17. ¿La moral o tu libertad?

1176 Palabras
—Que bueno que ya estés en casa— dice la feliz bisabuela del bebé recibiendo como muchos a Hellen con entusiasmo— debes descansar y comer muy bien. Habla la experimentada y elegante dama de sociedad, definitivamente los años le han dado la prudencia y el poder de ser una persona que se hace respetar y por eso que muchas veces que hasta su mismo hijo obedece lo que dice y esta es una de aquellas ocasiones, pues ya todos en casa saben parte de la vida Hellen y la orden es que no se mencioné nada que la pueda alterar ni incomodar. La tensión aún entre los Hamilton, James y su hija está presente sin embargo la prioridad es la salud del bebé y lograr el tan ansiado embarazo. —Tenemos que hablar— le dice Bennett a su suegro con el que se va al despacho— ¿Quién eligió a Hellen Miller como la mujer que me alquiló su vientre?. —Lo hice yo— interrumpe Sandra ingresando aún sin haber sido invitada— no tenía ni la menor idea de que una mujer tan joven como ella haya pasado por algo así pero quiero eso Ben— estira la mano a su novio mientras su padre aprueba feliz sus actos— pensé en muchas cosas pero juro que no tenía idea de ello. —Y no es importante— interviene James— yo sí lo sabía— dice ante la sorpresa de los dos— sin embargo los exámenes médicos hablaron por ella misma, mi hija estuvo de acuerdo y repruebo totalmente la actitud de Laura, al parecer ella se puso a escuchar cosas que no debería y les pido por favor que este incidente se olvide— continúa— somos una familia, los meses pasan volando y mi nieto viene en camino— aquellas palabras arrancan sonrisas en la pareja— me encargaré de mi hija. —Y yo del mío— dice el banquero cambiando la alegría por la seriedad absoluta— de ahora en adelante nadie más que mi prometida y yo seremos quien tomemos decisiones sobre el bebé. —Amor— dice la rubia tratando de que el tono de su novio sea más amable— es mi papá, él nos ayudó mucho. —Y lo agradezco pero no necesitamos más ayuda y es mi última palabra. —Esta bien hija, me alegra que tú futuro esposo quiera tomar parte de la creación de su hijo, les aseguro que solo quiero lo mejor para mí familia. Habla sonriendo mientras se despide y antes de irse de la mansión, ir a escondidas a la habitación de Hellen es su propósito que logra con cuidado haciendo que la mujer se asuste y al mismo tiempo lo mire con odio. —Eres un maldito— reclama pero se debe callar— le dijiste a la demente de tu hija sobre mi. —No es verdad, Laura escuchó cosas que no debió y como siempre es igual que Sandra, impulsivas y débiles cuando de Bennett Hamilton se trata. —Tus hijas están enamoradas del mismo hombre. —Igual que tú— dice con cinismo ante la sorpresa de la castaña— deja de poner esa cara, si te elegí es porque eres igual de ambiciosa y egoísta que yo. —Yo no estoy enamorada de ese hombre, no puedo creer que no te importe que tus hijas quieran estar con el mismo hombre, Sandra se va a casar con Bennett y la otra loca— ve como los ojos del empresario la miran con burla. —De mis hijas me encargo yo— se acerca a ella peligrosamente— los sentimentalismos no son lo tuyo ni lo mío, eso espero— pasa la mano por su cabello haciendo que Hellen lo empuje— recuerda que el embarazo no es todo, ese niño debe nacer para ser la adoración de los Hamilton mientras que tú debes manejar a Bennett. —Dime porque, ¿En qué te beneficia que tú hija no sea feliz con el hombre que ama?. —Sandra es una mujer tan débil que me desespera— habla con cansancio— su amor a mi no me sirve cuando ella no puede asegurar su matrimonio con un hijo como tanto quiere Hamilton. —Va a tener un bebé. —Con tus óvulos y el producto de Benett— casi grita pero es un hombre muy manipulador hasta con el mismo— ese niño no será de mi hija si no tuyo, la inútil de mi esposa me dio hijas— recalca la palabra casi con asco— mujeres que viven de amor, no como tu— la mira de pies a cabeza— si en algún momento Bennett se cansa de Sandra ella no va a poder reclamar mucho como madre porque ni siquiera sus óvulos sirven para eso. —!No es verdad!, ella es la madre. —Legalmente sí y eso es lo que me sirve, si por algún motivo Bennett cambia de opinión, me adelantare a ello, si el llegará a hacer alguna jugada, ya Sandra debe estar casada y con un millonario divorcio y acciones en el banco de los Hamilton. —Siendo una mujer casada y feliz, ustedes también pueden tener más dinero— refuta ella— siendo un buen suegro puedes tener parte del poder que tanto quieres. —Yo no quiero parte de, no quiero migajas, no quiero un porcentaje, lo quiero todo, ese niño— señala su vientre— será el heredero, si ese tonto sigue con mi hija no tendrán más niños, realmente espero que sea una mocosa que no le de a esos estúpidos la continuación del apellido que tanto quieren— se ríe y su odio es notable para quien lo ve sin sus caretas de siempre— Sandra como esposa tiene derechos, pero como madre legal lo tendrá todo y tu— la tomo fuerte de la muñeca. —¡Déjame!. —Tu harás que ese bebé nazca, mi hija será una gran madre— le junta las manos de la misma forma que se hace cuando van a apresar a alguien— Sandra será su tutora, su todo— la aprieta más fuerte— y así los Hamilton nos darán todo lo que a mi me de la gana. —La supuesta infidelidad de Bennett haría que tú hija se quede con el niño y el dinero del heredero pase a ser de los Smith— se retuerce con rabia pero no sé puede soltar— ese es tu maldito plan. —Excelentemente resumido, comprensible y perfecto, y recuerda que no es un supuesto— usa sus manos como esposas— tú eres una asesina y que mi cuenta este llena de dinero y poder asegura tu libertad— la suelta haciendo que camine temblando hacia atrás— que no se te olvide quien tiene el poder aquí y que eres la tentación que puse en la vida de mi estúpido yerno, eso o tu tan ansiada libertad.
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