Dalia La llamada llegó en medio de la noche, estaba en casa, tenía un mal presentimiento, el tono del teléfono me saco de mis pensamientos , al ver el número desconocido sentí una punzada de preocupación, contesté sin darle muchas vueltas —Señora Hernández—la voz al otro lado era firme, profesional, pero también cargada de algo que no logré identificar al principio. —Sí, soy yo. ¿Quién habla? —respondí, mi tono ya tenso, como si supiera que algo no iba bien. —Soy el oficial de policía García, de la unidad de emergencias. Su hija, Dafne Valdés, ha sido herida. Está en camino al hospital. No pude procesar lo que escuchaba. El teléfono resbaló de mis manos, y mis piernas temblaron, incapaces de sostenerme. Mi hija… mi hija herida. El resto de las palabras del oficial me llegaron a travé

