Capitulo 7

700 Palabras
Jino Odiaba el frio, pero era algo que debía soportar, me encontraba en Seúl y allí el invierno era realmente duro. Acomode mi bufanda y mi gorro de lana, mis guantes se encontraban en el bolsillo de mi abrigo, pues ellos no me ayudaban a tomar una buena fotografía. Delante de mi tenía una cafetería muy bonita, pero no se sentía como si fuera la del chico de mi sueño, simplemente no tenía su esencia.  Habia pasando toda la mañana recorriendo cafeterías, pero ninguna llamaba mi atención, también lo hice en la tarde, la noche había llegado demasiado rápido, y eso era por una parte decepcionante porque no encontré nada, pero se sentía bien saber que me encontraría con el. Le tomé una foto a esa bonita cafetería y giré sobre mis talones para volver a casa.  Me encontraba lejos de mi hogar, por lo que me subí a un autobús para volver, me senté en el último asiento cerca la ventanilla.  Admiré como caían unos cuantos copos de nieve, como las personas se abrazaban a sus abrigos y como las calles quedaban vacías, pero algo llamó mi atención. Era esa, esa era su cafetería -Chofer, ¿Puede parar?.- le grité desde mi asiento. El bus paró de golpe y abrió sus puertas, prácticamente salió corriendo de el y cruce la calle hasta llegar al lugar. "Moon" su cartel con luces de neón, lo decían todo. El corazón comenzó a latirme demasiado fuerte. Tomé aire y entré, era bonita pero no muy actual. Sus paredes tenian pósters de viejos grupos musicales, habia estantes con libros, había un candelabro en medio, la iluminación no era fuerte. Busqué una mesa cerca del ventanal y me senté. -Buenas noches señor, ¿Qué desea tomar?.- un chico se acercó a mi. Observé a esa persona, pero no era el, no podia ser el. -Un café simple por favor.- le pedí. Seguí observando a las personas del lugar, pero ninguno me recordaba a H, pero el lugar estaba lleno de el, hasta su olor. -Aqui tiene.- dijo el chico dejando una taza de café en la mesa. -Disculpa.- dije. -¿Si? -¿Puedo hablar con el dueño?. El abrió grande los ojos. - Si es que hice algo malo, háganlo saber, y me discúlparé. Reí y negué con la cabeza. - No me quiero quejar, solo necesito hablar con el dueño. -Oh, pero lamento decirle que ella no viene a este lugar. -¿Por que?.- pregunté extrañado. "Ella" repeti en mi cabeza. -Nadie la conoce.- respondió.- Si me disculpa, debo volver a trabajar. -Oh si, ve ve y gracias. El chico se alejó y yo bebi mi café... ya estaba seguro de que esté era su lugar favorito. **** Jino -¿Te gustan las luces de neon?.- le pregunté al sentirme a su lado. -Las amo ¿Como lo supiste?. -"Fui a tu cafetería".- quise decir, pero mi voz no salió. Lo intenté una segunda vez y obtuve el mismo resultado. Se sentia horrible, querer hablar y ser callado, querer expresarte y que te repriman. -¿Por que te quedas en silencio?.- su voz sonaba pacífica. -Presentí que te gustan.- contesté, sintiéndome algo molesto porque solo asi salió mi voz. Escuché una dulce risa que esfumó todo mi enojo. -¿A ti te gustan?. -Si.- le contesté alzando mi mano para tocar su rodilla. Era la primera vez que la tocaba sin su consentimiento, la primera vez que sentí unas ganas irresistible de hacerlo. -¿Te puedo contar un secreto?.- susurró. -Claro... -Dibujé tus manos. -¿En serio?. -Si. -¿Por que?.- pregunté casi sin aliento. -No lo sé aún.- hizo una pausa.- Quizás porque son bonitas. Solté aire lentamente y sonreí timido. En ese momento deseaba que el pueda verme. -Gracias. -Cuando te conozca completamente, ten por seguro que tendrás un retrato. El ambiente comenzó a ponerse calido, sentí movimientos a mi lado, y acto seguido la oscuridad cubrió mi mano, entré en pánico al no poder ver esa parte de mi cuerpo. -Pero que... No pude terminar la frase, pues esa oscuridad se convirtió en otra mano. La mano de L, sostenía la mia.
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