Paulina Salazar ―Esta no sé dónde ponerla, no cuadra con ninguna de las divisiones que hicimos. ―A ver. ―Extendí la mano para que me la entregara cuando sentí los pasos firmes de Javier. Para variar, parecía que venía enojado. ―Paulina ―habló en la puerta y miró sorprendido la oficina con el cambio. ―Javier, dígame, cambiamos los muebles para trabajar más a gusto. ―¿Miriam? ¿Qué haces aquí? ―preguntó con enfado a mi nueva secretaria. ―Paulina me dijo que viniera a trabajar con ella. ―¿Y por qué hiciste eso? ―inquirió de mí. ―Le dije que me encargaría de encontrar una secretaria. ―¿Y tenía que ser Miriam? ―preguntó con muy mala educación. ―¿Algún problema con eso? Ella ya había trabajado aquí, por eso me pareció buena idea, algo sabe de esta empresa, ¿no? ―No, no tengo p

