Alice Smith Suspire mientras llevaba la taza con té humeante a mis labios y bebía de sorbos pequeños, me encontraba recostada en la barandilla del pequeño balcón de mi habitación, el día estaba precioso, el cielo estaba despejado y los rayos de sol impactaban contra mis rostro cálidamente, se oían a lo lejos los suaves cantos de los pájaros y todo parecía en sí con mucho más brillo y alegria. Aquello me hizo pensar en que quizás los días siempre fueron así de brillantes y preciosos, pero al estar atrapada en mi propia oscuridad no podía disfrutar de aquellas pequeñas cosas como el cielo despejado siendo acompañado de un cálido sol y una suave brisa. La noche anterior había logrado dormir tan bien sin tomar ninguna pastilla que incluso me aterraba a mi misma. Porque aunque la felicidad

