Elena miró el ceño fruncido del Rey y mejor decidió comentarle su molestia y lo ultimo que necesitaba era que la castigara. — No me agrada que me pidas las cosas como ordenes, ya estoy enterada de que eres el Rey por lo que no hay muchas opciones como bien sabes — Liberando su mano del agarre de él. — Comprendo, me gusta tu atención médica y quería que continuará con mi cuidado, ¿Y solo eso te molesta o hay algo más? — — Me es extraño que quiera de mis servicios sí considera que no soy una mujer que se comporta de manera adecuada según sus protocolos — — Te he ofendido por lo que logro percibir, ¿Por qué les molesta tanto cumplir con el protocolo y ser esposas como debe ser? — — No nos molesta, es solo que no nos agrada la idea de dejar de hacer lo que amamos solo por cumplir con la

