Dos meses de felicidad no podían durar para siempre y de alguna manera todos lo sabían, pero no tenían el conocimiento de cómo y cuánto podría afectar sus vidas de la manera que hasta ahora conocían. Lamentablemente hay secretos que no duran para siempre porque nada puede esconderse entre el cielo y la tierra y las cosas cuando están destinadas a suceder, suceden sin que nadie pueda hacer algo para impedirlo. Y todo comenzó esa mañana, cuando Harry entró como un huracán a la oficina provocando que Charlotte se sobresaltara por la brusquedad del acto y eso no era lo peor para la joven, sino ver el enojo tatuado en el rostro del abogado. —¿Qué sucedió? — preguntó, Charlotte se apresuró a cerrar la distancia entre ellos, porque algo le decía que nada bueno había sucedido. —Jordán está muert

