El camión seguía avanzando a la misma velocidad que todo el trayecto, como si no hubiera obstáculos en el camino y aquellas luces azules aún estaban cubriendo toda la unidad impidiendo mirar afuera. Yo permanecí sentado intentando contemplar todo con calma y me sorprendió mucho ver que todas las personas habían perdido la esperanza de vida y de todo. Sus rostros eran vacíos, la mirada perdida, comprendí entonces el porque había sido la primera parada y el porque nadie, incluido yo, había sido merecedor de bajar ahí, solo lo hacían las personas que en su vida abandonaron el deseo de vivir y seguir luchando por algo. Nosotros no fuimos de esos pero sin duda al avanzar nuestro castigo sería peor. El camino nos llevó a la segunda parada "El dolor" Se detuvo al llegar y de inmediato todas

