Buen corazón El ronroneo de un motor grande e increíblemente estridente se escuchó en todo el valle. Era nada semejante a los ruidos que todos estaban acostumbrados a escuchar, sin embargo, todos sabían que un gran vehículo se acercaba. Era uno de esos meses secos y calientes tan característicos del área donde se ubicaba el pueblo. El lugar estaba tan tranquilo como podría estarlo. Ni siquiera los pájaros visitaban la zona por esos días, si acaso; se notaría actividad en las tardes, cuando el viento aparecía para ofrecerles temperaturas más bajas. El chirriar de los insectos en la noche también había disminuido o había menos criaturas o el mismo número de ellas sufría del igual modo que todos, y no querían gastar energía sabiendo que también les daría sed, si acaso existe tal necesidad p

