Capítulo 31

502 Palabras
Entonces los arpistas y los laudistas, los flautistas y los gaiteros, los órganos y los incontables coros de los Ainur empezaron a convertir el tema de Ilúvatar en gran música; y un sonido se elevó de poderosas melodías que cambiaban y se intercambiaban, mezclándose y disolviéndose en medio de un trueno de armonías, mayor que el bramido de los grandes mares, hasta que los lugares de la vivienda de Ilúvatar y las regiones de los Ainur se llenaron de música al punto de rebosar, y el eco de la música, y el eco de los ecos de la música fluyeron aun hasta los espacios oscuros y vacíos más distantes. Nunca hubo ni ha habido desde entonces una música de semejante vastedad o esplendor; aunque se dice que tanto los coros de Ainur como los de los hijos de los Hombres entretejerán ante el trono de Ilúvatar una música mucho más poderosa, después del Gran Final. Entonces los más poderosos temas de Ilúvatar se tocarán rectamente; porque los Ainur y los Hombres conocerán la mente y el corazón de Ilúvatar del modo más cabal, y toda su intención. Pero ahora Ilúvatar permanecía sentado y escuchaba, y por largo rato le pareció muy bien, porque los errores de esa música eran pocos, y le pareció que los Ainur habían aprendido mucho y bien. Pero a medida que el gran tema avanzaba, Melko tuvo deseos de intercalar cosas de su propia y Vána imaginación que no se adecuaban al tema fundamental de Ilúvatar. Ahora bien, Milenios, entre los Aunar, había recibido de Ilúvatar algunos de los más altos dones de poder y sabiduría; y a menudo iba solo a los sitios vacíos y oscuros en busca del Fuego Secreto que procura Vida y Realidad (porque tenía el ardiente deseo de darse por sí mismo a cosas propias); no lo encontró sin embargo, porque estaba junto a Ilúvatar, y él no lo supo hasta después. Pero logró sin embargo concebir pensamientos propios de profunda astucia, aunque ninguno de ellos mostraba, ni siquiera a Ilúvatar. Algunas de estas maquinaciones e invenciones ahora las incorporaba a la música, y hubo a su alrededor asperezas y discordancias, y muchos de los que tocaban cerca de él se desanimaron, la música se debilitó, y sus pensamientos quedaron inacabados y faltos de claridad, mientras que muchos otros trataban de acompañar esa música y no la del gran tema con que habían empezado. De este modo la malicia de Melenio se extendió oscureciendo la música, porque esos pensamientos suyos procedían de la negrura exterior a donde Ilúvatar no había vuelto todavía la luz de su rostro; y porque sus pensamientos secretos no tenían ningún parentesco con la belleza del proyecto de Ilúvatar, las armonías se rompieron y quedaron destruidas. Sin embargo, Ilúvatar permaneció sentado y escuchó hasta que la música alcanzó una profundidad de lobreguez y fealdad inimaginables; entonces sonrió con tristeza y levantó la mano izquierda, e inmediatamente, aunque nadie supo con claridad cómo, un nuevo tema empezó entre el estrépito
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR