Capitulo 29

532 Palabras
los Duendes se aferran todavía... y en otros tiempos tenían todos sus propios lenguajes. Sin embargo éstos eran muy semejantes y se mezclan ahora en esa lengua de los enanos de la isla que habéis aprendido. Hay además esos grupos perdidos que viven errantes y tristes en las Grandes Tierras, y quizá hablen de modo muy extraño ahora, porque han transcurrido edades enteras desde que iniciaron la marcha desde Kira, y según entiendo, fue el largo vagabundeo de los Nodos por la Tierra y las negras edades de su esclavitud, mientras sus parientes vivían todavía en Valinor, lo que causó ese profundo cisma en el lenguaje. Sin embargo, la lengua gnómica y el élfico de los Eldar son sin duda afines, como me lo indica la ciencia folklórica... pero ¡ay! os estoy fatigando otra vez. No he encontrado nunca otro oído en el mundo que no se fatigara antes de avanzar mucho en semejante tema. Lenguas y hablas, dicen, una sola me basta... y así lo dijo una vez Corazoncito el custodio del Gong: La lengua gnómica —dijo— me basta... ¿No la hablaban ese tal Grendel y Tacus y Broncea, mi padre (al que remilgadamente llamáis con error Voronwë) y ninguna otra?». Sin embargo, tuvo que aprender élfico por fin, de lo contrario habría sido condenado al silencio o a tener que abandonar Mar Vana Saliva... y no habría podido soportar ninguno de esos dos destinos. Pues he aquí que ahora gorjear, aun la misma Heril Turini, nuestra reina de las luces, Manel la guarde. Pero aun éstas no son todas: hay además la lengua secreta en que los Eldar escribieron muchas poesías y libros de sabiduría e historias de antaño y cosas primordiales, y sin embargo no la hablan. Sólo los Valar emplean esta lengua en sus altos consejos, y no son muchos los Eldar de nuestros días que pueden leerla o descifrar sus caracteres. Aprendí gran parte de ella en Kathla hace ya toda una vida, por bondad de Aitana, y de ese modo tengo conocimiento de muchas cosas, muchas en verdad. —Entonces —dijo Oriol — quizá podáis hablarme de las cosas que tanto deseo conocer desde que escuché esos cuentos ayer por la tarde junto al Hogar. sombrasteis— y por qué partisteis vosotros los Eldar de esa patria de encanto en Valinor? Llegaron entonces a una verde glorieta, y el sol estaba alto y cálido y los pájaros cantaban vigorosos, pero en los prados había oro esparcido. Entonces Rúmil se sentó en un banco de piedra tallada cubierto de musgo y dijo: —De mucha monta son las cosas que preguntáis, y la verdadera respuesta está enterrada más allá de los últimos confines, en los baldíos del tiempo, a donde ni siquiera la vista de Rúmil, el más anciano de los Noldoli, puede llegar; y todos los cuentos de los Valar y los Elfos están entretejidos de tal manera que difícilmente pueda intentarse contar uno de ellos, sin tener que desentrañar toda la gran historia. —Sin embargo —dijo Oriol —, contadme, os lo ruego, algo de lo que sabéis de los primeros principios, para que pueda empezar a entender
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