Lo quedo mirando, no quiero que me regañe y me haga sentir mal. —¿Sobre qué? —pregunto, él se acerca un poco más. —De nosotros —dice, ¿de nosotros?, ¿siquiera hay un nosotros?—. Lo del beso —dice y mi corazón se parte, probablemente quiera decirme lo horrible que fue y que no quiere que me acerque más a él. —¡No quiero oírte! —digo y miro hacia otro lado, pero él se acerca más a mí y me tomó del mentón obligándome a mirarlo a la cara. —¡Pues vas a tener que hacerlo! —dice. Sus ojos arden, ¿de que?, no sé. Me es imposible leer algunos sentimientos de Alonso y eso es lo que más me llama la atención de él. —¡Si no quiero no me puedes obligar! —dijo a punto de llorar, no puede obligarme a escuchar eso que estoy segura va a matar más mi alma. Trato de dar vuelta mi cabeza pero su mano no m

