Mi deseo para Navidad

1873 Palabras

La ayudo a bajar de la camioneta y debo recordarme que necesito respirar. Desde el primer momento en el que la vi cuando Estefanía abrió la puerta de su apartamento, desde ese momento no pude dejar de admirarla. Luce impresionante. Es como si por esta noche decidiera dejar la armadura a un lado y permitirse sentir. Entrelazo mis dedos con los suyos, ella eleva la mirada y me sonríe. Si tan sólo tuviera una idea de lo que esa sonrisa ocasiona en mí, no sólo mi corazón se acelera sino que toda clase de pensamientos inundan mi mente y no todos son del todo sensatos. Mientras nos acercamos a la puerta del club ella no puede ocultar su sorpresa. Sus ojos se encuentran detallando todo el exterior. Una larga fila de personas sobre una alfombra roja aguardan su turno para entrar. Ella se detiene

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