Escucho que me hablan en la lejanía, estoy casi quedándome dormido cuando siento una sacudida, abro los ojos sobresaltado, para encontrarme con Zander delante de mí.
―Ay, me asustaste ―le digo tocándome el pecho, volviendo a cerrar los ojos que siento pesados.
―Levántate, debes ducharte, tomar algo para bajar lo ebrio que te ves ―dice autoritariamente, dejando la bolsa con lo que supongo son las cosas de la farmacia, sacando un par de cosas.
―Cinco minutos más ―murmuro sintiéndome muy cansado, comienzo a girarme para darle la espalda cuando siento que me levanta, pero no en brazos, sino que comienzo a flotar, me atrae hasta él, abro los ojos sorprendido, él me mira severo para hacerme entender que debo apresurarme.
―Tu padre estará aquí en media hora, ¿quieres que vea que estás borracho? ―pregunta mostrándose un poco molesto, intento apoyar mis pies en el suelo pero él hace que esté a la altura de sus ojos, él al ser más alto que yo no puedo ni rozar mis pies con el piso.
―No ―respondo imaginando lo que podría pasar.
―Eso pensé, ahora vas a subir, vas a entrar al baño y te darás una ducha, si no bajas en diez minutos subiré por tí, ¿me oíste? ―Esta siento muy autoritario ahora mismo, me sorprende un poco, asiento con la cabeza mirándolo perplejo―. Ahora no haces chistes, ¿eh? ―se burla de mi silencio.
―No, señor ―respondo intentando no soltar una carcajada, mirando su rostro serio me dan muchas ganas de hacerlo pero sé que se molestará si me río en su cara.
Él me mira entrecerrando los ojos, mostrando molestia ante mi broma, debería estar intimidado pero no lo estoy, debe ser el alcohol quien me hace actuar tan valiente. Formo una línea con mi boca reprimiendo una risa, mirándolo un poco juguetón, él suspira relajando su expresión, siento que comienzo a bajar pero al tocar el suelo todavía siento que una fuerza me sujeta para no caer, que si no estuviera hubiera acabado en el suelo.
―Apresúrate, hablo en serio ―dice serio pero no tan severo, hasta puedo alcanzar a ver una media sonrisa y sus ojos reflejan burla. Estoy levantando mi mano para hacer un saludo militar cuando me interrumpe―. Lo dices y te duchas con agua fría ―amenaza dejándome con la boca abierta cuando me detengo para escucharlo.
―Bueno ―digo sin más, bajando mi mano rápidamente. La fuerza se hace más débil alrededor que debo hacer fuerza en mis piernas para no caer.
Me dirijo a las escaleras para comenzar a subirlas lentamente, aún siento que todo da vueltas, tengo que sujetarme de la barandilla para no rodar por las escaleras, veo sorprendido como Seth pasa corriendo a mi lado escaleras arriba, claro, él no está borracho, pero al menos David ha trascendido.
──────────── ⊰ § ⊱ ────────────
―Cinco minutos ―suelto un pequeño grito del susto cuando escucho la voz del Arconte, creyendo que ha entrado al baño miro a todas partes, pero luego caigo que ha hablado en mi mente.
―Ya voy ―digo pesadamente, las ganas de dormir persisten― ¿es normal que quiera vomitar? ―pregunto comenzando a sentir como mi estómago se revuelve. Cierro el paso de agua y me quedo quieto.
―¿Quieres vomitar? ―pregunta preocupado―, bueno, pues déjalo salir ―dice no tan seguro.
Me quedo quieto pensando si sí sale o no, estiro la mano para alcanzar la toalla, casi resbalando en el intento, aguantando un poco las ganas de devolver me enrollo en la toalla antes de salir a trompicones hasta llegar el inodoro, levanto la tapa y me dejo fluir.
―Eso es, déjalo salir ―me asusto cuando siento una mano en mi espalda, me detengo para voltear a ver encontrándome con el Arconte al lado mío, dándome ánimos para vomitar. Rápidamente me limpio la boca y bajo la tapa para ocultar mis desechos, jalando la cadena para que se vaya todo.
―Estoy bien ―intento levantarme pero entre agarrar mi toalla y mantener el equilibrio se me complica hacerlo.
―Te ayudo ―murmura Zander sujetándome por los hombros ayudándome a levantarme, me siento en la tapa del inodoro, con la toalla suficientemente grande como para rodear todo mi cuerpo.
―¿Cómo te sientes? ―pregunta mirando que me quedo quieto, viendo a la nada.
―Un poco mareado, con náuseas y… ―digo un poco adormilado, sujeto mi estómago cuando siento dolor― mi estómago me duele.
―Es por el alcohol y el picante, traje algunas cosas para eso, anda, cámbiate ―apunta hacia la encimera del lavamanos, giro la cabeza y me encuentro con ropa perfectamente doblada, ¿yo la metí aquí? ―yo la traje ―responde ante mi cara de confusión, comprendiendo asiento con la cabeza, me levanto sujetándome de la encimera y sin pensarlo mucho dejo caer la toalla, tomo la ropa interior y me la pongo a trompicones debido a mi desequilibrio, me pongo rápidamente la playera y unos pantalones de chándal. Miro el espejo para observar mi reflejo y me quedo inmóvil con los ojos muy abiertos, miro como Zander me regresa la mirada a través del espejo, con una sonrisa burlona. Me giro sin cambiar mi expresión de sorpresa.
―¿Cu-cu? ―tartamudeo― ¿Po-por qué sigues aquí? ―consigo preguntar dándome cuenta de lo que ha pasado.
―Estaba cuidando que no te tropezaras ―responde con su sonrisa aún extendida en su cara,
―Pe-pero… ―continúo perplejo― ¡¿Por qué no avisas?! ―pregunto reaccionando a lo sucedido, siento que hasta lo borracho se me ha quitado y todo.
―Lo siento ―se disculpa casi en todo burlón, su mirada y su sonrisa hacen que me ponga nervioso y, por lo tanto, que sienta mis mejillas calientes―, no vi nada, lo juro ―pronuncia ante mi silencio, su mirada fija en mis ojos hace que mi corazón se acelere.
―Oh, menos mal ―murmuro sarcástico―, bueno, ya estoy bien, puedes salir ―digo señalando la puerta. ¿Estaba tan distraído que no me di cuenta que estaba presente? Definitivamente ahora odio mucho el alcohol.
―Bien ―dice mientras me da una rápida mirada por todo mi cuerpo―, apresúrate, se hace tarde ―su tono deja de ser severo y mando como hace unos minutos allá abajo para pasar a ser burlón y juguetón.
―Sí, sí ―digo asintiendo rápido con la cabeza, deseando que ya se vaya antes de convertirme en un tomate con patas, él en cambio parece disfrutar de mi nerviosismo.
―Cinco minutos ―dice antes de girarse hacia la puerta y salir sin más. Suelto todo el aire que estuve conteniendo, manteniéndome quieto analizando la situación. Pero, ¿qué ha pasado? y, ¿por qué me puse tan nervioso?, él también es un chico, ¿no?
Dejando de lado la vergüenza de haberme desnudado frente a él, “¡j***r, me he desnudado frente a él!”, no puedo evitar pensar; me acerco de nuevo al lavamanos, me miro al espejo y casi me pongo más rojo de lo que ya estoy. Me echo agua en el rostro tratando de desvanecer mis mejillas coloradas; tomo mi cepillo de dientes para lavarlos e intentar que no me huela más a alcohol.
No vuelvo a beber alcohol en mi vida
Salgo del baño, asomándome antes a la habitación buscando a Zander, no lo veo por ninguna parte así que suspirando salgo.
―¿Te sientes mejor? ―me asusta la pregunta de Seth, me giro sobresaltado hacia él, está sentado a un lado de la puerta del baño, por estar buscando al Arconte no lo vi ahí.
―Bien, bien, estoy bien ―digo un poco más exaltado de lo que quería.
―¿Seguro? ―pregunta entrecerrando sus ojos, sólo asiento con la cabeza alejándome de la entrada del baño― Y, ¿por qué estás tan rojo? ―se levanta para seguirme, curioso de mi sonrojo.
―Por- por el agua caliente ―me invento mientras me acerco a la puerta de la habitación para salir.
―¿Por el agua caliente? ―pregunta siguiéndome de cerca.
―Que sí, por el agua caliente, ya déjalo estar ―digo mientras bajo por las escaleras, él se calla y entro a la cocina por un vaso de agua, de repente me dio mucha sed, espero que por el alcohol.
Me detengo en el umbral de la cocina cuando me encuentro con él, mirando en mi dirección con una mirada burlona, yo lo miro mal pero en el fondo me muero de vergüenza.
―¿Agua caliente? ―pregunta con su sonrisa brillante. Sería buen modelo para los comerciales de pasta dental.
No respondo y voy directo a por mi vaso con agua, intento ignorarlo pero su penetrante mirada no se aleja de mis movimientos.
―¿Puedes parar ya? ―le pido fastidiado, él suelta una carcajada por fin desviando la mirada de mí,
―¿De qué se ríe? ―pregunta el can comenzando a reír debido a la risa de Zander, su reacción me molesta, lo miro mal de nuevo y me voy con mi vaso a la sala.
―Ya, perdón ―dice el chico siguiéndome, niego con la cabeza y me dejo caer en el sillón, sin mirarlo―, te juro que no es mi intención ponerte nervioso, pero es que te ves tan tierno ―dice usando un tono burlón pero percibo que es sincero.
―Sí, ajá ―lo ignoro mientras enciendo la televisión, el nerviosismo y vergüenza poco a poco se van dando paso a la irritación.
―Lo siento ―dice dejando de reír, y su tono suave me hace mirarlo, se mantiene de pie delante de mí. Su mirada me vuelve a hipnotizar, siento mi pulso acelerarse, y cuando siento mis mejillas volverse a encender reacciono.
―Necesito una aspirina ―me levanto rápidamente, esquivándolo por completo para casi correr a la cocina, me recargo en la encimera tratando de controlar mi respiración, ¿otra vez contuve la respiración? ¿qué me pasa, carajo?.
Me acerco a la alacena buscando algo que haga calmar este dolor de cabeza, pero parece que no hay.
―Mierda ―murmuro no encontrando mi calmante.
―Aquí, toma ―escucho a Zander y me quedo quieto, tomo una respiración profunda antes de voltear, me señala con la cabeza las tabletas de aspirinas sobre la encimera. “¿Cómo no las vi? Sí que estoy muy distraído, ¿por qué será?” pienso.
―Gracias ―casi susurro el agradecimiento, dándole una rápida mirada veo que la burla ya no es lo único que persiste en su rostro, pero tampoco me detengo a descifrar qué es, tomo la caja de pastillas y saco una para tomarla con ayuda del agua.
―No hay de qué ―dice suavemente―, de verdad siento haberte incomodado, no era mi intención ―se vuelve a disculpar, y de la nada me sale una carcajada, él se confunde por mi reacción, y yo también lo hago, ¿por qué me estoy riendo?
―Estaba un poco desorientado, no me di cuenta ―involuntariamente mi nariz se arruga cuando me río de nuevo, desviando mi mirada negando con la cabeza, los nervios han vuelto.
―Sí, estabas distraído, tarareabas una canción ―dice riéndose un poco, esa risa profunda llama mi atención, lo miro con una sonrisa involuntaria.
―¿A sí? ―pregunto pensando cuál era, pero nada aparece en mi cabeza― Ya no la recuerdo ―le digo riéndome de nuevo, la vergüenza casi es nula en este punto, sus disculpas y sinceridad me demuestran que de verdad no tenía la intención de mirarme desnudo, que, aunque fue de espaldas, igual me causa pudor.
―Tómate esto ―me acerca una botella de suero rehidratante―, y esto si sientes que tu estómago arde ―me señala una botella que supongo es para el malestar estomacal―, y aquí están las cosas de la farmacia ―me señala la pequeña bolsa sobre la encimera, la miro y asiento.
―Gracias, ese hombre de verdad comió mucho picante, creo que tengo mis labios hinchados todavía ―toco mis labios recordando la sensación de ardor. Zander se queda callado, mirando mis labios por lo que he mencionado, pero se queda un momento más antes de asentir con la cabeza algo aturdido.
―No vuelvas a hacer eso ―dice un poco más serio.
―¿Qué? ―Alejo mi mano de mis labios confundido por lo que ha dicho, ¿se refiere a tocar mis labios?
―No vuelvas a dejar que te poseen ―se aclara mirándome a los ojos, mis comunes ojos en comparación con los suyos.
―Ah, eso ―entiendo a lo que se refiere, ¿por qué pensé que se refería a mis labios?―, sí, di-digo no, no más ―comienzo a tartamudear.
―Bien ―me sonríe―, parece que ya estás mejor, no se nota que has bebido ―me dice más tranquilo, de verdad que se veía muy preocupado cuando llegamos a casa.
―Sí, el baño ayudó ―digo volviendo a recordar lo acontecido, j***r, más bien fue eso lo que me despertó.
―El guardián mayor, el guardián mayor ―avisa Seth pasando por la cocina hacia la puerta principal.
―Bueno, debo irme ―dice tranquilamente, incorporándose de la encimera donde estaba recargado―, si necesitas más ayuda, sólo llámame ―me guiña un ojo, y sonriendo al ver mi reacción perpleja.
―S-sí ―sólo consigo decir al escuchar las llaves en la entrada.
―Adiós, Sam ―se despide, su tono coqueto me hace sentir cosquillas en el estómago, creo que debería tomar el medicamento ahora.
―Adiós ―respondo antes de que desaparezca. Me quedo en mi sitio mirando la encimera, que día más loco ha sido. Me cubro la cara al recordar el comportamiento de Zander, sus ojos morados mirando mis labios y luego mis ojos fijamente, ¿qué es esto? No puede ser posible, es sólo lo sucedido lo que me sonroja, ¿cierto?