Capítulo 14

1196 Palabras
—¿Cómo sabe ella donde trabajo? —cuestiono, de manera desconfiada. Mi padre se encoje de hombros. —Solo fue lo que dijo... Ni siquiera espero que termine de hablar. Rápidamente y a toda velocidad me doy la vuelta para entrar al establecimiento. Sé que él no tiene la culpa de nada. Que es quien se ha portado mejor conmigo pero, aún así, no puedo dejar de pensar en todas las veces que Catherine me maltrató. En todas las veces que ella me menospreció y él no hizo nada. No me defendió. —¡Beca, espera! —Escucho que dice detrás de mí—. Sé que Catherine ha sido muy mala conmigo. Y justo en ese preciso momento es que detengo mi andar, solo para encararlo. Solo para que vea el semblante de incredulidad que llevo en el rostro. —¿Y si lo sabes por qué nunca hiciste nada? —pregunto, con la voz ligeramente temblorosa—. ¿Y si ya lo sabes por qué jamás la detuviste? Él abre la boca, pero al no hallar que decir —seguramente— la cierra de nuevo. —No entiendo por qué ella es así conmigo. —Me sincero—. No entiendo por qué me trata como si me odiara. Jamás le he hecho nada. Y mucho menos comprendo por qué fue que me adoptó, en primer lugar, si me iba a tratar de esa manera. Un silencio sepulcral nos invade. La tensión que se siente en el aire fácilmente podría cortarse con el filo de una hoja de papel. Nadie dice nada. Ninguno de los dos nos movemos y, por un instante, incluso contengo la respiración. —Ella... —Inicia, pero se detiene cuando no halla las palabras correctas para continuar—. No lo entenderías. La desesperación que me embarga es tan grande, que apenas puedo soportar la ansiedad que se aferra a mis huesos con violencia. —Quiero entender —farfullo—. Quiero comprender por qué... ¿Dónde están mis padres biológicos? ¿Qué pasó con ellos? Y hasta ahora me doy cuenta que jamás había preguntado por ellos. Nunca me había interesado qué habría sido de sus vidas o por qué razón me dejaron sola. Catherine me decía que ellos probablemente no me querían, que lo mejor era deshacerse de mí, ya que mi aspecto era de ser despreciado. Por mucho tiempo creí que aquello era verdad. Que sólo por lucir así —con un gran lunar manchando la mitad de mi rostro— era merecedora de desprecio. Ahora solo creo que fueron tonterías de Catherine. Que es una locura solo abandonar a tu hijo por eso. Tal vez solo lo dijo para hacerme sentir mal. ¿Cómo podría estar ella tan segura de eso si ni siquiera conoció a mis padres biológicos? —Toda esta historia de mi adopción es tan confusa —digo, porque es cierto—. ¿Quién adoptaría a una niña solo para hacerle la vida imposible? Pero no obtengo ninguna respuesta, al contrario. Me cambia el tema repentinamente: —Catherine quiere que vuelvas a casa, Beca. El pánico me invade de pies a cabeza y, sin que pueda controlarlo, también empiezo a temblar ligeramente. —No volveré allá —espeto firme—. ¿Para qué me quiere? ¿Para más humillaciones? —Para pedirte perdón. Silencio. El extraño y tenso silencio se extiende sobre nosotros. Estoy tan anonadada que no puedo moverme. Dejo de parpadear unos segundos, incluso creo que he dejado de respirar. No sé cuánto tiempo pasa, pero se siente como una eternidad hasta que finalmente decido hablar: —No quiero volver. —Y te entiendo perfectamente —asiente. —No voy a volver —recalco, como si no hubiese quedado completamente claro. Entonces, una idea algo loca me llega a la cabeza, algo que a mi mente suena sin sentido pero que, al mismo tiempo, podría ayudarme a entender toda mi historia—. No hasta que me digas la verdad de mi adopción. Sé que hay algo detrás de todo esto. Él parece sopesar mis palabras. Parece estar re considerando si decirme o no. Y finalmente pronuncia: —Te lo diré. Miedo, ansiedad, esperanza... Todo se arremolina en mi pecho al mismo tiempo. Una pequeña chispa de emoción me invade de pies a cabeza. —Pero no ahora. —Vuelve a decir—. Este no es el mejor momento ni el lugar para contártelo. —¿Entonces cuándo? —inquiero—. ¿Dónde? —Beca, esa verdad no es fácil decirla. Es tan difícil para mí saber lo que pasó aquel día y creer que, hasta el día de hoy, no he cumplido mi promesa como se debe. —¿Qué promesa? —Que iba a cuidarte por el resto de mi vida. —Hace una pausa. En el proceso, un suspiro pesado y cansado escapa de sus labios y finalmente dice—: Se lo prometí a tu madre. Mis ojos se abren en grande. La sorpresa de lo que acaba de decir es tanta, que por un segundo los cables en mi cabeza no logran conectarse para poder entender lo que eso significa. —¿Entonces la conociste? ¿Hablaste con ella? ¿Por qué me abandonó? ¿Por qué...? Mi padre adoptivo acorta la distancia que nos separa y cuando está lo suficientemente cerca de mí, toma mi mano y me hace abrirla para que yo toma una bolsa que él traía consigo. —Voy a contarte todo, Beca —asegura y no puedo pasar desapercibido el hecho de que su voz se ha quebrado ligeramente en el proceso—. Pero no ahora. Tengo que estar listo. Quiero replicar algo —lo que sea— pero nada sale de mi garganta. También me gustaría cuestionarle si es tan malo lo que ocurrió, como para prepararse primero para decírmelo. —No necesitas seguir trabajando aquí —murmura, al cabo de un rato de silencio—. Te daré dinero mensualmente sin que Catherine lo sepa. Solo enfocate en tus estudios y en terminar la carrera. Es todo lo que dice, antes de alejarse de mí, cruzar la calle y perderse entre la oscuridad de la noche. No sé cuánto tiempo pasa hasta que logro salir de mi estupor. Pero cuando lo hago, me coloco a indagar entre el contenido de la bolsa que dejó sobre mi mano; es una lonchera, también hay una manzana al lado, un jugo y una cuchara. El pecho se me calienta de una emoción al saber que me trajo comida al trabajo. Inevitablemente, sonrío. No sé cómo sentirme con exactitud respecto a lo que pasó. Solo sé que hay algo erróneo en la historia de mi adaptación. Que todo a su alrededor se siente extraño y que no puedo dejar de darle vueltas al asunto. Nunca me lo había cuestionado con profundidad, pero el extraño comportamiento de Catherine hacia a mí me ha hecho cuestionarmelo. ¿Por qué me desprecia tanto si se supone que estuvo de acuerdo es adoptarme? «Quizás ella no quería». Me susurra el subconsciente. Ahora he quedado con más dudas que al principio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR