencé a caminar sin ningún rumbo en específico.
Saque mi teléfono del bolsillo y me fije en la hora, aún faltaban unos diez minutos antes de la próxima clase, lo volví a guardar con una sonrisa al recordar las interminables horas extra que tuve que trabajar para poder comprarlo, pero valió completamente la pena.
Seguí caminando un rato más hasta que escuche a algunas personas hablar mientras se dirigían con algo de prisa hacia algún lado.
— Parece que un chico de otra ciudad está aquí e intento coquetear con Alice, oh ya quiero ver la cara de Lucas. — Conto una pelirroja a la chica que estaba a su lado con un deje de diversión.
Fruncí el ceño confundido.
¿Estarían hablando de la Alice que conocí unas horas taras? ¿Quién era Lucas? ¿Su pareja?
Mordí mi labio, mientras miraba el lugar por donde las chicas habían ido.
No es mi problema, no es mi problema.
Repetí en mi cabeza pero mis pies no la escucharon ya que sin darme cuenta ya estaba siguiendo el camino por el cual habían desaparecido las chicas segundos atrás, no camine mucho cuando empecé a escuchar algunos murmullos.
— Repite eso una vez más idiota. — Hablo una voz gruesa que hizo que me detuviera y observara la escena algo alejado pero lo suficientemente cerca para escuchar.
Quizás él sea el tal Lucas, era casi tan alto como yo, su cabello n***o estaba perfectamente peinado hacia un lado, era delgado pero aun así se podían observar sus trabajados músculos bajo la tela de la delgada camisa que llevaba y aunque me estaba dando la espalda su aura parecía ser muy imponente ya que la mayoría de personas callaron al escucharlo hablar.
Se acercó a grandes pasos hacia un chico castaño que parecía estar estático, era bastante más bajo que el supuesto Lucas, así que este se encogió notablemente intimidado, supongo que también tiene que ver que a los costados del más alto había otros cuatro chicos igual de altos y musculosos.
Sin previo aviso Lucas tomo el cuello de la camisa del más bajo y lo alzo unos pocos centímetros del suelo, los presentes jadearon de sorpresa y algunos comenzaron a corear que lo golpeara.
— Atrévete a decirlo de nuevo, ¿piernas bonitas? ¿Si sabes con quien estás hablando?— Siseo el más alto acercándose peligrosamente a su rostro.
Mi ceño se frunció y por primera vez lleve mi vista a la pequeña chica de vestido floreado en medio del pasillo. Solo pude observar su espalda así que no tenía ni idea de que expresión tenía su rostro.
— Detente Lucas, suéltalo. — Hablo por primera vez Alice y su voz salió monótona casi aburrida.
— No es para tanto ya bájalo. — Volvió a hablar pero esta vez su voz tenía una nota de “preocupación”.
Ladee mi cabeza y una sonrisa inconsciente apareció en mi rostro. Esta chica era una caja de sorpresas, pero ahora no me quedaba casi duda de que fingía sus emociones la mayoría de veces.
Pero ¿Por qué?
— ¿Que dices? ¿No escuchaste como te hablo?— Replico Lucas.
— Lucas, ya deten... — Intento hablar Alice.
— SOLO CÁLLATE Y SAL DE AQUÍ.
Todos en el pasillo parecieron haberse sorprendido por la reacción de Lucas, mientras que yo me limite a alzar una ceja y esperara a ver como terminaba aquello.
El soltó al chico castaño rápidamente y miro a Alice con una cara de arrepentimiento mientras se acercaba un poco a ella.
— Alice, no llores, y-yo perdóname en serio, no fue mi intención. — Hablo el chico casi sofocado.
Me cruce de brazos y chasquee mis dientes.
¿La había hecho llorar?
La nombrada murmuro algo que no alcance a escuchar luego de mirar su muñeca discretamente, lugar donde portaba un reloj, dio media vuelta y empezó a caminar hacia mi dirección, al fin pude ver su cara y en realidad si tenía los ojos cristalizados, pero su cara no reflejaba algún rastro de tristeza, en cambio era más fastidio que nada incluso jure ver como soltaba un pequeño bufido.
Interesante...
Alice pareció darse cuenta de mi presencia porque volteo a verme, por lo que le regale una media sonrisa la que creció un más cuando logre ver como tragaba duro y desviaba la mirada para seguir caminando.
Ella en serio era una chica interesante.
Volví a sacar el teléfono de mi bolsillo y me fije que ya faltaban tan solo 5 minutos antes de que comenzara la siguiente clase, así que me apresure a dirigirme al salón que me correspondía mientras comenzaba a pensar que quizás mi estadía en aquella universidad de gente adinerada seria divertida...
[…]
La mayoría de clases pasaron con normalidad y para ser sincero pensé que sería peor. Todos me ignoraron, como si no existirá, exceptuando cuando unos que otro me miraba despectivamente y volvía a lo suyo.
Claramente no era agradable, pero sería mejor así, pasar desapercibido y terminar la carrera con un perfil bajo y sin meterme donde no me llaman. Y aunque ese pensamiento estuviera presente en mi cabeza, cierta pelinegra se negaba a salir de mis pensamientos...
La logre ver unas escasas veces cuando salíamos de una clase a otra, caminaba por los pasillos con seguridad y sencillez, saludando amablemente a todo aquel que se le acercara, a su lado estaba la chica rubia que anteriormente nos habíamos encontrado, estaba parloteando sin parar a su lado mientras que ella la escuchaba atentamente (o lo fingía).
Por alguna razón seguía teniendo esa rara sensación de que podía ver algo que los demás no y eso a ser sinceros me dejaba intrigado.
Despeiné levemente mi cabello mientras suspiraba.
— ¿Por qué te preocupas por cosas tontas?— me murmure a mí mismo.
Tome mis cosas y salí del aula dejándome guiar por la multitud y cuando me di cuenta de que era el descanso para almorzar tomé otro camino separándome de la mayoría de los estudiantes que iban supongo yo que a la cafetería.
Llegue a un tipo de patio que Alice me había enseñado algunas horas atrás, habían muy pocas personas así que eso me hizo sentir más tranquilo.
Me senté en una banca que estaba cubierta por la sombra de un gran árbol, algunos pajaritos descansaban es sus ramajes e incluso pude ver a una pequeña ardilla correteando por el árbol.
Baje la vista y me topé con mis pies, cubierto por los zapatos deportivos desgastados. Reí amargamente y mi vista se dirigió ahora al cielo.
— Ah ¿En serio merezco esto?— suspire cerrando mis ojos disfrutando de la sensación del sol dando cálidamente sobre mi rostro.
Yo estaba aquí, en quizás la mejor universidad de esta ciudad ubicada en una de las mejores zonas. Mientras que mi hermana estaba en lo que supongo que se podría llamar secundaria, donde caminas quizás dos pasos y ya te están ofreciendo cosas ilícitas, lo digo yo que lo viví en primera mano.
Antes estaba allí para protegerla de todo aquello, pero ahora estaba lejos de ella. Por supuesto que ya no era una niña, sabía perfectamente que ella podía defenderse a la perfección y mantener las cosas bajo control.
Pero eso no me quitaba el sentimiento de culpa, el solo pensar que mientras yo estoy aquí tan bien mi pequeña estaba en...
Chasquee la lengua y me restregué la cara con las manos. Intentando dejar de pensar tanto abrí mi mochila y tomé el pequeño envase que contenía mi almuerzo, en este había una pequeña nota que pude saber fácilmente por la escritura que era de mi mamá.
Disfruta tú comida cariño
¡Espero que tengas un bonito día!
Mamá te ama
Sonreí inconsciente como si esas fueran las palabras que necesitaba en ese preciso momento para sentirme mejor y dejar de pensar tanto.
Comencé a comer con los ánimos renovados observando las pocas personas que habían en ese pequeño espacio verde, todos parecían estar en lo suyo algunos leyendo libros otros charlando y riendo levemente entre sí, todo era bastante agradable. Algo que no había experimentado desde que llegue aquí ya que la mayoría de personas no dejaban de mirarme como si fuera un bicho raro, exceptuando claramente a esta curiosa y bajita chica pelinegra.
[...]
Tomé mi mochila y la colgué en mi hombro mientras abandonaba la última clase del día. Todo paso más rápido de lo que pensé y de un momento a otro ya era momento de regresar a casa.
Me estaba dirigiendo a la salida del edificio cuando una estruendosa risa hizo que girara mi cabeza en busca del alboroto.
Y allí estaba nuevamente Alice con chica rubia (de la cual aún no sabía su nombre) está la estaba prácticamente arrastrando con ella mientras reía.
— Oh vamos, tienes que ir. — dijo con un puchero la más baja mientras jaloneaba la chaqueta de Alice.
— Ya te dije que tengo que estudiar. — replicó esta sin perder su tono amable.
La rubia dejó de caminar y dio un pisotón como si fuera a hacer un berrinche.
— Siempre te la pasas estudiando ¿Eres un robot o qué? Vamos a ir y no, no es pregunta. — decreto y de inmediato su sonrisa volvió y comenzó a caminar nuevamente arrastrando a la pelinegra consigo, esta quejó un poco pero igualmente terminó aceptando la propuesta.
Mire a mis alrededores y todo el mundo estaba en sus cosas sin prestar atención a la escena que acababa de ocurrir.
Quizás estén acostumbrados a los berrinches o alborotos de las dos chicas... ¿Supongo?
Aun algo confundido termine de salir de las instalaciones y me dirigí a la parada de bus más cercana. Observe la hora en mi teléfono suspirando de alivio cuando note que aún quedaba tiempo de sobra para poder llegar a la cafetería a la que trabajaba de medio tiempo y quizás tomarme un descanso antes de trabajar.
Legar allí no me tomo más de cinco minutos, en realidad esa cafetería quedaba en una de las zonas acomodadas de Blueside así que era bastante rápido llegar desde mi nueva universidad hasta aquí.
Entre por la puerta de los empleados mientras saludaba a algunos compañeros de trabajo. Me apresuré a ponerme el uniforme que en realidad era lo típico, una camisa negra de botones con un pantalón del mismo color acompañado de un delantal café.
Al terminar de cambiarme me dirigí a la bodega de allí, habían algunas cajas que había que mover y algunas cosas las cuales reponer así que me puse a cargar las cosas mientras tarareaba una canción la cual no recordaba el nombre. Luego de unos minutos termine allí y me dirigí a la barra aún no había tanta gente pero probablemente dentro de unas horas el establecimiento se llenaría como de costumbre.
— Yah, mira a quien tenemos aquí, pensé que te había olvidado de nosotros los pobres. — bromeó una voz a mis espaldas.
Reí y me di la vuelta topándome con Andy, es una chica bastante agradable que conocí gracias a este trabajo y podría decir que nos volvimos bastante amigos.
— Me tome dos días libres Andy, dos días.
— Si bueno ¿Y cómo le fue a nuestro genio en su primer día de clases?— pregunto codeándome levemente con una sonrisa.
— ¿Genio, en serio? de que hablas. — murmuré algo apenado.
Las personas a mí alrededor siempre me dan cumplidos referentes a mi "inteligencia", pero la verdad no creo que sea lo suficientemente bueno para recibir sus halagos...
— No empecemos esta charla de nuevo. — dijo algo frustrada.
Siempre le había molestado el hecho de que fuera como ella dice "tan modesto" y gracias a esto seguido me da charlas de lo inteligente que soy y que debería aprender a reconocerlo. En serio perdí la cuenta de las veces que hablamos de ese tema.
— ¿Qué tal fue? ¿Cómo se sintió en estar allí?— pregunto con la emoción pintada en sus ojos — Ah de seguro fue genial ¿no es así?— hablo esta vez algo desanimada.
Deje de sonreír por un momento y mordisquee mi labio inferior algo nervioso. Andy siempre quiso estudiar allí, de hecho trabajo muy duro gran parte de su vida para poder costearla y en parte lo logró, ahorro por años lo suficiente para poder pagarla...
Pero lamentablemente su padre sufrió un accidente de tráfico. Fue un momento bastante duro para ella, su padre estaba ahora en el hospital y todo lo que ahorró por años para entrar a la universidad de sus sueños se fue poco a poco gracias a todos los gastos que en ese momento se fueron acumulando, gracias al cielo su padre mejoró pero su sueño de ir a aquella universidad se vio totalmente destruido.
Me sentí bastante mal por ella y más aun sabiendo que yo iba a poder ir allí, a esa universidad que ella tanto soñó, cuando para mí solo era una simple universidad solo que de personas con buen estatus.
— No fue la gran cosa, ya sabes ese tipo de personas no se llevan muy bien con gente como yo.— intente reír un poco pero salió bastante falsa.
Andy me miro con tristeza y estaba a punto de decir algo pero la campanera de la puerta avisando que alguien había entrado al local la interrumpió.
Literalmente salvado por la campana, coloque mi mejor sonrisa antes de girarme para recibir a los nuevos clientes.
— Buenas tardes, bienveni...
Es que estas cosa solo me ocurren a mi...