—¿Qué ocurrió? —Estefanía entra por la puerta del baño sonriente y al verme sentada en el sillón abrazando mis rodillas, corre a mi lado y me abraza antes que pueda decir algo. Yo no quiero hablar en ese momento, quiero dejar de pensar. —Ya tendremos tiempo de hablar de eso. —Le entrego una copa con un líquido rojo muy dulce. Es mi segunda de esas—. Vamos a divertirnos. —Choco mi copa con la suya y la arrastro a la pista pasando por un lado de donde se encuentra Alex platicando con unos amigos. Él intentó incluirme, pero yo seguía dándole tantas vueltas al asunto, que me auto excluí huyendo por la derecha en dirección a la barra. —Está bien. Pero, mañana me contarás —es lo último que dice mi amiga en relación a ese tema, esa noche. Después de una hora lo que ocurrió con Alex es sólo

