Realidad

799 Palabras
―Ginger… ―musitó Lina al entrar a su apartamento y ver a su hermana llorando en el sofá―. ¿Qué pasó? ―Ella lo sabe, Lina. Su mujer volvió de su viaje por las noticias, vio lo que estaba pasando y volvió. Ella nos descubrió. ―¿Vio las noticias? No entiendo. ―Dean es maestro de esa preparatoria donde fue el tiroteo. Yo estaba muy preocupada por él y cuando volvió no pude evitar demostrarlo… Ella venía detrás de él y no me di cuenta. ―Ginger… ―Lina se sentó a un lado de ella para abrazarla, en ese momento tocaron a la puerta y fue Joseph quien se acercó a abrir. Al ver que era Henry, se hizo a un lado dejándolo entrar. ―Hola, chicas ―saludó el oficial con una expresión que le pesaba. A Lina no le dio la impresión de buenas noticias. ―¿Qué sucede, Henry? ―preguntó. Joseph se sentó en el otro sofá y Henry se acercó más a ellas hasta quedar de frente y se acuclilló. ―Supongo que supieron lo del tiroteo de ayer por la mañana ―Lina asintió y Ginger prestó más atención pausando su llanto―. Bien, pues de ese comando armado que entró, hubo algunos muertos, otros están ahora mismo detenidos, uno de ellos escapó. ―¿Y qué hay con eso? ―inquirió Lina. ―Preciosa… Uno de los hombres que encontramos muerto… Era Braulio. ―¡No! ―negó rotundamente Ginger levantándose de su lugar―. ¡Eso no es verdad! ¡Él se fue ayer en la madrugada! ¡Él está lejos! ¡Siempre se va por mucho tiempo y regresa! Lo están confundiendo, eso pasa. Lo están confundiendo. ―¿Tú lo viste? ―inquirió Lina sin haber notado que las lagrimas recorrían por sus mejillas. ―Lina… Él… ―Lina cubrió su boca con la palma de su mano quedándose sin palabras. Joseph se acercó a ella, pero apenas y estuvo a su lado vieron a Ginger desplomarse en el piso. Los tres se acercaron a auxiliarla. La recostaron en el sofá, y ambos chicos hicieron los primeros auxilios correspondientes, mientras Lina permaneció sentada en el otro sofá llorando en silencio. Joseph se acercó a ella al terminar y la abrazó, mientras Henry llamaba a una ambulancia. ―Debo ir a reconocer su cuerpo, supongo ―habló con un hilo en su voz, Henry se sentó en el otro sofá asintiendo. ―Te llevaré en cuanto Ginger esté mejor. ―No, no voy a dejarla sola… ―Cariño, escucha ―intervino Joseph―. Ella no estará sola. Me quedaré con ella mientras tu te ocupas del resto. Cuando Ginger esté mejor, hablaré con ella. Ustedes vayan y ocúpense de eso, yo me quedo a cuidarla. ―No puedo dejarla sola… ―No estará sola. ¿Confías en mí? ―preguntó mirándola a los ojos, y ella simplemente asintió―. Entonces, ve con él y has lo que tengas que hacer. Lo que necesites, solo dímelo y yo estaré ahí para ti. Lina se quebró, lloró en el hombro de Joseph, pero tan pronto como cayó en cuenta se compuso. Fue a su habitación para ponerse ropa mas cómoda, y regresó para irse con Henry. ―Escucha, preciosa… Sé que esto puede ser difícil, puedo imaginarlo. Aun así, Ginger te necesita. Pasaremos por el viejo Frank e iremos allá. ―¿Frank lo sabe? ―Aun no, pero lo sabrá cuando lleguemos. Tu esperarás en la patrulla y yo entraré a decirle. ¿Estás de acuerdo? ―Vale ―dijo y entró a la patrulla con Henry. Al llegar al bar, Henry no tardó mucho en entrar y salir con Frank quien, al ver a Lina, la abrazó dejando salir las lágrimas junto con ella. Cuando llegaron a la morgue, ambos entraron a reconocer el cuerpo. Lina al verlo terminó de quebrarse, sus piernas no le respondían y terminó llorando en el piso de rodillas al no poder soportar ver el estado en que se encontraba su hermano. Frank y Henry la ayudaron a levantarse y a hacer todo el papeleo correspondiente. Después de eso, Henry le dijo que debido a que Braulio era parte del grupo delictivo, ella tenía que dar una declaración, así como Ginger, pero ella los convenció de que Ginger no se encontraba bien y que, si ella tenía que llevar la responsabilidad a su cargo, no sería un problema. Para cuando los tres terminaron, Joseph les llamó para decirles que Ginger tuvo un ataque de ansiedad y tuvo que llevarla a un hospital donde la tenían sedada. Tan pronto como llegaron al lugar, Henry le avisó a Dylan y se fue tan pronto como pudo al lugar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR