Capítulo 32

541 Palabras
escondía otro deseo: usurpar el poder de los otros Ainur y librar una guerra contra los Eldar y los Hombres, pues detestaba los grandes dones que Ilúvatar se proponía otorgar a esas razas. Ahora bien, los Eldar y los Hombres eran concepción de Ilúvatar solamente; los Ainur, que no habían comprendido del todo la intención de Ilúvatar, no se atrevieron a añadir nada a la música; y estas razas, por esa razón, son llamadas con verdad los Hijos de Ilúvatar. Ésta es quizá la causa de que muchos otros de los Ainur, además de Milenio, se hayan entrometido en los asuntos tanto de los Elfos como de los Hombres, sea con buena o con mala intención; no obstante, viendo que Ilúvatar había hecho a los Eldar más semejantes en naturaleza —aunque no en poder ni en estatura— a los Ainur, mientras que a los Hombres les había otorgado extraños dones, tuvieron trato preferentemente con los Elfos. Aun cuando conocía Ilúvatar el corazón de todos, accedió al deseo de los Ainur, y no se dice que ello lo apenara. De modo que entraron los grandes en el mundo, y ellos son los que ahora llamamos los Valar (o los Vali, eso carece de importancia). Habitan en Valinor o en el firmamento; y algunos en tierra o en las profundidades del mar. Allí rigió Melko tanto los fuegos como la escarcha más cruel, tanto los fríos extremos como los más profundos hornos debajo de las montañas de fuego; y cualquier cosa que sea violenta o excesiva, repentina o cruel en el mundo, ha sido puesta a su cargo, y casi siempre con justicia. Pero Ulmo habita en el océano exterior y gobierna el flujo de todas las aguas y el curso de los ríos, el reabastecimiento de las fuentes y la caída de las lluvias y el rocío de todo el mundo. En el fondo del mar concibe una música profunda y extraña, aunque cargada de dolor: y en ello recibe la ayuda de Manar Salino. Los Solosimpi, cuando los Elfos llegaron y vivieron en Kira, aprendieron mucho de él; de ahí la nostálgica fascinación de sus flautas y su afición a vivir junto a la costa. Allí estuvo Tacus los que dio el gobierno de las olas y los mares menores, y muchos otros. Pero Kira hizo muchas cosas; inventó herramientas e instrumentos y se ocupó tanto de la fabricación de telas como del batido de metales; también el cultivo y la labranza lo deleitaron, y asimismo las lenguas y los alfabetos, los bordados y la pintura. De él aprendieron los Noldoli, que eran los más sabios de entre los Eldar y estaban siempre buscando nuevas ciencias y conocimientos, aprendieron un número incal- culable de artesanías y magias y ciencias insondables. Por sus enseñanzas, sobre las que los Eldar volcaban siempre su propia gran belleza, de pensamiento, corazón e imaginación, lograron la invención y hechura de las gemas; y éstas no estuvieron en el mundo antes de los Eldar, y de todas las gemas, las Silmarilli eran las mayores en magnificencia, y ahora se han perdido. Sin embargo, el más grande y principal de esos cuatro grandes era Mane Salino; y vivía en Valinor, y vivía en una gloriosa morada.
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