Narra Elira Cuando escuché la puerta de la casa abrirse, bajé las escaleras muy rápido, como nunca lo había hecho en casi cinco meses de embarazo. Me había pasado las horas rezando porque mi hombre regresara a casa sano y salvo. Corrí a sus brazos enloquecida al verlo de pie, con todas sus extremidades, bien trajeado e igual de peinado como había salido. Lo manoseé todo, quería sentir que no estaba herido ni manchado de sangre, entonces volví a abrazarle con fuerza sintiendo su apretón en mi cintura mientras lo aspiraba.... lo aspiraba con fuerza, quería sentir su olor, su aroma que tanto me encantaba y que a diferencia de otras embarazadas no me causaba repugnancia. -Estas aquí mi amor, llegaste. Estás conmigo- emití casi entre llanto mientras me escondía en su cuello y lo abr

