Las risas que no faltaban en ese rincón del bar, alertaron a Henry y Dylan nada más entrando al lugar. Ambos oficiales tomaron asiento en la barra y ordenaron lo de siempre.
―¿Quién es ese que está con las Milkovich? ―preguntó Dylan a su compañero dirigiendo las miradas hacia ellos.
―Ni idea. No lo había visto antes ―mencionó con recelo, al ver que Lina estaba sentada junto a él, abrazándola por los hombros.
―¿No estaba saliendo con el bombero?
―Eso parecía. Puede ser que haya sentado cabeza y se diera cuenta de que esa tipa no la va a dejar tranquila si seguía con él ―especuló.
―Suena a una respuesta lógica si no se hubiese visto muy entusiasmada con él ―De pronto Frank y los Milkovich, se levantaron para despedirse.
Ginger por su parte sí notó la llegada de los oficiales, y se acercó a saludarlos.
―Hola, chicos.
―Hola, bonita ―dijo Dylan, acercándose a ella para dejar un beso en su boca que, finalmente aterrizó en su mejilla cuando ella ladeo su rostro a propósito en dirección a sus hermanos.
―Hoy están muy bien acompañadas ―mencionó Henry y Ginger soltó una carcajada.
―No puede ser que estés celoso, Henry. Por eso mi hermana te huye ―aseguró ella.
―¿Celoso? No, para nada ―dijo tratando de sonar convincente, pero hasta su amigo dejó salir una sonrisa de incredulidad.
―Claro que sí, hermano. Si cambiaras un poco tu expresión, te lo creería.
―¿Lista, Ginger? ―cuestionó Braulio acercándose a ella, con Lina abrazada a él.
―Sí, eh Braulio, quiero que conozcas a Dylan y Henry, son amigos nuestros.
―Ah, amigos de las peques ―dijo estirando su mano libre para ofrecerles un saludo.
―Chicos, él es Braulio, nuestro hermano mayor ―Dicho eso, a Henry le cambió la expresión y tanto Ginger como Dylan, se rieron.
―Un gusto conocerte, Braulio ―dijo Dylan adelantándose a Henry.
―El gusto es mío.
―Nunca mencionaron que tuvieran un hermano ―señaló Henry regresando el gesto a Braulio.
―Sí, bueno. Ellas no hablan mucho de mí. Son un par de ingratas ―bromeó.
―Tan ingratas que nos quedamos aquí por largo tiempo esperando a que te dignes a aparecer ―acusó Lina.
―Pero cuando viene nos deja increíbles recuerdos ―intervino Ginger.
―¿Y qué hacen? ¿Ya se van?
―Ya, tenemos algunos planes para lo que queda de la noche. Así que nos vemos luego, chicos ―Ginger no dejó pasar más tiempo y enganchó su brazo al de su hermano para arrastrarlo con ella a la salida.
―Ok, te llamo ―Alcanzó a decir Dylan y Lina solamente se encogió de hombros caminando al ritmo que ellos.
―¡Lo siento, un placer conocerlos! Son excelentes chicos… ―dijo Braulio en voz alta y una vez que cruzaron la puerta, cambió su expresión―. No, mentira. ¿Es en serio? ¿Policías? Se hubieran hecho amigas de la CIA de una vez ―dijo con sarcasmo.
―Son buenos chicos ―defendió Ginger―. Al menos Henry, por ahora ha ayudado bastante a Lina con el asunto de la acosadora.
―¿Ah sí? ¿Cómo exactamente? ―quiso saber.
―Pues que te lo diga ella ―mencionó Ginger mirando a Lina esperando que dijera algo.
―Está bien ―respondió virando los ojos con fastidio―. Esta mañana cuando la mujer en cuestión llegó a agredirme…
―¡¿Te agredió?! ―exclamó sorprendido.
―Dejarían de ser hermanos Ginger y tú si no actuaran de la misma manera. El caso es, que Henry y Dylan estaban llegando en el preciso momento y la arrestaron. Pero no levanté cargos, aunque Travis sí. Le expliqué que ya la habían sancionado en la estación de bomberos y después, Henry se llevó a los juzgados para solicitar una orden de restricción contra ella. Asunto resuelto. Ustedes dos, se mantienen al margen.
―Primero, explícame. ¿La estación de bomberos?
―Es la exnovia de un chico con el que estoy saliendo ahora. Él trabaja en la estación de bomberos junto con ella. No lo arruines.
―¿Por qué lo arruinaría?
―Porque eres sobre protector cuando te tenemos cerca ―dijo Ginger.
―Entonces ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Dejar que cualquier imbécil se les acerque?
―Lo que se supone que debes hacer es ya no irte por largos periodos de tiempo. Y deja crecer tu cabello ―bromeó Lina mientras ambas empezaron a empujarlo a modo de juego.
Él comenzó a seguirlas mediante correteos y así continuaron hasta llegar al Holy.
―Lina ―llamó Ginger a su hermana que iba montada en la espalda de su hermano.
Lina miró hacia el edificio y encontró a Joseph en la entrada.
―¿Es el bombero? ―inquirió Braulio dejando que Lina bajara de su espalda con suavidad.
―Sí, el mismo ―confirmó ella dejando un beso en la mejilla de su hermano para acercarse a Joseph.
―Hola, vi a Luisa hoy ―avisó mirando con disimulo a Braulio.
―Supongo que te dijo lo que sucedió.
―Así es.
―Te esperamos adentro, Peque ―dijo su hermano cargando en su espalda a Ginger quien se despidió de Joseph con la mano cuando entraron al edificio.
―¿Quién es? ―inquirió sin querer quedarse con la duda.
―Mi hermano. Llegó a medio día.
―Oh, se ve que la están pasando bien. Creo que he sido inoportuno.
―¿Tienes mucho aquí afuera?
―No, para nada. Recién salí del edificio al ver que no abrieron. Estaba a punto de llamarte.
―Tranquilo. No te preocupes por él. Seguramente estarán por terminarse todas las bebidas embriagantes que hay en el refrigerador. ¿Quieres entrar?
―No creo que sea conveniente. Deben tener tiempo sin verlo y lo último que ha de querer, es pasar tiempo con un desconocido.
―No eres un desconocido. Ven, quiero presentártelo ―insistió ella tomándolo de la mano.
―¿Estás segura? ―cuestionó apretando su mano con la de ella.
―Sí ―Joseph suspiró un poco, pero finalmente accedió―. De acuerdo, pero solamente porque cada minuto contigo, no es para darme el lujo de desperdiciarlo.
Lina sonrió y ambos caminaron hacia el apartamento.
―Braulio ―llamó Lina al entrar; su hermano estaba saliendo de la cocina con un par de botellas de cerveza―, él es Joseph.
Braulio lo analizó por escasos segundos, y después le sonrió amistosamente ofreciéndole una de las botellas que llevaba en la mano.
―Pensé que Lina no tendría la osadía de presentarme al tipo que la trae de cabeza ―mencionó haciendo sonrojar a su hermana, pero Joseph se dio bien servido con el comentario, así que, recibió con gusto la botella de cerveza.