Samantha El olor cargado de humedad, sudor y desesperación era insoportable. Pero lo único que realmente me consume es la sensación de su piel aún grabada en la mía, el eco de sus palabras resonando en mi cabeza como un veneno dulce e implacable. ¿Qué hice? si papá se llega a enterar de esto me matará. Me aferro a la sábana, como si pudiera envolverme en ella y desaparecer, como si pudiera borrar lo que acaba de pasar. Mi pecho sube y baja con cada respiración entrecortada, mi mente un torbellino de emociones y pensamientos caóticos. Esto estuvo mal. Pero… ¿por qué no me contuve? Cierro los ojos con fuerza, intentando recordar el momento exacto en el que crucé la línea. En qué instante mi miedo se convirtió en deseo, en qué segundo mi mente dejó de gritar y mi cuerpo decidió entregar

