Advertencia a los Lectores:
Primero que todo, si has llegado hasta aquí permíteme agradecerte esta oportunidad.
Antes de sumergirte en esta historia de fantasía, es importante tener en cuenta lo siguiente:
Todos los personajes y eventos en este libro son completamente ficticios. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.
Te pido que no compares esta historia con otras obras. Cada autor tiene su propio estilo y visión, y es fundamental respetar la creatividad que ha dado vida a esta narrativa.
La historia incluye temas fuertes que pueden no ser apropiados para todos los lectores (como sacrificios, brujería, muertes, entre otros). Si eres sensible a ciertos contenidos, te recomiendo proceder con cautela o dejar la historia hasta aquí.
Este libro trata sobre el infierno y el cielo, pero no busca denigrar religiones ni ofender creencias. La narrativa es una exploración ficticia y no debe tomarse como un ataque a ninguna fe.
Espero que disfrutes de esta aventura única y me acompañes hasta el final.
Fuego, ardiente fuego, quema, hace cenizas, hiere…
Son las diez menos cuarto de la noche y los susurros en mi mente siguen resonando como un eco interminable. Estoy acurrucada en una esquina de mi habitación, temblando de miedo y sudando frío…
Algo acecha afuera, golpea mi puerta con ímpetu. No lo vi, pero sé que está allí, me persiguió y por ello estoy aquí.
El sonido retumbaba como un tambor ensordecedor. Cada golpe era un recordatorio de que la oscuridad no solo se apoderaba de la noche, sino también de mi mente. Cerré los ojos con fuerza, deseando que al abrirlos todo hubiera sido solo un mal sueño.
Pero el aire se volvía más caliente… fuego, ardiente fuego, quema.
Los susurros se intensificaban, parecían llamarme, invitándome a un lugar desconocido. "No hagas caso", me repetía una voz interior mientras el miedo se convertía en una sombra que se arrastraba tras de mí.
De repente, un crujido hizo que mi corazón se detuviera. La puerta seguía golpeando con urgencia, como si algo buscara entrar. Me levanté lentamente y me acerqué a la puerta, tratando de ser valiente, intentando recuperar el control sobre mi mente…
Porque era ella, la que jugaba cruelmente conmigo, la que me hacía ver cosas que no existían y escuchar susurros como una tortura. Soy débil, un pequeño ratón ante el lobo que habita en mis pensamientos.
Los golpes cesaron.
Miré fijamente a la puerta, esperando algo… Pero nada sucedió. La luz temblorosa de la bombilla parpadeaba sobre mí mientras extendía la mano hacia el pomo; el frío metal parecía quemar mi piel. Como el fuego, pero este quemaba con su frío.
Silencio. Solo mi respiración y el canto lejano de los grillos resonaban en la habitación. Esperé unos segundos para escuchar algo más, pero nada rompía el silencio. Fue en ese momento que decidí girar el pomo y cuando estuve a medio camino...
Lo escuché.
Un silbido.
Mi piel se erizó por completo; aquel silbido resonaba como una inquietante melodía. Se oía distante, como si apenas se acercara a mi habitación; y así era, porque cada vez sonaba más cerca.
Y lo reconocí; lo había escuchado antes: era el mismo silbido de una escena en *Kill Bill*. La diferencia era que este sonaba más limpio, más claro... perfecto. Aunque me pareció absurdo pensar en ello, el hecho de que proviniera de una película no disipó la angustia que sentí al saber que estaba tan cerca de mí. Solo una débil puerta de madera me protegía de lo que había afuera.
Todo a mi alrededor comenzó a arder; el aire que respiraba se volvía caliente. Todo estaba en llamas… ardiente fuego, quema todo, me hiere... Mi habitación estaba envuelta en llamas de la nada y yo estaba atrapada dentro; la puerta no quería abrirse y yo me estaba quemando.
El fuego es malo; me quema, me hiere. El fuego me asfixia; me sofoca. Y no tengo a nadie que me ayude.
Estoy sola.
Voy a morir.
Por el fuego.
Estoy muriendo.
Tirada en el suelo pude visualizar unos pies acercándose a mí; mi vista borrosa no me permitía mucho detalle, pero logré distinguir pies pálidos cubiertos por un líquido n***o y espeso.
El fuego me consumía y los golpes en mi puerta comenzaron nuevamente.
Me olvidé de todo; solo fui consciente del dolor ardiente del fuego y de los gritos desgarradores que salían de mi boca.
Estaba muriendo…
*Omniconsciente*
Le han dicho que la tierra es el basurero de aquel que habita en los cielos, un lugar donde se arroja a quienes son considerados imperfectos a sus ojos. Aquellos que se atreven a desafiar su autoridad, pretendiendo ser más poderosos y sabios, conocerán el castigo. Se dice que serán arrojados a una laguna de ardiente fuego, donde experimentarán la agonía y la soledad en su máxima expresión... sentirán como si estuvieran al borde de abrazar la muerte misma.
El ser que emane de lo más impuro no solo será rechazado y expulsado del cielo, sino también desterrado del infierno.
Porque incluso para ser un seguidor del diablo existen reglas que deben ser obedecidas
Y así, en la penumbra de la existencia, los que se atreven a desafiar el orden divino se convierten en almas en penas y errantes, condenadas a vagar entre dos mundos. No hay un lugar para ellos, ni un refugio, ni consuelo en la oscuridad. Buscan respuestas en ecos lejanos, susurros de aquellos que cayeron antes, pero solo encuentran el eco de su propia desesperación.
Se dice que aquellos que han sido rechazados por ambos reinos llevan consigo una chispa de lo divino, un eco de lo que alguna vez fueron, algo tan poderoso que si lo descubren serían capaz de acabar con el universo entero. Pero esa chispa se apaga lentamente, consumida por el rencor y la tristeza. En su búsqueda de redención, se enfrentan a sus propios demonios, al espejo que refleja no solo su caída, sino también las decisiones que los llevaron allí.
Otros son condenados injustamente por actos que no fueron cometidos por ellos mismo, solo han nacido de dos seres diferentes e impuros. Fueron concebidos por almas que se burlaron de la muerte y desafiaron el poder de una deidad. Todo sin ningún propósito... O tal vez si.
Luchan.
Algunos encuentran la manera de abrazar su dolor y transformarlo en fuerza; otros se pierden en la locura, atrapados en un ciclo interminable de sufrimiento. Pero todos comparten un destino: la búsqueda de un propósito en un mundo que los ha olvidado. En ese limbo entre la luz y la oscuridad, cada uno debe decidir si se rendirá ante su destino o si luchará por recuperar lo que una vez fue suyo.
Él la observa con burla, dando vueltas alrededor del cuerpo inerte de la chica de cabello n***o, contemplando con atención su piel pálida. Se agacha y aparta un pequeño mechón de su rostro, revelando su expresión angelical, tan pura e inocente, tan débil y frágil que podría desvanecerla con un simple toque.
Con delicadeza, la levanta entre sus brazos y camina hacia la pequeña cama en un rincón, depositando su cuerpo sobre ella con cuidado. Se aleja lentamente, manteniendo su mirada fija en ella, reflexionando sobre cuándo llegará el momento que tanto espera, cuánto tiempo más deberá aguardar.
De repente, comienza a susurrar, acercándose nuevamente a ella y hablando al oído con un tono casi poético:
—Muy en el fondo de mí... con los ojos cristalizados,
una niña alicaída, como tú, solloza—murmura casi melódicamente.
—Por su rostro caen ardientes lágrimas
de un pesar desconocido. Sin consuelo alguno, sin nadie que la abrace y le susurre un "te quiero".
»Yo no la quiero, cariño. Escuchaba a escondidas.
Para que nada nos detenga, que no nos una nada.
Ni las palabras que adornaron mi boca, ni lo que tu semilla dejó en mi vientre.
Ni el amor que un día compartimos, ni las lágrimas de aquella flor que nos unió en una noche de tormenta.
Seamos como los marineros, esos que vienen y se van.
Dejemos una promesa y nunca volvamos más.
En puerta en puerta estaremos; seremos aquellos que van y vienen.
Una noche durmamos con la muerte y nunca volvamos más.
El amor puede ser eterno, pero también fugaz.
A veces el amor desea liberarse para amar en otro lugar.
Amor dividido que llega, amor incondicional que se va«
Él continuó susurrando poéticamente; ella era sensible a aquel murmullo y comenzó a revivir, su cuerpo moviéndose como si se quejara. Él cantó y ella escuchó; melancólica, sus facciones estaban bañadas de una suprema dulzura.
—Él la amaba o quizás solo era otra obsesión... eso nunca lo sabrás. Por donde ella caminaba, él seguía su mirada y sostenía su dolor.
»Sus ojos brillantes y tenebrosos parecían lagos profundos de misterio que lo adoraban; bajo la luz de la luna en el bosque, ella danzaba desnuda frente a las llamas de una ardiente fogata«
Se alejó de ella y la miró una última vez; sus pies descalzos recorrieron la habitación explorándola hasta que sus ojos se posaron en un antiguo libro. Lo observó detenidamente, sorprendido, antes de volver a mirar hacia ella. Se acercó una vez más para sellar su visita susurrándole:
—Debes continuar leyendo ese libro si quieres conocer la verdad.