Luz y Oscuridad

1239 Palabras
Dania. Mi pecho sube y baja con agitación, no recuerdo si alguna vez llegué a correr de esa manera tan desesperada, no tengo idea de porque lo perseguí, pero fue una reacción que mi cuerpo adopto de repente, si lo hubiera alcanzado probablemente lo hubiera golpeado, abofeteado que sé yo... el sentimiento de molestia es tan grande, ¿Cómo pudo hacer algo así? Siento enojo al igual que cuando soy testigo de las mentiras de mi madre. Cuando lo vea de nuevo voy a... no sé, pero algo le voy a hacer y estoy segura de que volverá, uno no puede deshacerse de las cucarachas con tanta facilidad. — Hola, Dania, buen día, ¿vienes a las confesiones?- parpadeo varias veces y me paro firme, el padre esta al lado de mí, tiene una gran sonrisa en el rostro, de pronto me siento apenada de estar mirando fijamente en dirección a ese edificio del pecado. — Si, así es... - me aclaro la garganta y volteo a verlo. —Te miré persiguiendo a un muchacho.- los ojos castaños del padre se van en dirección al edificio que yo estaba viendo, de pronto me siento atrapada, y que la cara me está hirviendo, llevo mi dedo índice al cuello de mi sudadera y comienzo a tirar de ella como si la tela me asfixiara. — Él... no es nadie, ni lo conozco, solo es un pesado, un acosador... Comienza a caminar al interior de Iglesia, yo me encamino para seguir su ritmo. — Ya veo... ¿Él te ha hecho insinuaciones pecaminosas?.- me quedo pensativa, tratando de volver al pasado, pero creo que no, no lo ha hecho. — No que recuerde, solo se me ha acercado un par de veces y lo único que quería era saber mi nombre y ser mi amigo.- el padre sonríe de manera amplia, pero sus ojos están algo entrecerrados por la edad así que se me dificulta ver sus ojos y notar algo en su mirada. — Eso es bueno no te parece.- ¿Bueno? Levanto ambas cejas. — No lo creo padre, él y yo somos como el agua y el aceite, solo mire en que lugar se acaba de meter, la luz y la oscuridad no se llevan. — Permíteme protestar querida, la luz y la oscuridad sí, son muy diferentes, pero se complementan de cierta manera, así como el sol y la luna, la tierra necesita de ambas.- entramos al templo, él se sienta en una de las bancas y yo hago lo mismo. — En nosotros mismos existen ambas, cohabitan en nuestro interior, algunos tienen más luz en ellos, en otros hay más oscuridad, pero no te dejes llevar por las apariencias, recuerda que las polillas son animales de la oscuridad y se ven atraídos hacia la luz. Arrugo la frente, durante varios segundos, ¿Qué es lo que me está queriendo decir el padre? ¿Qué ese sujeto se ve atraído a mi luz como una polilla? Dudo que eso pueda interpretarse como algo bueno. — Dudo que ese hombre pueda cambiar. — Todos podemos cambiar, si nos lo proponemos claro... Me niego a ser yo la persona que trate de llevar a la luz a ese ser diabólico, de solo imaginarme estando cerca de él más de 5 minutos siento como se me revuelve el estómago y se me alteran los sentidos, pero... de solo pensar que sea una señal del destino, que el señor lo puso en mi camino por alguna razón y yo me estoy negando a servir su mandato un escalofrío me recorre el cuerpo. ˜˜˜˜˜˜˜˜˜ Llego a casa pensativa, me confesé y ahora si con el padre, de solo pensar en lo que hizo ese cabeza hueca me va a dar algo... pero por lo menos con lo que respecta a mis padres me siento un poco más tranquila, con lo que tiene que ver con mi padre no más mentiras, eso es fácil, en tanto a mi madre... debo de pedirle perdón por hablarle de esa manera, el padre me dijo que lo hiciera por mí, así que aquí voy... En vez de ir a mi habitación voy directo a la cocina en donde escucho ruido, es muy poco probable que sea mi padre, a esta hora comúnmente no está en casa se encuentra trabajando, y el personal de limpieza lo veo muy pocas veces en horarios que no corresponden con el de ahora. Cruzo la entrada y ahí esta ella, con la mirada baja mientras revuelve con la cuchara el contenido humeante de su taza, ella levanta la mirada a donde estoy, cuando sus ojos se encuentran con los míos los baja de inmediato. — Dania, aún no llegan los empleados para hacer de comer, pero si ya tienes hambre hay algunas cosas en la alacena como galletas y eso. - me acerco a donde ella esta, nos separa la alta barra de la cocina, cuando nota que solo me he quedado ahí parada sin hablar levanta la mirada. — Lo siento... lamento haberle levantado la voz ayer y... tomado su brazo en el aire, yo... lo hice por mero impulso, está mal y lo sé, no busco justificar mis malas acciones, pero últimamente siento que me ahogo lentamente con todo y me sentía asfixiada. Ella saca la cuchara de su taza y la pone a un lado en un plato pequeño, deja su mano en ese sitio, no se mueve ni dice nada por el momento y creo que no lo hará, de verdad quería hacer las pases con ella, no quería estar en guerra con mi madre, pero en el fondo sabía que esto no saldría del todo bien, doy un paso para alejarme, pero su voz me detiene. —No tienes por qué disculparte, solo me dijiste la verdad, no fui buena madre en el pasado y no lo estoy siendo ahora, yo soy la que debería de disculparme contigo, y ser más empática con tu sentir, no pensé en que mis acciones te estaban complicando la vida y cuando me lo dijiste me negué a escuchar. Lo siento en verdad. Noto la culpa y el dolor en su voz, no pretendía hacerla sentir mal y abrir sus heridas del pasado que con el trascurso de tantos años no habían sanado en su totalidad, llevo mi mano a la de ella, por fin levanta el rostro y nuestras miradas se unen. — Te perdono mamá. ¿Qué te parece si comenzamos de nuevo?.- ella me sonríe, con esa dulzura que no había vuelvo a ver desde hace tiempo, la misma de cuando llegué a casa por primera vez. — Me parece bien, aprovechando tengo algo que decirte... hay una cafetería no muy lejos de aquí, conozco a la dueña y bueno necesitan una cajera, le hablé sobre ti, le dije que es tu primer empleo y no tienes experiencia, ella está dispuesta a enseñarte, si quieres... Abro mucho los ojos y separo los labios, no... no tengo palabras, los ojos se me llenan de lágrimas, fui demasiado dura con ella, las lágrimas se me escapan de los ojos, ella se aleja de mi mano para rodear la barra y venir a mi encuentro, la abrazo con fuerza y lloro sobre su pecho, este proceso de adaptación fue muy difícil, pero espero que de ahora en adelante, todo vaya mucho mejor.
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