—¡Bonjour! —saludó Charlotte apenas la puerta se abrió, fingió una alegría que no sentía y dibujó una sonrisa que no llegó a sus ojos y no pasó desapercibido para Mía. —Hola bonita —dijo besando sus dos mejillas, no supo por qué, pero sí que Charlotte lo necesitaba y con urgencia. —Donovan y yo terminamos —dijo Charlotte sin poder contenerse. —¿Qué? —Lo que escuchas, Donovan no puede estar en una relación con una mujer que le miente, ni siquiera me dejó explicarle las razones y tampoco voy a insistir —dijo apartándose del abrazo de Mía. —Pero lo amas, Charlotte, puedes intentarlo, o puedo explicarle las cosas. Después de todo lo hiciste para protegernos —se ofreció Mía, le dolía verla sufrir. —No voy a negarte que lo amo, pero quizás sea mejor así. Donovan no será mi punto débil, sin

