Rechazado

1295 Palabras
Alessandro. Esta vez Stefan no me permitió divertirme un poco, tuve que estar presente en la reunión improvisada creada solamente para que Stefan anunciara que ahora yo estaría a cargo de esta negociación, no quiero responsabilidades, estoy muy chico aún. — Stefan estoy muy chiquito para estar a cargo. - le digo en lo que empujamos las puertas para salir del club, él solo resopla. — Pero para andar de v***a loca si eres muy mayorcito ¿no? — No compares Stefan, por andar de v***a loca no hay riesgo de que me maten de un tiro. - él pone los ojos en blanco. — Estoy seguro de que sigues vivo porque ni en el cielo ni en el infierno te quieren. Sonrío, miro al frente y la sonrisa se me borra y no precisamente por falta de felicidad, sino de... ¿Emoción quizás? La misma chica del día anterior está parada junto con otras más en la entrada de la iglesia, el lugar está más solitario que el día de ayer, es mi oportunidad. — Mira y aprende... quizás así puedas conseguir que Renata te quiera poquito. - comienzo a caminar en dirección a ellas. — Alessandro no la friegues... te ganarás el infierno si te metes con chicas religiosas, por llevar sus almas a la perdición, trae tu trasero para acá. — Oh quizás su señor me mandó porque una rezó por mí para que llegara a su vida. Stefan se lleva la mano al rostro, pero permanece ahí en su lugar, me acerco a la multitud, pero solo una de ellas es mi objetivo principal, la chica es un tanto más baja que Renata, su piel es pálida, tiene unos preciosos ojos verde profundo y un cabello castaño claro, me recuerda a un caramelo, lleva un suéter muy holgado y unos jeans ajustados que moldean a la perfección sus piernas. Llego a donde están, pregunto sus nombres esperando ansioso por que llegue el turno de conocer de él ella, todas me miran con fascinación, estoy acostumbrado a esas miradas, pero cuando llego a esos ojos verdes me topó con una mirada extraña. No me admira, me está analizando, como si en lugar de deleitarse con mi atractivo buscara imperfecciones "Oh linda, no encontrarás ninguna" Llega su turno para hablar y se queda callada, claramente hipnotizada por mi atractivo. — ¿Y tú? ¿Cuál es tu nombre, bombón? - le hablo para que ponga los pies sobre la tierra. "Sí. Princesa, soy real" — Que te importa... Nos vemos el siguiente lunes. Ella se da vuelta para marcharse y esas palabras tienen en mismo efecto en mí que un maldito puñetazo en medio del rostro, comienza a alejarse... esto no es posible, miro a donde esta Stefan y está riendo. Mierda ¿de verdad miro hasta allá? Ninguna mujer me había hablado esa manera... oh bueno, quizás es una nueva táctica, quiere hacerse la interesante, mi mirada se clava en su espalda y baja, un perfecto trasero redondeado se amolda a sus jeans, las mujeres son las que vienen a mí, pero sin quererlo mis piernas se mueven para seguirla. — Oye "Que te importa" es un nombre muy agresivo para una chica tan bonita como tú. La persigo, estoy a punto de llegar a ella cuando de pronto se detiene de golpe y tengo que hacer equilibrio para no chocar contra ella. Aunque quizás sentir el buen tamaño de mi m*****o dormido la haga cambiar de opinión, pero en cuanto ella se gira para verme me doy cuenta de que hubiera sido un error gravísimo, me hubiera arrancado una extremidad. — ¿Qué es lo que quieres? Si voz deja muy en claro su molestia, me impresiona que ni siquiera intente disimularlo, me mira como si fuera la peor cosa con la que se ha topado, como si yo fuera una asquerosidad que han pisado sus zapatos, arrugo la frente, este trato hacia mí por una mujer me resulta ajeno y desconcertante; ni siquiera Renata fue tan... agresiva. Ella pone sus manos sobre sus caderas, me mira esperando una respuesta, una respuesta que no tengo. ¿Qué es lo que quiero? ¿Por qué la estoy siguiendo? Ni puta idea, ni siquiera yo lo sé, nunca antes había perseguido a una, tengo mujeres a mi disposición sin tener que hacer el mínimo esfuerzo para buscarlas, pero esta vez... — Solo quiero ser amigable, quiero saber tu nombre. - ella levanta una ceja — Bueno, pues yo no quiero ser tu amiga, así que no tiene caso que sepas mi nombre, hasta nunca. Me vuelve a dar la espalda, una gran frustración me golpea el pecho ¿Cómo es que esta chica me está ignorando? ¡A mí! Sin pensármelo camino más rápido y me pongo en medio de su camino, ella se detiene y su mirada me deja ver que estoy llegando al límite de su paciencia, pero no sé por qué no puedo apartarme y solo dejarla que me ignore. — Veo que no sabes cómo lidiar con el rechazo o tal vez solo sea que eres un acosador. — Ni una de las dos. - oh bueno, quizás la primera sí. — Solo quiero saber tu nombre, es todo.- ella suspira, dándose por vencida... la tengo. — ¿Si te lo digo vas a dejarme de molestar? — Te lo prometo. - ella parece dudar, le regalo una de esas sonrisas que hacen que le tiemblen las piernas a cualquier chica y le guiño un ojo, pero en lugar de que evite mi mirada nerviosa, sonría o se sonroje, entrecierra los ojos y me mira con desconfianza. — Lili... mi nombre es Lili, ahora déjame en paz. Sigue caminando y me toca ver su bonito trasero contonearse mientras se aleja y desaparecer por una esquina... me muerdo el interior de la mejilla, no sé por qué, pero siento que eso fue muy fácil, Lili... Me acerco al grupo de chicas que había dejado atrás, al verme acercar todas ellas abren los ojos y tienen todas, esas miradas que estoy acostumbrado a ver en los ojos de las mujeres, pero ninguna de esas miradas estaba en los ojos de ella. — Una pregunta, la chica que se acaba de ir ¿de verdad se llama Lili? - una de ella separa los labios, impresionada — No. - hago una mueca, me mintió... hizo eso para que la dejara en paz. — Ella se llama... Levanto la mano para que a chica calle, le sonrío y noto como sus mejillas se sonrojan. — No me digas, lo averiguaré por mí mismo, que tengan bonita tarde señoritas. Me alejo de las chicas y voy de regreso a donde Stefan me espera, tengo una extraña sensación clavada en el pecho, es muy parecido a cuando pierdo una partida de cartas o fallo en algo en que me he propuesto, me mintió, me evitó... ninguna mujer había hecho eso ¿Por qué? El sonido de una cámara me hace levantar el rostro Stefan acaba de tomarme una foto. — ¡Oye! ¿¡qué haces...?! - él comienza a reír divertido para después teclear en su celular. —Sabía que este día llegaría tarde o temprano, guardaré en mi calendario a este como el día que una chica mandó a la mierda a "Cupido". - el que lo diga en voz alta me molesta más. — desde aquí pude ver el odio en su mirada, rayos, te dio la espalda y te ignoro como si no fueras más que un perro callejero lleno de sarna. — Ya cállate y vamos a casa... Espeto molesto, él solo comienza a reír más... ninguna mujer rechaza a Alessandro Lombardi, solo es cuestión de tiempo para que caiga.
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