Por Christopher
-¿Tienes que ir?
Insistió Mary Ann.
-No entiendo porqué mi tío dispuso el viaje así, pero le prometí que iba a abordar el crucero.
-No quiero dejar de verte por tanto tiempo.
-Lo lamento, yo tampoco quiero, pero…
-Entonces no subas a ese barco.
-No seas irracional.
-Yo puedo invitarte a un crucero, pago todos los gastos.
-No es por el crucero, mi tío es la única familia que tengo, cuando me ofreció este viaje, él ya lo había comprado.
-¡Vive en California! ¡No tiene sentido que estés viajando por 3 semanas, cuando en menos de un día puedes estar allá!
-Lo sé, pero no puedo depreciarlo.
-¡No quiero que vayas!
Mi novia era caprichosa.
Aparentemente mi tío también lo era, pero no podía rechazar su regalo.
En el fondo, sabía que Mary Ann tenía razón, pero la idea de un crucero, lejos de los reclamos diarios de mi novia, de sus celos, de sus caprichos, de su manipulación y de su dictadura, era una tentación muy seductora.
No estaba pensando en serle infiel.
Solamente quería sentir un poco de libertad.
Mary Ann era una mujer muy hermosa, eso no lo negaba, tampoco podía negar el hecho de que los millones de su familia la hacían ver como una mujer poderosa, casi irresistible.
Al menos al principio de la relación pensé que era un combo perfecto, una mujer hermosa y millonaria.
Pero… no todo lo que brilla es oro.
Ella muchas veces era déspota y con muchas personas, sobre todo con las que no consideraba que eran de su nivel, eso incluía a mis amigos.
En nuestro noviazgo ella decidía absolutamente todo.
En un principio yo estaba fascinado, pero todo cansa.
-Tengo que ir, se lo prometí a mi tío.
Le dije luego de un largo silencio.
-Te veo en California.
-Voy a pasar un tiempo con mi familia, no puedes disponer de todo mi tiempo.
-Tenemos que organizar nuestra boda.
-Dijimos que esperaríamos un año más.
-No, no quiero esperar, ya cumplí 30 años y hace tres años que salimos.
-Dame un mes, eso es el crucero, más unos días con mi tío y su esposa.
-Tu tía insinuó que yo era caprichosa, no me quiere, te va a hablar mal de mí.
-La viste una sola vez y tu comportamiento con ella, no fue el mejor.
-Ese día yo quería estar con vos.
-Los veo una semana por año, no permitiste que saliera a cenar con ellos.
-Me excluyeron.
-Ya lo hablamos varias veces, no te comportas bien, piensas que soy de tu propiedad y no me permitiste cenar una sola vez con mi familia.
-No tienes porqué excluirme, ni permitir que ellos lo hagan.
-¡Basta! Por favor, compórtate como una mujer y no como una niña caprichosa.
Mi novia se puso a llorar.
Estábamos en un restaurante y sentía como todas las miradas se posaban en nosotros.
-No es justo, yo te amo.
-Yo también te amo y unos días sin vernos, no va a cambiar eso.
Quería que dejara de llorar y a esa altura sabía que le iba a prometer cualquier cosa para que dejara de llorar.
-Prometeme que cuando nos casemos, ya no los vas a ver más.
La miré, realmente la miré.
Hacía un momento pensaba que le iba a prometer cualquier cosa para que dejase de llorar, pero eso…
Mis únicos parientes eran Mi tío Simon y su esposa Julia, los veía una vez por año, ellos eran los que me ayudaban económicamente desde que tenía uso de razón, mejor dicho, en un principio mi tío ayudaba a mi padre, que fue desheredado por mis abuelos, tras seguir a mi madre, que era bailarina, hacia otro país.
En realidad no lo desheredaron por seguirla, sino porque la embarazó y se hizo cargo de mí.
Supongo que mis abuelos vieron más allá, porque ella lo abandonó cuando yo aún no tenía un año y me dejó con él, es decir que me abandonó a mí también.
Nos abandonó a los dos.
Nunca más supimos de ella.
Mi padre se encontró solo, con un niño de un año y su familia le dio la espalda, al menos sus padres lo hicieron, pero su hermano mayor no lo hizo, comenzó a ayudarlo, le mandaba dinero mes a mes y hasta trató de convencer a mis abuelos para que perdonasen a mi padre.
No logró su cometido, mis abuelos fallecieron y toda su fortuna quedó en manos de mi tío Simon, con un montón de cláusulas para que no compartiera nada o casi nada con mi padre.
Hubo abogados, economistas y escribanos involucrados, claro que esa gente no manejaba lo que llamaban caja chica y de allí mi tío desviaba dinero para mi padre y para mí.
Ya habían pasado los 10 años que mis abuelos estipularon para que mi tío tomase control total de toda la herencia.
Mi padre falleció hace seis años, desde entonces mis tíos depositan una suma considerable en mi cuenta bancaria.
Les dije que no necesitaba ese dinero, pero ellos insistían cada mes.
Mi tío asegura que yo soy su heredero.
Ellos no pudieron tener hijos.
Supongo que este viaje es su manera de decir que ya tiene el control de la herencia.
No es que piense dejar a mi novia por heredar la fortuna de mi tío.
Pero las condiciones van a cambiar.
Ella no estaba al tanto de las circunstancias que envolvían este viaje.
Por otro lado, había muchas suposiciones mías.
La familia de mi novia tiene varias empresas medianas y económicamente están muy bien y sobre todo están muy vinculadas en el mundo empresarial de mi país.
Ya había acordado con el CEO un mes de vacaciones; sin embargo, ese jueves por la tarde y a dos días de irme, él me llamó a su oficina.
-Buenas tardes, señor Perez.
-Buenas tardes, Chris.
Dijo en un tono que pretendía ser amable.
-Siéntate, por favor.
Lo miré con cierta expectativa mientras me sentaba en silencio.
-Verás…
Titubeó.
-Surgieron algunos imprevistos y no puedo permitirte las vacaciones.
Palidecí.
Miré a mi alrededor porque estaba tratando de acomodar mis ideas.
Una sola surgió con fuerza.
-¿Ese imprevisto se llama Forlant?
Los colores subieron a su rostro.
No precisó decir nada más.
La indignación se apoderó de mí.
Sin embargo, traté de tranquilizarme.
-Tienes que entender, ellos son mi principal fuente de ingreso.
Negué con la cabeza.
-Permiso, tengo que resolver el tema del viaje, está todo pago y es un regalo, no sé cómo voy a resolver eso.
-Lo lamento, pero no te puedo dar ni un solo día.
Salí asqueado.
Esa manipulación de Mary Ann también involucraba a su familia.
No la llamé, no podría hacerlo en ese instante.
Llamé a mi tío para avisarle sobre la situación.
-Hola tío.
-Hola, mi sobrino preferido.
Sonreí, yo era su único sobrino.
-¿Cómo estás? ¿Preparado para el viaje?
-Lo estaba, pero surgió algo…
Le conté lo sucedido y le dije que todo era una maniobra de mi novia.
-Renuncia.
-Lo pensé, pero nunca voy a volver a encontrar trabajo en la ciudad.
Su risa áspera sonó de repente.
-Christopher ¿De verdad no tienes idea de lo que tengo deparado para ti?
-No entiendo.
-Eres mi único sobrino, fusionamos, hace unos años, las empresas de la familia de Julia con las que poseían nuestra familia, somos monstruos, manejamos absolutamente toda la costa oeste en un montón de aspectos, no precisas ni mereces trabajar por unas monedas, eras millonario, lo vas a ser en cuanto llegues aquí y firmes algunos documentos.
Jamás pensé en eso.
Tampoco tenía idea del poder o los millones de mi tío.
No sabía que era multimillonario.
Eso me dijo dos cosas.
La generosidad de mi tío es extrema y mi padre, al renunciar a tanto por mi madre, demostraba cuánto la amó y que ella no se mereció jamás tanto amor.
-Te espera una vida llena de colores, llena de un lujo que te caerías de espalda si te lo cuento en este momento.
-No entiendo porqué me lo ofreces a mí.
-Ya te dije, eres mi sobrino, únicamente compartirás los bienes con otra persona.
-No entiendo.
-Tranquilo, alcanza para los dos, aun si tuviera una centena de herederos, todos serían millonarios.
-No es por el dinero, nunca esperé nada, por eso trabajo.
Le dije un poco ofendido.
-Puede ser, lo que me confunde es porqué aguantas el comportamiento de esa chica, tu novia, si ella no tuviera dinero, estoy seguro de que ya la hubieras cortado.
Me quedé callado.
-Eso creía.
Dijo mi tío.
-No es así, al principio me entusiasmó la idea de tener una bella novia y encima millonaria, no te lo puedo negar, pero luego… no supe como alejarme de ella sin que hubiera consecuencias
-Ahora tienes los medios, depende de ti.
-Mi jefe no me dio las vacaciones.
-Renuncia, no precisas ese trabajo, te instalas en California, aquí tienes todo lo que necesitas.
¿Estaba loco?
¿Qué me estaba ofreciendo?
-Tío…
-Manda el telegrama de renuncia el viernes por la tarde, cuando llegue, tú estarás en el crucero.
-¿Y luego?
-Te instalas acá, te lo ofrezco de corazón, acuérdate que vas a ser el heredero de todo el imperio.
Pensé en Mary Ann, ella manipulaba todo y no se detenía con nada, lo acababa de demostrar.
-¿Y la sobrina de Julia…?
-Ohh, ella es un primor.
No fue lo que le pregunté, pero tampoco tenía sentido insistir, posiblemente separarían las empresas y esa mujer heredaría lo de su tía.
-Espero que trabajen juntos y…
-Tienes razón, mañana a última hora voy a enviar mi renuncia, esta vez, Mary Ann cruzó una línea.
Dije interrumpiendo a mi tío.
-No hables del crucero con ella, porque va a buscar una manera de sabotearlo.
Le di la razón, por supuesto.
Mis tíos no le tenían nada de simpatía a mi novia, pero ella se lo buscó.
El enojo por lo que hizo mi novia no amainó, se acrecentaba al pasar las horas, por lo que esa noche le dije que estaba cansado y ella, evitando otra discusión, no insistió en vernos.