Dafne No podía aguantar más. La presión en mi vejiga era insoportable. Desde que me trajeron aquí, no había orinado porque cada vez que Joe se quedaba a observarme, jugaba con su encendedor, encendiéndolo y apagándolo sin parar, sin quitarme los ojos de encima. Parecía aburrido. El otro, al que llamaban "Navaja", siempre estaba afilando su arma con calma. Ese sonido metálico me ponía la piel de gallina, sobre todo por las miradas que me lanzaba mientras lo hacía. Ahora era mi oportunidad. Ambos estaban arriba. Con el miedo haciendo que mi cuerpo temblará, busqué un rincón donde pudiera orinar. Llevaba demasiado tiempo aguantando, y ahora que estaba sola, no podía desaprovechar la oportunidad. Mis piernas temblaban, mi respiración era agitada, y cada ruido a mi alrededor me hacía contene

