DAFNE Mi respiración se volvió pesada. Cada mirada era un peso sobre mis hombros, una presión constante sobre mi pecho. Me evaluaban. Me estudiaban. Esperaban algo de mí. Algo que no sabía si podía dar. Mis manos estaban sudorosas. Intenté limpiarlas sobre la tela de mi ropa, pero no sirvió de nada. La sensación pegajosa persistía, recordándome que no pertenecía aquí. Mi instinto gritaba que buscara un punto de apoyo. Algo, lo que fuera, que me hiciera sentir menos vulnerable. Y, como si fuera un acto reflejo, escaneé la multitud. Mi corazón latía con fuerza, con desesperación, mientras mis ojos recorrían cada rostro, cada silueta, buscando el suyo. Buscando a él. Pero no estaba. Y sabía lo que eso significaba. El vacío en mi estómago se convirtió en un abismo cuando susurré s

