CAPÍTULO 68

1658 Palabras

“¿Puedo verte?” decía el mensaje que envió a ese joven con quien había hecho muy buenas migas mientras estuvieron en la secundaria y la preparatoria, pero a quien poco veía desde que ambos comenzaron a estudiar la universidad. Lastimosamente, sus caminos se habían separado por sus carreras, pues nada tenían que ver la una con la otra, así que era difícil encontrarlo por causalidad en alguna reunión, y hacerse tiempo para encontrarse con alguien era cada vez más difícil a medida que se iban convirtiendo en más adultos. La respuesta fue positiva y, una vez que aclararon algunas cosas y acordaron otras tantas, ambos decidieron cenar juntos en un bar que a ella le gustaba demasiado y que les permitía tener la privacidad que requería, porque de verdad sentía que no podía más. La soledad l

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