Capitulo 8

467 Palabras
Lina  Me desperté sudanda, agitada, emocionada y feliz. Por milésimas de segundos lo vi. Cuando tomé su mano, todo se iluminó de repente, pero fue muy poco tiempo. Mi cabeza no recordaba muy bien su rostro, pero si su cabello castaño. Me levanté de la cama rápidamente, queria dibujarlo, pintarlo e intentar recordar como se veia. Es triste saberlo, pero era la primera vez en mi vida que sentia tanta emoción. Me vestí rapido, cogí mis cosas y bajé para irme. -Lina.- mi madre me impidió salir. -Permiso, debo irme. -Espera, hace un rato me llamó el gerente de la cafeteria. -Hablamos luego de eso.- hice un intento más de salir, pero ella otra vez se puso en mi camino. -Nunca podemos hablar por este tipo de vida que llevas.- dijo duramente.- Escuchame, el gerente dijo que hay alguien que te buscó ayer, y hoy se repitió. -No conozco a nadie, asi que no le des importancia. Logré esquivar a mi madre y salir de casa. Otra vez caminé medio la noche y el frio. Llegué a la cafetería ya cerrada, entré y me dirigí a la terraza, donde siempre encontraba paz. Rápidamente saqué mi libreta y comencé a dibujar, dejando de lado el trabajo que tenia y hasta la necesidad básica de comer. El castaño hermoso de su cabello, queria dibujarlo y pintarlo a la perfección. ¿Por que? Realmente no lo sabia, y tampoco queria pensarlo tanto.. solo quería recordar su rostro, que seguramente era hermoso. Luego de divagar en mi cabeza, y no lograr nada, decidí hacerme un café, para "alimentarme". Luego de tomarmelo, seguí martirizando mi memoria para recordarlo. No lo logré. Por lo que cuando comenzó amanecer, salí corriendo de allí, para encontrarmelo otra vez. ***** Lina En un principio estaba sola, hasta que de repente sentí calidez a mi lado. Era el. -Hola.- susurró. Tomé aire y levanté mi cabeza para encontrarmelo. El mundo se me vino abajo, cuando lo único que pude ver, era su torso y sólo un poco de su cuello. -Hola.- contesté sin embargo. Algo me decia que no debia contarle nada de lo que comenzaba a sentir. -Estoy feliz. -¿Y eso se debe...? -Veo tus manos.- su voz salió demasiado tierna.- tus brazos, y hasta tu torso.- como si estuviera conteniendo algo, siguió.- Solo me falta ver tu rostro. -No es justo.- dije algo triste.- Tambien quiero verte. El no respondió, simplemente tomó mi mano y la acarició. Mi corazón comenzó a palpitar muy fuerte, y me sentí extraño. ¿Que significaba eso?. -Solo se paciente. -No puedo, si hasta corrí de la terraza para dormirme y estar aquí. Me arrepentí de mis palabras, no queria que el supiera, no queria que crea que es real. -No te preocupes, yo me encargaré de encontrarte.
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