Al día siguiente, Sarah regresó con comida para las hermanas Milkovich, Joseph se había quedado con ellas, y Lina avisó a Travis que faltaría por ese día; no tuvo problema con eso. ―Quisiera poder haber traído más, Lina. Pero estoy sin trabajo ―mencionó Sarah. ―Tranquila, te lo agradezco. Pensé que seguías trabajando ahí. ―No. Cuando la señora se enteró de que yo sabía todo, me echó de la casa. Solo Eleanor conservó el trabajo porque ella sí no sabía nada. ―Lo lamento. ―No, está bien. De cualquier manera, esa señora es insoportable. Supe que contrató un par de señores ya mayores con necesidad, y está bien porque son los que más necesitan el empleo. ―Si de algo te sirve, puedo hablar con Travis, tiene un par de vacantes en la cafetería. ―¿En serio? ―Lina asintió―. Es que eso sería ge

