Capítulo XVI: "PIZZA"

2196 Palabras
―¿Samuel? ¿Estás bien? ―la voz de mi padre me hace reaccionar, me le he quedado mirando a su jefe, con angustia en mi expresión. ―Sí ―respondo intentando cambiar mi mirada a una tranquila, formando una sonrisa rápida. ―Estás pálido ―acerca su mano a mi rostro, casi me alejo pero recuerdo que es mi padre, él nunca me haría daño; me toca la frente. ―Estoy bien, sólo cansado ―le digo sincero, pues es lo que siento. ―Bueno, vámonos ―hace una seña con la cabeza, él es sociable y muy extrovertido, pero también se cansa de la gente, veo que también está cansado. Asiento con la cabeza, él avanza primero hacia la salida principal, busco con la mirada a Zander, él me sigue de cerca. Cuando estamos a punto de llegar a la salida, alguien nos intercepta, y de inmediato mi marca palpita, se trata del hombre que me ha amenazado seriamente, con una sonrisa amigable que ya no le creo nada. Son pasadas las diez de la noche, ¿cree que nos quedaremos hasta mañana? Ya no he visto a la mujer desde que tuve el recuerdo repentino, Zander se encargó. ―Sí, ya es tarde ―responde mi padre tenso de repente, lo miro, se muestra diferente a como lo saludó cuando llegamos, ¿le habrá dicho o hecho algo?, ese pensamiento me hace enojar. Miro al hombre y él me regresa una mirada oscura, vacía, pero ya no la desvío, si le hizo algo a mi padre cambia las cosas, pueden hacerme daño a mí con sus Sombras y amenazas verbales y psicológicas, pero no voy a permitir que a él lo dañen. ―Oh, qué pena, la fiesta apenas iba a empezar ―intercala la mirada entre mí y papá, por fuera me miro serio pero por dentro me siento muy asustado y angustiado. ―Sí, lo lamento ―se disculpa papá―, pero me la pase bien ―dice un poco más divertido, pero miro sus hombros tensos. ―Que bueno, y, ¿tú, Samuel? ―se “alegra” por papá, para después dirigirse a mí―, ¿cómo te la pasaste? ―sé a qué se refiere, pero no voy a caer en su juego. ―Estuvo interesante ―respondo mirándolo, no mostrándome intimidado por su energía negativa, incluso diría que usé un tono burlón. ―¿A sí? ―dice, su cara muestra sorpresa y su sonrisa amabilidad, pero en sus ojos miro que se siente retado, incluso diría que molesto, sonrío un poco por mis adentros, esto no se lo esperaba. ―Sí, pero aunque no queramos debemos irnos, ¿verdad, papá? ―tomo el control de la despedida, hasta yo me sorprendo, papá me mira con las cejas un poco juntas, me mira por un momento antes de asentir con la cabeza. ―Así es, hum… ―vacila hacia su jefe― nos vemos mañana, señor ―se despide respetuoso hacia el hombre que ha disminuido su sonrisa y ha estrechado levemente los ojos, mientras me mira. ―Claro que sí, William ―le estira la mano para estrecharla, formando de nuevo su sonrisa hasta mostrar los dientes, este sí que sabe fingir. ―Adiós, señor ―me despido simplemente con un asentimiento de cabeza, sin estrechar su mano ya que sé que eso me incomodará debido a la marca, no tanto como lo haría la mujer, pero igual lo sentiría; esquivo su presencia para pasar por su lado, miro que me lanza una mirada recelosa al ver que me voy burlándome de la palabra “señor” que he escuchado a muchos decir en esta reunión. ―Samuel ―me llama papá siguiéndome hasta alcanzarme―, ¿qué fue eso? ―pregunta llegando a mi lado. ―¿Qué? ―pregunto intentando no pensar en lo sucedido. Se queda callado un momento, continuando nuestro camino hacia el auto. ―Nada, ¿te quedaste con hambre? ―pregunta restándole importancia―, porque yo sí. ―Un poco ―respondo con una media sonrisa. Volteo a mi derecha para encontrar a Zander caminando con nosotros, él es un poco más alto que yo, se ha cambiado su armadura por un traje n***o, quizás en burla por como vamos vestidos papá y yo. ―Luego hablaremos sobre esto ―pienso esperando que él me escuche. ―Sí, jefe ―me dice burlón. ―No digas esa palabra, por favor ―le pido al recordar al hombre inquietante. ―Descuida, tú eres un mejor jefe ―agrega casi haciéndome reír. Al él estar hablando normal me entra la paranoia de si mi padre puede escucharlo o verlo, lo volteo a ver y parece que no, está buscando las llaves en sus bolsillos cuando estamos a punto de llegar al coche. ―No soy tu jefe, para empezar ―respondo antes su broma. ―¿A dónde quieres ir? ―pregunta papá abriendo la puerta del conductor para después abrir la del copiloto, donde me siento. ―Hum… ¿pizza? ―pregunto dudoso. ―Me parece bien, el salmón con salsa de tomate no me llenó ―responde encendiendo el coche. ―Concuerdo ―Miro por la ventana buscando a Zander, y cuando miro el espejo lateral casi doy un salto del susto que me dio el chico de cabello blanco sentado en el asiento trasero, debió haberse teletransportado al interior del coche. Comienzo a toser cuando siento que me he ahogado con mi saliva debido al respingón que he dado. ―¿Estás bien? ―pregunta papá preocupado por mi repentina tos. ―Sí, sí, me ahogué con mi saliva ―le digo entre risas nerviosas. ―Alza los brazos ―dice papá y Zander al mismo tiempo, lo que me hace reír más. ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── Después de ir a buscar un lugar abierto para comprar pizza (sí encontramos uno a estas horas) y llevarlas a casa, continuamos nuestro viaje en coche, busco mi celular por mis bolsillos, casi me da un mini infarto al no sentirlo, y siento que me vuelve el alma al cuerpo cuando lo tomo para sacarlo. No puedo darme el lujo de perder este también. Miro la hora, once de la noche, vaya que sí es tarde. ―¿Tú dejaste la luz prendida? ―pregunta papá cuando llegamos al frente de la casa, entrando al aparcamiento; miro a través del cristal del coche, la luz de la sala está encendida, inmediatamente sospecho que se trata de un fantasma. ―Hum… ―pienso en qué responder. ―Sí ―murmura Zander para que responda eso. ―Sí ―le hago caso, mirando a papá seguro de mi respuesta. ―Oh, ya me había asustado, ¿te imaginas que haya entrado alguien? ―dice y ahora que lo veo así me preocupo. Salimos del coche, papá tranquilo y yo nervioso, con las cajas de pizza entre manos y Zander ha desaparecido de los asientos traseros, quizá ha entrado a ver de quién se trata. Llegando a la puerta principal escucho a Seth ladrando y exclamar: “¡Ya han llegado, ya han llegado!” en mi mente. Entramos recibiendo saltos y ladridos de parte del can, y la casa vacía, o eso creo, no miro a Zander por ningún lado. ―Seth, ya basta ―le pido firmemente, los vecinos se molestarán con los fuertes ruidos que hace el perro a altas horas de la noche. Camino hasta la cocina para dejar las cajas sobre la encimera, con Seth caminando y saltando animadamente detrás de mí. ―Me dejaron sólo, pero ya llegaron, estaba tan aburrido ―Comienza decirme mientras se sienta moviendo la cola alegremente―, contaba los segundos desde que se fueron, conté hasta… ―lo miro cuando se queda callado y pensativo por un momento, intentando recordar la cifra― …ya no me acuerdo ―murmura― pero fueron muchos. ―Ya estamos aquí, tranquilo ―me agacho para acariciar su suave pelaje. ―Y, ¿cómo les fue? ―pregunta cambiando de tema rápidamente. ―Luego te cuento ―le digo escuchando los pasos de papá viniendo a la cocina. ―¿Comemos? ―pregunta llegando a mi lado. ―Sí ―abro una de las cajas para tomar una rebanada de pizza aún caliente. Comimos las pizzas tranquilamente entre risas y bromas, nos dio la una de la mañana, con un “Buenas noches” separamos caminos en el pasillo para ir a nuestros respectivos dormitorios. Como siempre, Seth se adelanta a entrar en mi habitación en cuanto abro la puerta, casi haciendo que tropezara. ―Lo siento ―lo escucho decir saltando sobre mi cama. Cierro la puerta suspirando de cansancio, recargándome un momento en ella. Entonces morí, y ¿reviví?, ¿cómo?, ¿tendrá relación con lo que vi en el lugar oscuro? ―¿Cansado? ―doy un respingón al escuchar al chico hablar, giro mi cabeza rápidamente hacia él, lo miro sentado en la silla de mi escritorio, con sus piernas estiradas mostrándose relajado. ―Joder ―murmuro, ha aparecido de la nada, ¿o ya estaba ahí?―, ¿qué dijimos sobre esto? ―le cuestiono acercándome a la cómoda para sacar ropa más ligera. ―Creo que ya deberías acostumbrarte ―le doy una mirada en desaprobación. ―¿Por qué ya no apareciste abajo? ―pregunto después de tomar una playera y unos pantalones de chándal. ―Era un momento familiar, ¿no?, creo que yo sobraba ahí ―responde en tono indiferente―, además, sólo tú puedes verme, sería complicado seguir dos conversaciones ―Y ahí su burla. ―Bueno, pues que considerado ―le respondo dirigiéndome al baño para cambiarme ya que el chico está aquí. ―¿A dónde vas? ―pregunta burlón. ―No vengas ―le advierto antes de cerrar la puerta con seguro. Escucho su carcajada afuera de la habitación, haciéndome reír también por su reacción. ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── ZANDER Desaparezco en cuanto le digo a Sam que le responda afirmativamente a su padre sobre las luces. Materializo mi armadura junto a mi espada buscando una posible amenaza. ―¡Hey, Zander!, ¿qué te trae por aquí?, ¿y Samuel ―me saluda Seth cuando me ve pasar por la sala, lo mando callar con un gesto. Escucho ruido arriba así que subo deprisa, seguido del can y sus pesados pasos. El sonido me guía a la habitación de Sam, a la defensiva me teletransporto al interior, dejando afuera a Seth, miro alrededor buscando la causa del ruido, me encuentro con una mujer de veintitantos sentada delante del escritorio, golpeando sus uñas con la madera de este, se detiene en cuanto me ve. ―¿Samuel? ―pregunta algo cautelosa. ―Él no está por el momento, ¿quiere dejar un mensaje? ―digo en tono serio sin evitar hacer la broma. ―Oh, lo espero entonces. ―Se pone cómoda en la silla, la miro desconfiado, su aura no me transmite nada bueno. ―¿Cuál es tu propósito? ―pregunto curioso. ―Ver muerto a una persona que conozco ―dice con resentimiento en su rostro. Me pongo tenso, es un alma vengativa, no puedo permitir que Sam hable con ella. Levanto mi mano para formar un portal, antes de que sepa que algo anda mal hago que pase a través de él. ―¿Qué es esto? ―pregunta cuando me ve aparecer frente a ella. ―Él no cumple con ese tipo de propósitos ―le informo a la defensiva. ―Pero él ayuda a cualquier alma, no se puede negar a ayudarme a mí ―reclama mirando a su alrededor, el no saber dónde está la pone nerviosa. ―Sí, sí puede ―le digo seguro, me pongo hostil de repente, ya he visto a varios que vienen con propósitos similares, una persona como Sam no puede cumplir ese tipo de cosas, no puede hacer daño a una persona para ayudar a otra. ―¡Sácame de aquí! ―me grita comenzando a desesperarse, no me gusta hacer esto pero debo hacerlo, no puedo permitir que llegue a Sam. ―Lo lamento ―digo antes de blandir mi espada y hacerle un corte en el estómago, una luz brillante sale del punto, ella se lamenta, pena se forma en su rostro junto a su enojo y termina estallando en partículas de luces. Cuando regreso a la sala miro al chico y a su padre conversar mientras disfrutan la comida, sonriendo al ver tal escena decido dejarlos, Seth se da cuenta de mi presencia pero le hago otra seña para que se mantenga calmado, sin que se den cuenta los presentes hago aparecer un trozo de pizza delante del can, este se sorprende un poco pero termina comiéndosela. Me dispongo a desaparecer hasta que Sam se desocupe o quiera hablar de lo sucedido, me preparo para irme no sin antes escuchar una carcajada del chico, algo se remueve en mi estómago, ¿qué es esto? Confundido decido ignorarlo e irme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR